domingo, 18 de febrero de 2018

Razas de enanos en Irlanda y Escocia

Ya había escrito hace unos años (Pictas mouras) que los pictos escoceses y los cruithne irlandeses eran razas míticas de enanos que poblaron esas tierras. Como nuestros mouros, son seres feéricos que habitaban un mundo paralelo y subterráneo llamado sídhe

Con casi total seguridad no existieron, ni siquiera como recuerdo folklórico empequeñecido de pueblos ancestrales reales. Como tampoco existieron en nuestro caso los mouros como tales, ni creo que sean recuerdo agigantado, por el tiempo y la imaginación, de nuestros verdaderos antergos. Todo ello corresponde al campo del folklore sobre razas míticas imaginarias.

Ahora descubro que los mismos razonamientos filológicos y arqueológicos que usaba yo para establecer la identidad entre los pictos, los cruithne y los enanos, fueron utilizados y desarrollados ampliamente por William Cook MacKenzie en The Races of Ireland and Scotland en 1916, aunque este autor acabe dudando sobre si los diminutos seres habitantes del sídhe son reminiscencia mítica o vestigio real de los antiguos pobladores de las islas. Tan arraigadas están estas tradiciones allí que el galés Arthur Machen crea el género de terror sobre la Gente Pequeña, enanos deformes y razas primitivas degeneradas que sobreviven ocultas en cuevas y subterráneos, basado en este folklore.

Decía MacKenzie que la palabra picti que nos ha llegado por el latín es una corrupción (i.e. una pronunciación a la latina) de una palabra previa, el celta peght, "enano". Al latinizarse su fonética se reinterpreta por el significado corriente de latín pictus, "pintado". Pero por toda Escocia prevalece la tradición de que el pueblo llamado picto por los paisanos eran enanos o pigmeos con una marcada predileccion por las viviendas subterráneas. Asimismo, resulta impecable su análisis filológico sobre los cruithne irlandeses, que explica la equivalencia entre unos y otros: la palabra irlandesa, como la escocesa, designa a seres deformes de pequeño tamaño.

Me he permitido traducir para los lectores del blog una pequeña historia feérica irlandesa en la que se pone de manifiesto que los cruithne irlandeses eran efectivamente seres feéricos habitantes del sídhe: Santa Brígida, Conall O'Neill y el combate contra los enanos.

El desconocimiento total y absoluto sobre el carácter mítico e irreal de estas razas, la ignorancia acerca de la etimología de los términos picto y cruithne (y su significado de "enano, jorobado"), la credulidad, el hecho de no saber o no poder distinguir muchas veces entre Historia y Folklore, o la costumbre de pervertir estas disciplinas con finalidades políticas, han producido asombrosas declaraciones de principios, como que la genealogía del linaje de los reyes de Escocia entronque directamente con los enanos (pictos), o que los unionistas de Irlanda del Norte se declaren descendientes de los jorobados (cruithne), para luego afirmar que como sus antepasados cruithne poblaron Irlanda antes que los gaélicos tienen más derecho a estar allí que ellos (Ian Adamson). Sería igual que si ahora apareciesen los supuestos descendientes del mouro Zas de Xurenzás esgrimiendo sus derechos territoriales por el parentesco con los primeros habitantes de Galicia. Según la leyenda etiológica del nombre de lugar de Xurenzás, antes de llamarse así hubo una lucha entre dos mouros, el mouro Zas resultó vencedor e hizo jurar al vencido en su nombre: "Xuro en Zas que fun vencido!", y de ahí le quedó Xurenzás.

El enigmático pueblo picto desapareció como borrado del mapa; normal, porque nunca existió. Todavía algún filólogo despistado busca restos de su misterioso idioma en la toponimia escocesa, lo que viene a ser como hacer una gramática y un diccionario del klingon, o del sindarin. ¿En qué idioma hablaban los mouros? Hay quien los hace hablar en castellano, porque no eran gallegos. Ellos también desaparecieron sin dejar rastro...

