martes, 24 de abril de 2018

A Gadaña

A Gadaña es el nombre de un pequeño río de Vigo, y el de un afluente del Miño por su izquierda a la altura de Monção, A Gadanha. A pesar de documentarse este último como "Equitanie" en el s. X (pseudolatinizacion aprovechada por Almeida Fernandes para proponer la posibilidad de que fuese un río vadeable a cabaĺlo), ambos parecen resultado de la frase latino-vulgar "aqua de" seguida del hidrónimo prerromano ANA, como en Guadiana u Odiana (antiguo nombre del río en Portugal). En éstos y en otros casos como Odemira y Odeleite se aprecian indicios de haber sido hidrónimos formados a partir de evoluciones divergentes del sintagma aqua de, equivalente al clasico flumen (cfr. "aqua de Mira" en Ourense, año 1001). Todo esto dicho sin apenas perjudicar a la numerosa hidronimia de origen árabe existente en la Península.

La pequeña prueba de que A Gadanha es un hidrónimo híbrido de la base prerromana ANA precedida del segmento "aqua de", la proporciona su nacimiento en Anhões, lugar donde se repite la misma base hidronímica en virtud de la tendencia a la persistencia de los hidrónimos a lo largo de todo el cauce de los ríos.

domingo, 22 de abril de 2018

De Fonmiñá a Caminha

Esta pareja de hidrónimos nos permite, con carácter excepcional, recorrer la cuenca fluvial del Miño desde su nacimiento hasta su desembocadura en el mar, señalados ambos por nombres de lugar que aluden, tras un pequeño examen etimológico, a los dos hitos principales de su cauce: la cabecera en Fonmiñá (< Fonte Miniana), y la foz en Caminha.

La primera mención al topónimo Caminha la encuentro en un texto interpolado y reconstruido que describe uno de los condados de la región portuguesa de Entre Douro e Minho. La intención del texto es probablemente ubicar la desaparecida sede episcopal de Britonia en Bertiandos, no obstante, la toponimia y la demarcación parecen correctas:

"Primus comitatus ad locum caput Minei oritur, ubi intrat fluvius in mare & fluvius Froylanus in Minium. Inde deducitur ad ostium & et caput fluminis Limiae per ripa maris. Inde per illam aquam supra usque Britiniam, sive ad locum ante Britonia. Inde ad Penam Maiorem super civitate antiqua de Labrugia, quae modo dicitur Romariganes. Inde per terminum Froylani usque ad castellum parvum Tyde, quod dicitur Valentia. Inde per illam aquam Minii unde primitus inchoavimus, qui terminus sive collatio ita descripta, ad Britoniam civitatem jam destructam olim pertinebat, nunc vero partim ad caput Minii, partim ad oppidum Limiae, praeter cautum illud magnum, quod Reges olim dederunt, Monasterio Maximo, sito in illo editissimo monte Arga" (Colecçam dos documentos... da Academia Real da Historia Potugueza, 1728).

El territorio comenzaba en el lugar de caput Minei donde el río entra en el mar, de ahí por la costa hasta la desembocadura del Lima, y seguía el curso del Lima hacia arriba hasta Bertiandos, desde donde se metía hacia el norte por Romarigães y Labruja hasta Valença, dejando en el centro la Serra de Arga. Todo esto perteneció a Britonia, pero una vez destruida, ahora parte pertenece a caput Minii y parte a Viana do Castelo (¿?), excepto un couto en el monte Arga, donde se situaría el Monasterio Máximo.

Ese lugar de caput Minei es sin duda Caminha (1), donde el río Miño entra en el mar. Resulta curiosa, aunque no tanto si una se va al diccionario de latín, la utilización de caput fluminis con el sentido de desembocadura de un río. Por otra parte, la reducción de caput, "extremo, fin", a ca- en composición se observa en otros casos fosilizados en la toponimia, como caput vallis > Caballo (Navalcaballo - Toledo) o caput stagnum > Castaño (Fonte do Castiñeiro - Lugo, de donde arrancaba el acueducto romano de la ciudad).

Fonmiñá y Caminha presentan, así, un caso único en que se conservan los términos latinos fonte, "nacimiento de un manantial", y caput, "desembocadura", en la toponimia de una misma cuenca fluvial

(1) Opinión ya formulada en 1743 por el párroco de Vilar de Mouros João Affonso de Souza (Portugal antigo e moderno, v. 3, pg. 397), que se oponía a la hipótesis de que el topónimo proviniese de un supuesto nombre de posesor llamado Caminio.

sábado, 21 de abril de 2018

San Juan el Verde: Silvano


H.oguera o arbolón (uso los términos asturianos) en São João de Longos Vales, Portugal.
(C) XNPV, 2009.

En el norte de Portugal todavía se le sigue rindiendo culto a Silvano, transmutado en San Juan, plantando un largo tronco de pino al que se le han quitado todas las ramas. Como en Asturias, el árbol puede vestirse con cintas de colores, o figurarse el adorno con franjas pintadas. Este San Juan no es el Bautista, sino San Juan el Verde, trasunto de Silvano, la divinidad romana de los bosques y la vegetación (< del latín silva, "bosque, selva") y en cualquier caso, el árbol es la milenaria forma de representarlo, pues se trata de una divinidad dendrófora o portadora de una rama.

Examinaremos de cerca la doble transmutación de Silvano en San Juan. La toponimia del tipo Seivane o Seoane / Xoane (Ferrol) podría guardar relación con derivados del latín silva, "bosque", si nos atenemos a la posible vocalización de -l en posición final de sílaba (cfr. p. ej. seuva, "bosque", en Ribagorza), aunque sea más frecuente encontrarse con topónimos como Silvaescura, equivalente galaico-portugués de la Selva Negra alemana, en los que no se observa vocalización de -l. Los nombres de lugar Seivane o Seoane (< Silvani o Silvanae) designarían, por tanto, los tupidos bosques consagrados a Silvano o las silvanas (selvas).

Pasando al nombre propio del dios Silvano, y aplicando la posible vocalización de -l, obtendríamos Sejuan o Sejuão, que acaba por adaptarse como San Xoan / Xuan o São João con el cristianismo, pareciendo que se trata del Bautista, y sin embargo su carácter de divinidad pagana del bosque se pone de manifiesto con la pervivencia señalada de la costumbre de plantar este pino enhiesto que lo representa como árbol, y con el determinativo San Xuan Verde (conservado en Asturias), una clara referencia a la vegetación.

La evolución fonética propuesta, que en líneas generales se puede presentar así, Silvano > Seiuán > Xuan, podría aplicarse igualmente a la toponimia gallega del tipo Xoana y a la controvertida etimología de la Xana o Xuana asturiana, personaje mitológico que se ha querido vincular con Diana (Aurelio de Llano Roza de Ampudia, Constantino Cabal), y que no sería otra cosa que una Silvana o divinidad menor de los bosques.

En la iconografía a menudo se representa a Silvano acompañado de un perro, animal que aparece en el folklore de Asturias como compañero de un San Juan dendróforo:

Veite, veite cercellín,
d’este valle pal vallín,
qu’ehí vien el Señor San Xuan
col so perru y el so can
y una vara de salgueiru
para dar al pigureiru
que guarde’l to carneiro.

Conjuro de San Juan recogido por Alberto Álvarez Peña,
Mitoloxía de los santos n'Asturies.


El último Bárbol de Fangorn confundido con San Juan el Bautista (SJB) por avatares de la etimología popular.

sábado, 7 de abril de 2018

As Cachadas

Existen varias etimologías propuestas para el topónimo A Cachada o A Escachada (Pontenova, A Gudiña), desde la de Rivas Quintas, que considera la toponimia del tipo Cacha variante de Casa, a la de Almeida Fernandes, que parte de una supuesta base latina *castulare, "arrotear, desbravar para a agricultura", pasando por las curiosas propuestas del Padre Sarmiento (Colección de voces y frases del gallego, pg. 252, ed. Pensado).

En todo caso hay que partir del significado que el verbo cachar tiene en gallego y portugués, "romper un terreno, cultivarlo" (Rivas Quintas), "quemar y preparar el terreno para sembrar" (Leandro Carré Alvarellos), poniéndolo en relación también con el verbo escachar, "romper", y por supuesto con las consecuencias de la rotura, los cachos y cachelos.