Terminaré con un toque de terror a lo Arthur Machen combinado con Lovecraft: si no existieron los pictos como seres humanos reales, ¿para defenderse de qué razas primigenias innombrables levantaron los supersticiosos romanos la ciclópea muralla de Adriano?

Una de las estelas que flanquean la cruz de Carndonagh (Donegal). Representa un Leprechaun: ser mitológico irlandés habitante del inframundo, caracterizado por su pequeño tamaño y orejas puntiagudas.
(C) Dolores Gonzalez de la Peña

Santa Brígida, Conall O'Neill y el combate contra los enanos

"En otro tiempo se acercó a Santa Brígida Conall, hijo de Neill el de las Nueve Huestes, rodeado de sus guerreros y con intenciones malévolas en su mente, y le dijo a Brígida: pedimos tu bendición porque queremos ir a lejanas tierras, para que desates el vínculo que nos mantiene aquí y así podamos matar a nuestros enemigos. Y dijo Brígida: ruego a mi dios omnipotente para que depongáis vuestras intenciones diabólicas, y que a nadie hiráis ni ofendáis.

Salieron entonces para las tierras de los enanos [Cruthiniorum] y atacaron su castillo y lo incendiaron; creyeron que habían matado y degollado a muchos hombres, por lo que regresaron a su patria con gran estruendo y júbilo llevando las cabezas cortadas de sus enemigos. Pero cuando lució el día, no vieron las cabezas ni la sangre, ni en sus ropajes ni en sus armas apareció resto alguno sanguinolento. Exclamaron con estupor: ¿Pero quién luchó con nosotros y dónde están las cabezas que cercenamos?

Entonces enviaron emisarios al castillo para investigar y preguntar si alguno había muerto. Los emisarios interrogaron a los habitantes: ¿Por casualidad alguno de los vuestros murió hace poco? Y les contestaron: no, pero encontramos maderas quemadas, el castillo destruido y piedras amontonadas por todas partes, aunque no vimos ni oímos a los que hicieron esto.

Los emisarios regresaron y le contaron todo esto a Conall" (1).

Fortaleza de Aileach (Donegal), residencia de Conall hijo de Niall.
(C) Dolores González de la Peña, 2017

El relato precedente es singular por varios motivos.

Vemos el verdadero carácter de Brígida, hechicera y protectora del pueblo de los enanos. Éstos habitan en el sídhe, el Más Allá, que en este caso es un castillo o castro ruinoso, pero podía haber sido un túmulo funerario o algún otro vestigio arqueológico habitacional. El sídhe se presenta como un mundo paralelo y mágico donde las acciones de los seres reales no tienen apenas repercusión, ni los seres del sídhe pueden ver u oír lo que sucede al otro lado, a no ser que se den determinadas circunstancias, por lo que ambos mundos están, normalmente, incomunicados bidireccionalmente.

(1) Traducción personal del latín, de la leyenda original contenida en el Acta Sanctorum, tomo I, pg. 127, ed. 1658.



viernes, 16 de febrero de 2018

Donde nació San Patricio

Cartel señalando la distancia a Burnfoot desde el cementerio de Fahan, condado de Donegal.
(C) Dolores González de la Peña, 2017.

Dijimos que hablaríamos del topónimo Burnfoot, "pie quemado", transliteración con transformación a la inglesa del bellísimo nombre gaélico Bun na hAbhann. Según P.W. Joyce bun significa "fondo, parte baja, fin", y tratándose de un río, "desembocadura, confluencia". Por otra parte, ese abhann se corresponde clarísimamente con el hidrónimo celta abhan / afon / avon, "río". Bun na hAbhann es "la confluencia del río", y se pronuncia en transcripción latina Banaven, nombre que para más señas fue el que recibía el lugar de nacimiento de San Patricio. Concretamente el topónimo nos ha llegado latinizado como Banaven Tabernae o Bonaven Tabernae, con otra inevitable reinterpretación del segundo elemento, derivado del gaélico tobar, "pozo", o de tabhairn, "mar", como si de una cantina se tratase.