Con alta probabilidad estamos ante toponimia de origen medieval derivada de la institución germano visigoda de ocupación de las tierras mediante la presura, de praedo, "depredación, saqueo, captura". La ocupación o colonización estaba legitimada si se ejercía sobre terrenos de escalido o squalido (incultos, salvajes) con vistas a su aprovechamiento agrícola, y equivale al sistema de la aprisio o captura carolingia (Arribas Magro: Las Merindades de Burgos, 300 a.C. - 1560, pg. 188).

De este sustantivo supongo que se habrá formado el verbo escalidare o squalidare, que perfectamente evoluciona en gallego-portugués a escachar, "romper, roturar [las tierras]". Leo Wiener recoge la forma escachar < squalidare como propia del navarro (Commentary to the Germanic Laws, pg. 83).

En mi opinión la toponimia del tipo Cachamuíña también encajaría en el étimo que proponemos si partimos de un sustantivo elidido como en illas [terras] escalidas > As Escachas > As Cachas, por haplología o eliminación de sonidos contiguos similares. De la forma en plural reducida surgiría el singular A Cacha, Cacha, que habitualmente se acompaña del nombre de su propietario: Cachalvite (Alvitus, en genitivo), Cachaldora (Ilduara).

El mismo fenómeno de haplología o reducción intervendría en la formación del participio desde el verbo escalidare > escachar: As Escachadas > As Cachadas, deduciéndose posteriormente la forma en singular A Cachada.

El primer documento, aunque tenido por falso, de una presura data inequívocamente del año 712 (Escrituras de varios monasterios, MSS/18387 de la BNE, f. 233v) y es la que lleva a cabo el obispo Odoario, que, procedente de África, se establece en Lugo con su familia justo en el momento de la invasión árabe de la Península.

Toponimia As Cachadas, A Escachada, A Cachada, según la base de datos Toponimia de Galicia. 

La distribución de la toponimia Cachada mostraría tal vez el sistema de adquisición o captura de terrenos de escalido alrededor de las diócesis de Tui e Iria como consecuencia de las repoblaciones efectuadas tras la extinción del reino suevo de Gallaecia; o quizá la previa expansión del reino suevo desde la Gallaecia Bracarense hacia el norte, en el siglo VI, mediante la creación de nuevas sedes episcopales (Tui, Iria) y la apropiación de terrenos de escalido.


La superposición de la toponimia A Tomada en la misma área incide en la apropiación de territorios mediante el sistema de presura, circunscrita a la zona de expansión del reino suevo de Gallaecia.

sábado, 31 de marzo de 2018

Regreso a Rodinia


Reconstrucción de los paleocontinentes que formaron Rodinia, según Torsvik.
(C) The rootless variscan suture of North-West Iberia (Galicia -Spain). Conference abstracts and field trip guide. Ed. Arenas, Martinez Catalá, Abati y Sánchez Martínez, Madrid, Instituto Geológico y Minero, 2007. Mapa en la pg. 48.

Hace 1.100 millones de años los continentes que acabarían uniéndose para formar Rodinia, un supercontinente que precedió a Pangea, se disponían como en la reconstrucción de Torsvik: al este del dominio continental de Amazonia y África Oeste existía un sistema en arco conformado por las islas de Avalonia y Cadomia.

Las rocas de anfibolita de O Purrido (Ortegal), cuyos circones arrojaron dataciones uranio-torio de hasta 1.658 millones de años antigüedad, son las más antiguas de la Península Ibérica. Según se expone en la bibliografía citada, se fijaron a la costa del paleocontinente Amazonia-África Oeste por la presión ejercida por parte del sistema insular en arco (islas de Avalonia y Cadomia). Tras el ensamblaje de todos los paleocontinentes en el supercontinente de Rodinia, O Purrido continuó ocupando la costa.

Millones de años después, la fragmentación continental de Rodinia en otros paleocontinentes de formas distintas, situó a O Purrido en la costa norte de Gondwana, continuando cara al mar. La historia geológica de Galicia está ligada al mar desde hace millones de años; y aún nos queda mucho para llegar al famoso supercontinente llamado Pangea, que se disgregó en las formaciones continentales actuales, pero voy a abreviar, una vez que situamos las anfibolitas de O Purrido en Rodinia hace 1.000 millones de años.

Las anfibolitas de O Purrido, las rocas más antiguas de la Península Ibérica, son tan antiguas que no pertenecen a nuestro continente (geológicamente). Se caracterizan por ser muy duras, densas, oscuras, compactas y muy pesadas, con algo de metálico. No es un soporte que se pueda trabajar con facilidad, y sin embargo, hace 300.000 años un ser humano que vivía en la zona de Vixía Herbeira recogió una de estas piedras en aquel territorio, resto de la vieja y desaparecida Rodinia. Sobre ella talló un bifaz de unos 25 cm de largo y más de 2 kilos de peso. Y hace nada, otro ser humano encontró la herramienta lítica tallada hace 300.000 años sobre una roca formada hace 1.100 millones de años en un paleocontinente disgregado o desaparecido.


Bifaz de Vixía Herbeira. El único que ha aparecido hasta ahora en la comarca de Ortegal, presenta una rotura en el filo derecho, producida tal vez durante su talla, o posteriormente por meteorización. (C) Dolores González de la Peña.

Hoy la hemos depositado en el Museo de Historia Natural de Ferrol por tratarse de una anfibolita que completa la estupenda sección del museo dedicada a los minerales de Ortegal. Podríamos preguntarnos si se trata del bifaz más antiguo del mundo, evidentemente por la datación del soporte (anfibolita de Ortegal c. 1.658 millones de años), no por el momento en que fue tallado por la mano del hombre (c. 300.000 años a.C. basándonos en nuestros rudimentarios conocimientos de tecnología y tipología lítica).

Momentos previos al depósito de la anfibolita en el Museo de Historia Natural.
(C) Dolores González de la Peña.

jueves, 29 de marzo de 2018

La cruz gemmata del monasterio de Samos

En tiempo de Pascua vamos a sacar a pasear por los claustros, el Viernes Santo, la cruz gemmata del monasterio de Samos, que actualmente se encuentra en paradero desconocido. Según información del bibliotecario de Samos, el benedictino Arias Cuenllas (1), fue sustraída en 1869, corriendo el mismo destino que tantos otros objetos de nuestro patrimonio. Esperemos que por lo menos se encuentre a buen recaudo, y no fundida.

Podemos saber cómo era gracias a la nota que acompaña la copia de un documento de 1064 en el manuscrito del s. XVIII de la BNE (MSS/18387), f. 289v.


Se trataba de una estauroteca o relicario que albergaba un lignum crucis. Fue ofrecida por el abad Brandila (s. XI) al monasterio de Samos, y era de plata filigranada cubierta de piedras preciosas. Servía como cruz procesional, pues el pie estaba adaptado para encajar en un astil. Tenía una inscripción latina que corría de la cabeza a los pies y del brazo derecho al izquierdo: "En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y en honor de las vírgenes Juliana y Basilisa, el siervo de Dios el abad Brandila, y sus amigos, ofreció este lignum crucis". Me permito corregir signum crucis como lignum crucis, ya que en la descripción de la cruz se nos informa de que el relicario contenía un alma de madera.

La nota finaliza con la costumbre, datada de tiempo inmemorial, del paseo procesional de la cruz todos los viernes al tiempo que se cantaba el Vexilla Regis (Los estandartes reales) de Venancio Fortunato, autor del siglo VI.

Podemos concluir, a partir de la inscripción, asegurando que la cruz no es ninguna donación de un rey de estirpe astur a Samos. Asimismo, la tipología de estas cruces, normalmente denominadas de tipo asturiano, se remonta a la baja latinidad, a las cruces que conocemos por aparecer en los tenantes de altar llamados erroneamente visigodos; formalmente y como símbolo, proceden de la conversión de la cruz en estandarte militar (vexillum) desde Constantino ("La cruz de Peñalba: alma del Bierzo en cuerpo de latón", de Rafael González Rodríguez, 2009).

Tenante de altar "visigodo" con cruz procesional tipo vexillum (Casas de Millán, Cáceres).
(C) Dolores González de la Peña, 2014.