Así, San Patricio nació en Bun na hAbhann Toberaheena, que podemos traducir como "el lugar llamado Pozo del Viernes en la Confluencia del Abhan". En Irlanda existe la tradición de denominar algunos manantiales con los nombres de los días de la semana; lo explica P.W. Joyce en Irish Names of Places, por lo que no me extenderé sobre esto.

Si la Taberna del topónimo latinizado está por tabhairn, "mar", el lugar de nacimiento de San Patricio habría sido junto a la desembocadura del Abhan en la costa. Muy impreciso pero, precisamente por ello, poético. Tal vez en sus Confesiones el Apóstol de Irlanda no pretendía aclararnos su origen, sino presentarse humildemente como procedente de un lugar indeterminado y liminal donde se juntan las aguas de cualquier río en el mar, consiguiendo con este circunloquio utópico un efecto misterioso.

Si pensamos que Banaven Tabernae se refiere a un lugar concreto, el problema para localizarlo es que hay varios Burnfoot, tanto en Escocia como en el norte de Irlanda, así como algún Bunowen, que sería el mismo topónimo gaélico. Yo me inclino a creer que este Bun na hAbhann de Donegal fue el lugar de nacimiento del patrón de Irlanda, ya que precisamente de Burnfoot a Buncrana fue la ruta que siguió cuando se dirigió a predicar a Inishowen (San Patrick Collection); quiero imaginar que volvió por allí para ver su casa natal, donde fue secuestrado siendo adolescente por unos piratas.

El punto de partida de este viaje fue la fortaleza de Aileach (Grianán Ailigh), desde donde contempló la ría de Swilly (Lough Swilly) y trazó su ruta hacia el confín norte de la isla.

Vista del paisaje marino desde la fortaleza de Aileach (Donegal).
(C) Dolores González de la Peña, 2017.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Batallas míticas en el folklore de los mouros

La batalla de Covadonga contra las huestes de los mouros se desencadenó, según la leyenda, por causa de una mujer. La hermana de Pelayo, la cristiana Adosinda o Ermesinda, cautivó al mouro Munuza hasta tal punto, que éste quiso desposarla contra la opinión de Pelayo, lo que acabó originando la escaramuza en Covadonga.

Esta nota romántica también aparece en la mítica batalla contra los mouros que tuvo lugar en el castro de Santa Cristiña de O Incio (Lugo): "alí moróu tamén Santa Cristiña, filla dun mouro importante, que a furto dos pais convertírase ao cristianismo. Namoróuse a rapaza dun branco cristiano, e por causa dista traición houbo grande loita antre os dous bandos. Tantos foron os mortos que as augas do río Mao, que corren alí preto, tinguíronse de vermello hastra Belesar" (Celso de Baión, Os nomes da Terra). La tradición gallega comparte con la asturiana también el topos del río lleno de sangre del combate; en el caso asturiano, de los cadáveres de los vencidos, que son sepultados en el río Deva por un desprendimiento .

Otra lucha mítica sucedió en Ardemil (Ordes, A Coruña), donde podríamos afirmar que comenzó también una fracción de la Reconquista: "viña unha tropa de mouros facendo todo o mal que podía pola terra adiante. Os galegos porparáronse a recibilos como merecían. Ben armados e fortecidos pola carraxe, caíron sobor dos mouros e vencéronos. Somentes mil alarbios conseguiron facerse fortes nunha aldea, cuio nome ninguén acorda. Os galegos cercaron o sitio, de onde xa os cristiáns tiñan fuxido, e prendéronlle lume. Ardeú a aldea, cos mil mouros. E logo que todo pasóu, tornaron as xentes a viviren no lugar, que xa non se chamóu coma denantes, senón Ardemil, poisque alí arderon os mil mouros da historia. ¡Coitados!" (Celso de Baión, Os nomes da Terra). Claro que en Ardemil sólo murieron 1000, y en Covadonga 20.000; se lleva la palma en número.