Con posterioridad a la desaparición de la cruz de Brandila, el erudito López Ferreiro (Lecciones de Arqueología Sagrada, 1889, pg. 169-170) la describe someramente, dando cuenta de la inscripción en los cuatro brazos al anverso, y la dibuja tal que así:


Surge la duda razonable de si López Ferreiro la habrá tenido en sus manos antes o después de la sustracción, o bien, si se basó en fuentes externas (como la del manuscrito que presentamos aquí) para hacer una reconstrucción, porque la cruz dibujada por López Ferreiro no es exactamente igual a la dibujada en el manuscrito MSS/18387, principalmente en el pie, que no está adaptado para insertarse en un astil. Tampoco el filete de pedrería (?) que corre por los bordes de los brazos en el dibujo de López Ferreiro coincide con la decoración de la cruz del manuscrito MSS/18387, donde las piedras se disponen "sembradas", aparentemente en forma pareada (y no linealmente) en su interior, sin decoración alguna por el borde. Además, podemos preguntarnos también qué entendía López Ferreiro por anverso y reverso, porque las inscripciones están siempre por el revés de las cruces (reverso), y no por delante (anverso).


Réplica de la cruz en el relicario de Samos (sobre un hueso de San Benito), según la posiblemente inexacta reconstrucción de López Ferreiro.
(C) Galicia Pueblo a Pueblo: Monasterio de San Julián de Samos.

(1) "[López Ferreiro]: Un estudoso con coñecementos da cruz de Samos", entrevista a Arias Cuenllas en La Voz de Galicia, 10-02-2008.

A Tendiña da Moura


Escaparate de A Tendiña da Moura. (C) Andregoto Galíndez

¿Qué vendían las mouras en sus tiendas? Las famosas tijeritas de oro, pero ¡cuidado con ellas!, ya que si era lo que más te gustaba de la tienda y no alababas la belleza de la moura, acabarías con las tijeritas clavadas en los ojos. Otros artículos con los que mercadeaban: espingardas, navajas con las cachas de pedreria, anillos y también a veces regalaban fajas encantadas: si te las ponías, te quemabas viva como una cerilla. Exponían todo eso en un tapete extendido sobre un mostrador, que bien podría haber sido la mesa de un dolmen.

Madroa, Madroñal, Medronhal, Madroñera


Dolmen de A Madroa (Casa dos Mouros de Candeán, Vigo). (C) Galicia Máxica.

Los nombres de los menhires como el de Pedra do Carallo o Padrón y los de los túmulos funerarios que albergan dólmenes, las Mámoas o Madroas, nos indican que los megalitos en la antigüedad estaban categorizados sexualmente como macho y hembra, representaciones del sexo masculino y femenino que emerge o se introduce en la Tierra. Los menhires se consideraban símbolos fálicos del padre (de ahí que sea posible que el topónimo Padrón provenga, no del latín petra, "piedra", sino de patrono, "padre, padrón, patrono"), y los túmulos funerarios, símbolo uterino de la madre, por su cualidad hipogea o subterránea.

Dedicaremos estas notas a empoderar filológicamente los megalitos hembra (los dólmenes), cuyo rol femenino es apenas conocido precisamente por ser hembras, o bien se minimiza su carácter de posibles úteros ctónicos por la imposibilidad de demostrar las hipótesis propuestas que lo sustentan, cargadas con frecuencia de intuiciones un tanto místico-teosóficas. El rol masculino o fálico de los menhires no necesita empoderamiento alguno, pues ha sido objeto de suficientes estudios, como el interesante capítulo que les dedica Fernando Alonso Romero ("La finalidad de los menhires según el folklore", en su obra Cultos y creencias en torno a los megalitos del área atlántica europea, Andavira, 2012).

Si nos centramos en uno de los nombres que reciben los túmulos funerarios en Galicia, madroa < latín matrona, "madre", veremos cómo las variantes toponímicas abundanciales tipo Madroñal / Medronhal o Madroñera aparecen casi siempre en contexto megalítico y probablemente indican la existencia de necrópolis tumulares, por lo que están muy lejos de ser, como se podría pensar a primera vista, fitotopónimos motivados por plantaciones del arbusto llamado madroño:
  • Dolmen de A Madroa en Candeán, Vigo
  • Anta do Medronhal, Portalegre (Portugal)
  • Necrópolis del Madroñal, Caminomorisco, Las Hurdes
  • Dolmen de la Madroñera, Trujillo
Dolmen del Madroñal en Caminomorisco. (C) Antonio González, para megalitos.arqueoloxico.com