Además, los gallegos fuimos derrotados, lamentablemente, por los mouros en el aciago día de la batalla de Cristimil (Lalín): "as loitas cos mouros foron millenta, e non sempre as gañamos nós, pois eles tamén eran fortes e bravos. Nas terras que agora se chaman de Cristimil houbo unha grande batalla. Venceron os alarbios e alí morreron máis de mil cristiáns, conque lle quedóu ao sitio o nome de Cristimil" (Vicente Risco, Etnografía, pg. 320).

Los paganos ni siquiera respetaron a San Xulián (Tui): "outra lenda di que San Xulián retiróuse a vivir no cumio do monte, onde hai aínda unha covachiña nun penedo que chaman 'a cama do santo'. Alí se lle axuntaron moitos cristiáns e fundóuse unha poboación. Un día chegaron os mouros, atacaron aos indefensos moradores e mataron moitos, entre eles ao mártir San Xulián e vintasete compañeiros eremitas. No outo do monte hai un chao que chaman Campo da Matanza, e di a lenda que si Noso Señor tomase unha presa daquela terra e a apertase na súa man, deitaría sangue, de tanta que ali se derramóu"  (Celso de Baión, Os nomes da Terra). La ambientación de la escena bélica en la cueva del eremita, es prácticamente idéntica a la de la batalla de Covadonga, que también transcurre en una cueva eremítica en la que no se sabe cómo cabrían los 20.000 mouros. Es lo que tiene el folklore, que usa y abusa de la licencia poética. Cerca de Covadonga encontramos asimismo la tendencia a explicar la toponimia local en relación con estos acontecimientos del pasado mítico: la Riega de la Gusana lleva su nombre, según tradición, de los muchos gusanos generados por los cadáveres de los mouros (Escandón y Lué: Historia Monumental del heroico Rey Pelayo). Y de nuevo volvemos a encontrarnos con la exageración que tiñe de sangre y cadáveres el entorno: la tierra empapada en sangre estrujada por la mano de Dios.

Sin intención de ser exhaustiva (1), hay indicios suficientes para afirmar que la batalla de Covandoga no fue un simple invento copiado de la Biblia, como afirma el profesor José Luis Corral, sino parte del folklore de los mouros, del que se desgajó para fundar sobre él el origen del reino de Asturias, y de España. 

Algo similar sucedió en Irlanda; en El libro de las invasiones se relatan míticas batallas entre las razas que poblaron la isla hasta el exterminio sucesivo de todas ellas salvo la última. Una de ellas, los fomorios, equivalentes a nuestros mouros (en galés el parecido es más evidente: mawr, "gigante"), se caracterizaba por tener un solo ojo, como el mouro de la increible leyenda de "O rapaz e o xigante", recogida por Lois Carré Alvarellos en San Xian de Sergude, Carral, que narra la treta del rapaz para escapar de la cueva del gigante disfrazado con un pellejo de oveja, y metido entre el resto del rebaño que salía a pastar. Se trata de la misma estratagema que usa Odiseo para huir del cíclope Polifemo, lo que demuestra que el folklore de los mouros, y concretamente el arcaico topos de la existencia de razas ancestrales de gigantes y titanes que lucharon entre sí, ya integraba un corpus mitológico ininteligible y reutilizable hace 2.800 años.


Eira dos Mouros (Castro das Travesas, Carral), por cortesía de Eixil Cedeira, 2017.

(1) Más datos sobre las luchas entre sí de estas razas ancestrales, en la obra de Víctor Vaqueiro: Mitoloxía de Galiza.

martes, 13 de febrero de 2018

A Ruza y Bestarruza

Me pregunta un lector por el origen del topónimo A Ruza (Oímbra), que también aparece en Moaña, Vedra, Palas de Rei, Arteixo, Coirós y Brión. Inmediatamente me viene a la memoria el topónimo Bestarruza de Mugardos, que tanto tiene intrigado a Xoán Rubia (A Bestarruza) y que intenta explicar, limitándose a la literalidad del topónimo, por la posible existencia de una especie de ser mitológico, una bestia parda (rucia), en aquellos campos.