Respecto al último caso mencionado, se trata de un conjunto desaparecido, del que conservamos testimonio: "otro monumento vamos á exponer á vuestra consideración de no menor importancia y de antigüedad desconocida; pero indudablemente druídico, es un dolmen, ó sea templo de Hadas, hace pocos años descubierto y destruido por la mano del hombre. Oid el extracto de su descripción que me hizo mi amigo el erudito licenciado en leyes y ex-diputado á Cortes D. Antonio Malo de Molina. "Conforme se sale de Trujillo, dice, por el camino de la Madroñera, más allá de la huerta de..." (Joaquín Rodríguez, en Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, 1878).

La conocida etimología propuesta por el Padre Sarmiento para el nombre común mámoa o mamoa, que reciben los túmulos funerarios, y sus variantes peninsulares, como mambla, mamblilla o incluso mambrilla o membrilla, que no tiene que ver con el frutal llamado membrillo (véase el excelente artículo de Pedro J. Ripoll publicado en 2005: "La Membrilleja: un topónimo del Campo de Calatrava"), parte del latín mammula, diminutivo de mamma, pero precisemos que la expresión mama no sólo designa las mamas o tetas de la madre, sino, sobre todo, a la madre misma. Siendo mama, "madre", una palabra de origen onomatopéyico, con seguridad podemos afirmar su existencia antes de la romanización de la Península. La utilización del diminutivo en la formación de mámoa, y de forma redundante en mamoínha, dota a la expresión de un valor afectivo y cariñoso que le viene muy bien a un posible culto prehistórico dedicado a la Madre Tierra, evolucionado posteriormente al culto a las Matres o Matronae. 

Los nombres galaicos madroa y madorna (< matrona, "madre") y mámoa (< mammula, "mamaíña") reflejan el carácter materno y uterino de los dólmenes, como el nombre común padrón ( < patrono, "padre") aplicado a los menhires indica su carácter fálico y relativo al padre. 

Pueden rastrearse en la toponimia actual e histórica más nombres de túmulos megalíticos que apoyan nuestra hipótesis etimológica: Mama Furada (As Pontes de García Rodríguez), Anta da Santa Madre de Deus (Pavia - Portugal). En el País Vasco los dólmenes están asociados con la figura mitológica de Mairi, la constructora de megalitos, lo que nos recuerda que ya habíamos señalado como posible etimología del euskera Mairi el gascón maire, "madre", a su vez proveniente del latín matrem.

Estela megalítica de Guernsey conocida como La Gran' Mère du Chimquière, la abuela del cementerio. Evidencia la evolución del culto a la Madre Tierra del megalitismo al de las Matres, y finalmente a la devoción mariana.

martes, 20 de marzo de 2018

Setecoros

Setecoros (Valga, Pontevedra) es un topónimo que Fernando Cabeza Quiles (Os nomes da Terra) interpreta como compuesto del numeral sete y del sustantivo prerromano  *cor / coro, "piedra", en alusión a las siete formaciones pétreas que rodean la meseta de A Eira dos Mouros, situada en la cumbre del monte que se eleva sobre el lugar de Setecoros.

Setecoros me recuerda al nombre de las Siete Sillas, denominación popular que recibían las ruinas del teatro romano de Mérida cuando todavía no se habían excavado y sólo eran visibles siete afloramientos de piedra que conformaban el graderío. En el contexto de los recintos para espectáculos y asamblea a que apuntan estos lugares, el teatro de Mérida y la meseta de A Eira dos Mouros, el sustantivo coro también podría provenir no del prerromano *cor / coro, "piedra", sino del latín chorus vía eclesiástica en referencia al sitio donde se sitúan los cantores en la iglesia, si A Eira dos Mouros fue considerada o se usó como lugar de asamblea.

Las Siete Sillas, teatro romano de Mérida. (C) Revista Foro.