A Bestarruza es un nombre de lugar compuesto por un derivado del término prerromano busto, "aprisco para el ganado, lugar donde pace el ganado bovino", que como recoge Almeida Fernandes en su Toponímia Portuguesa puede aparecer bajo formas deturpadas: Bestal (= Bustal), Bestares (= Bustares) - cfr. Bestar Vello en Cospeito. Asimismo, el primer término del compuesto Bestarruza adopta la forma femenina de busto, que minoritariamente puede darse en nuestra toponimia (A Busta, en Catoira; As Bustas, en Brión; asturiano La Busta, La Bustia, Bustapena, etc., v. Toponimia Asturiana de Xosé Lluis García Arias; Bustantegua, Cantabria).

Asegurado el origen predial de Besta < busto / -a, resulta más sencillo proponer alguna solución para el segundo término del compuesto Bestarruza, pues será un calificativo que señale alguna cualidad del busto o la busta, como el calificativo de Bozqueimado en Chandrexa de Queixa, que indica que el busto ha sido quemado por un incendio fortuito o provocado para preparar la tierra para su cultivo. En esta línea agrícola creo que -rruza o A Ruza vendría del latín ruptia, "labrada para cultivo".

Así Bestarruza habría sido un *Busta Ruptia, indicando que la busta se roturó, abandonándose el uso ganadero del terreno por otro agrícola. Y asimismo A Ruza haría alusión a las *Terras Ruptias o roturadas que aparecen por doquier en la documentación medieval. No encaja en este étimo ruptia la evolución a formas con vocal velar cerrada u, puesto que la forma esperable sería roza (cfr. el frecuente topónimo A Roza), sin embargo no hay impedimento para considerar A Ruza y Bestarruza variantes  evolutivas con vacilación en el vocalismo.

sábado, 10 de febrero de 2018

Los Canibelos de Santomé, Ourense

El castro romanizado de Santomé se ubica en el lugar de Os Canibelos, en Ourense. Comentábamos mi buen amigo Pancho Gallego y yo el origen del nombre de este lugar, si tal vez sería, como parece, un fitotopónimo derivado del latín canna, "caña".

Yo me inclino a pensar, en relación con el asentamiento romano que rodea la croa prerromana de Santomé, que este Canibelos podría ser un derivado de cannaba, "instalaciones civiles al servicio de las legiones romanas, ubicadas en las inmediaciones del campamento". La variante del diminutivo Canabelos / Canibelos, es la misma que vemos en canavela / canivela, "caña". Así, el lugar de Os Canibelos de Santomé podría haber tenido su origen como núcleo de población a partir de una cannaba que daría servicio a un establecimiento romano no necesariamente de carácter militar.

Sería el mismo caso que el del topónimo Marco de Canaveses (Portugal), situado en las inmediaciones de la civitas de Tongóbriga, que podría hacer referencia a los habitante de la cannaba.

García y Bellido describe muy bien la composición de estas cannaba:

La legión en época imperial constaba de unos 6.000 hombres teóricos (4 ó 5.000 en la práctica). Estos castra fijos atraían al punto una población civil que iba en pos de él y vivía de él y para él. Constituía lo que se llamaba la cannaba. La cannaba solía componerse de una variadísima población masculina y femenina: comerciantes, mercachifles, vendedores de todo, prostitutas, veteranos del ejército, esposa, hijos y parientes de los legionarios...


viernes, 9 de febrero de 2018

Brañas, Grandas, Grañas y las *Equorandas

Trataremos de relacionar estos topónimos entre sí y con sus cognados franceses Varennes - Varendes, Garenne - Guérande, lo que nos llevará a dar un paseo filológico por las brañas o las grañas, las gándaras y las *Equorandas, los límites territoriales prehistóricos.

En el Du Cange se recoge el término Warenna, como terreno opuesto a la foresta: "capreoli sunt bestia de warenna, et non de foresta". Entre otras especies, corzos, conejos y perdices habitan las warennas según testimonios aportados por el Du Cange, que también anota las variantes Varanna, Garennia, Garenne, que apuntan a variado vocalismo y a diversa evolución de lo que podría ser una w- inicial etimológica. Los autores se inclinan a favor de una etimología germánica relacionada con wahren, "proteger", y aducen que los animales en estos terrenos están protegidos, su caza está vedada excepto para el propietario.