Otra interesante posibilidad, a la vista del próximo topónimo Tres Pinos, y de que en A Eira dos Mouros existe un trifinium de parroquias y concellos (Catoira, Valga y Caldas de Reis), es que el elemento coro provenga del prerromano *CORIO, "pueblo, asamblea, clan", como en el galo Tricori o Petrucori (confederaciones de tres y cuatro pueblos, respectivamente). Sería la misma forma que se registra en el étnico Veaminicori de la inscripción en antigua lengua lusitana de Lamas de Moledo (Viseu, Portugal). En este caso el numeral sete, motivado por los siete elementos pétreos, se habría aplicado por desplazamiento a los clanes confederados, sin reflejar realmente su número exacto, que eran seguramente tres.


En una de las líneas del trifinio de Outeiro da Marquesa, el lugar de Tres Pinos, y en la falda norte del monte, Setecoros.

domingo, 18 de marzo de 2018

Filhos do vento


Asturcones galaicos en la Serra do Forgoselo. (C) Dolores González de la Peña, 2006.

Hace un mes que el caballo de Prezewalski ha perdido su título de último caballo salvaje del mundo ("Ancient genomes revisit the ancestry of domestic and Przewalski’s horses", Gaunitz et al., Science, 22 de febrero de 2018). El Prezewalski desciende, según se demuestra en el citado estudio, de un caballo doméstico que se echó al monte y se asilvestró. Desmontado el mito, ahora es la ocasión de estudiar en este sentido el genoma del asturcón gallego y asturiano para demostrar lo que muchos sospechamos, porque, por supuesto, estos investigadores del CNRS y del Museo de Historia Natural de Dinamarca no lo han incluido en su estudio, para finalmente alegar no sé qué gaps temporales (?) de las muestras, demostrando una falta total de profesionalidad.

"Ninguna de las muestras de caballos domésticos de los últimos 4.000 años desciende de los caballos de la cultura de Botai [Kazajistán], lo que entraña una implicación importante. Sugiere que durante el tercer milenio antes de Cristo, como muy tarde, otro grupo de caballos distinto llegó a ser el ancestro común de todas las poblaciones. Esto es compatible con dos escenarios. O bien en primer lugar el ancestro salvaje del caballo de Botai fue exterminado, o bien los caballlos fueron domesticados con éxito en otro lugar [...]. No podemos identificar el lugar de este centro hipotético debido a un agujero temporal en nuestras muestras en torno al tercer milenio a.C. Sin embargo, ya que una de las más antiguas fue excavada en Hungría, se añade el este de Europa a otros candidatos ya sugeridos, que incluyen la Estepa Póntico-Caspiana, el este de Anatolia, la Península Ibérica, el oeste de Irán y el Levante".


Escena de monta o rapa en un petroglifo prehistórico de Campo Lameiro.

Antes de ponerles chip a los, posiblemente, últimos caballos salvajes del mundo, como quiere la Xunta para considerar esta forma de apresamiento ancestral de los animales una explotación ganadera (con vistas a imponer un tributo y por tanto, a acabar con ella) habrá que cerciorarse de que no estemos no sólo ante animales salvajes (si son salvajes no son domésticos y no se pueden considerar explotación ganadera), sino ante los últimos caballos salvajes del mundo, de los que descienden todas las especies domésticas. Entonces, más que nada, habría que protegerlos, así como la forma tradicional de rapa de estos animales sin dueño, que muy probablemente sea residuo de una interacción arcaica entre las sociedades de cazadores-recolectores y los animales.

Lo que definitivamente los hace muy especiales es el nombre de "gado do vento" (Elucidário de Viterbo), hoy en desuso en el país vecino, pero que explica la realidad de la fábula contada por Varrón, Columela y varios autores de la antigüedad respecto a que las yeguas lusitanas tenían hijos del viento. "Filho do vento" es una antiquísima metáfora lusitana que significa "sin dueño conocido"; nos permite entender la fábula de las yeguas preñadas por el viento y descubrir la existencia documentada de estos mismos caballos salvajes en nuestro territorio hace tres milenios, en la época en que se escribió la Iliada (obra en la que se mencionan por primera vez los hijos del viento: "El aire en la agronomía hispano-árabe: s. XI-XIV", Lucie Bolens).

miércoles, 14 de marzo de 2018

Trovadores: los últimos druidas



Estela junto a la cruz de Carndonagh, Donegal. El fili (bardo, trovador) sostiene su arpa entre las manos; el rostro de perfil es casi místico, como si estuviera en trance con los ojos cerrados escuchando una lejana melodía.