A pesar de ello, el significado de Warenna como "monte bajo" opuesto a foresta, y otras acepciones del mismo conservadas en el país vecino acercan el término a nuestros braña, gándara, granda, graña, de discutida etimología: para braña / branda se ha propuesto el latín veranea / veranata (Piel: "terreno para pastos de verano") o la base prerromana *brakna (Corominas: "terreno húmedo"); para granda / gandra / gándara existen varias propuestas prerromanas como la base *GANDA (Bertoldi: "terreno de grava"); y para graña se indica como única posibilidad el latín granea, derivado de granum, "cereal", y por tanto se considera equivalente a granja.

Retornando a la toponimia francesa relacionada con Warenna, las variaciones evolutivas del consonantismo inicial no son la única particularidad, pues como ya señaló Jules Herbillon en 1961, junto a los numerosos topónimos Varenne, aparecen variantes en -nd- como Varendes, y junto a garenne aparecen variantes análogas, en las que la geminada -nn- se disimila en -nd-. De la misma opinión es Louis Remacle en La différenciation des géminées mm, nn en mb, nd, 1984, pg. 51-52. Además, en la obra de Remacle se encuentran varias definiciones de estos términos que encajan en un sentido amplio con el significado de los braña, branda, granda y gandra del gallego-portugués y del astur-leonés: "tierra arenosa y ligera", "tierra húmeda y de mala calidad".

Las mismas evoluciones fónicas que explican los resultados franceses nos sirven para los nuestros, pues la wau inicial de Warenna / Varanna, "terreno de monte bajo", puede consonantizarse en una bilabial o en una velar, y la geminada -nn- puede palatalizar o disimilarse en -nd-, produciendo los resultados braña / graña, branda / granda. Este último podría evolucionar por metátesis de r a gandra y luego a gándara, por epéntesis de vocal de apoyo.

Todo ello complicado con el problema añadido de la toponimia gala del tipo *Equoranda = fines, nombre que recibían los límites territoriales entre comunidades prehistóricas, cuya correlación con la toponomástica Eygurande / Aigurande, etc. ha sido estudiada a fondo por nuestros vecinos franceses. El problema de los *Equoranda o *Equaranda es, básicamente, que el étimo es una reconstrucción, pues no se conocen documentos lo suficientemente antiguos y uniformes como para afirmar con seguridad su forma original. El enfoque ha sido siempre considerar el étimo reconstruido como un compuesto bitemático *EKWO + RANDA, donde randa se explica por el céltico y se le atribuye el significado de límite, frontera, constatando efectivamente que sí lo eran. Más difícil resulta el análisis del primer término, aunque se tiende a establecer una relación con el latín aqua. Las *Equorandas parecen haber sido, según los investigadores, límites territoriales marcados por fronteras naturales de tipo fluvial.

En el amplio estudio de Paul Lebel, "Oú en est le problema d'*Equoranda, *Equaranda?" (Romania, nº 250, 1937), se recogen algunos documentos que podrían indicar una falsa segmentación por fonética sintáctica: "Terra Deyguiranda" frente a "Mansus de Gueranda". Estos casos dan pie a considerar que los reconstruidos *Equoranda / *Equaranda en realidad son los topónimos Gueranda provenientes, como se ha visto, de Warenna / Varanna. Es decir, que los fines o límites territoriales establecidos por las comunidades prehistóricas estaban localizados en las brañas, las grañas y las gándaras. Resulta evidente para alguien familiarizado con el agreste paisaje de monte bajo y pelado propio de las brañas de penichaira, con sus terrenos arenosos y encharcados, o con los desérticos pedregales de las gándaras. Tierra de nadie donde hay que hundirse hasta la rodilla para aproximarse a un dolmen que marca el límite entre dos territorios, como la Mota Grande en las brandas de Castro Laboreiro, divisoria entre Galicia y Portugal.


Dolmen de la Mota Grande en la branda de Castro Laboreiro. (C) Dolores González de la Peña, 2009.