Todo trovar fue un trovar clus, "cerrado", porque en él se trataba en clave alegórica del proceso de la consecución de la sabiduría o la verdad, personificada en la figura femenina de la amada, una mujer que encarna a la Sofía. La consideración de que en el proceso de adquisición del conocimiento el filósofo adopta la actitud de un amante se tuvo por cierta ya desde Platón y Sócrates (1) y es la base de la disciplina y de la existencia misma de la palabra Filosofía

Es conocido el cursus del amante-trovador, que pasa por cuatro etapas hasta llegar al entendimiento pleno con su amada: fenhedor, pregador, entendedor y drut o drudo, "amante, fiel, consagrado". Son etapas por las que se atraviesa hasta llegar, no siempre, al conocimiento absoluto, si es que esto es posible. Pero quizá no se haya puesto de relieve la evidente relación etimológica entre el nombre del último grado, drudo, y el nombre con el que se designaba a los filósofos galos, druida.

Dante ha sido el último trovador, y precisamente por ello se ha visto obligado a romper el código de honor para revelar el verdadero nombre de su amada, la clave: "dolcissimi e ineffabili sembianti, e rubatori subitani de la mente umana, che ne le mostrazioni de li occhi de la Filosofia apparite, quando essa con li suoi drudi ragiona!". La Filosofía y sus amantes, los drudos o druidas.

La relación del filósofo con la Filosofía es una historia de amor a la que consagra su vida, y en ella también aparecen los celos: la figura del gilós y los lausengiers de las canciones de los trovadores encarnan a los filósofos rivales y a su caterva de aduladores (véase el estudio de Rivas Gil sobre el papel de pthonos, los celos, en el proceso de adquisición del conocimiento filosófico).

La base sobre la que se articula el pensamiento o la razón del investigador filósofo descansa en el diálogo con sus pares, no en vano las más antiguas obras filosóficas que nos han llegado pertenecen al género de los diálogos; así también en el mundo de los trovadores la tensó y el partimen reflejan el discurso dialogado en busca de la razón última.

La alegoría que estamos analizando del amor cortés como molde o expresión prefijada del amor al conocimiento se viene evitando incluso por parte de los expertos dedicados al estudio de las cantigas, que se limitan a la literalidad de la relación amorosa y sensual entre un hombre y una mujer de alcurnia. Afortunadamente nos quedan los versos del Rey Sabio, en los que recupera el verdadero objeto del conocimiento cristianizándolo como Virgen María:

Quen entender quiser, entendedor
seja da Madre de Nostro Sennor
Ca ela faz todo ben entender,
e entendendo nos faz connocer...

(1) Francisco Javier Rivas Gil, "El amor a la Sabiduría también conoce celos", 2001.

martes, 13 de marzo de 2018

Farai un vers de dreit nien - Guillermo de Aquitania

Farei uns versos do revés,
non serán sobre min nin doutra xente,
non serán de amor nin da mocidade,
nin de ren algunha;
e pois logo, trobeinos durmindo
dacabalo.

Non sei en que hora fun nado,
non son ledo nin airado,
non son forasteiro nin veciño,
e non podo ser doutro xeitiño;
e pois, fadáronme á noite
sobre un outeiro.

Non sei a hora na que me deito,
nin a que hora esperto, se ome non mo di;
case que teño o meu cor fendido
por unha dor cordial,
e tanto me ten,
por San Marcial!

Doente estou e coido morrer,
e non sei ren máis cas que oio dicir,
quero un meigo á miña vontade,
máis non coñezo tal.
Bo meigo será se me pode sanar,
máis non, se empeorar.

Amiga teño eu, non sei quen é,
que aínda non a vin, xúrovolo pola miña fe,
nin me fixo ren que me prouguera,
nin que me pesara,
e tanto me ten!
pois non houbo normando nin francés
na miña pousada.

Aínda que non a vin ámoa moito,
aínda que non me fixo ben nen mal;
cando non a vexo, tanto me da,
non me importa un galo!
Que eu coñezo máis bela e xentil,
e que val máis.

Non sei o lugar onde está,
se está nun outeiro ou está no chan;
non ouso dicir o mal que me fai,
antes calo.
Pésame moito porque ela queda,
entón, eu marcho.

Feitos os versos, non sei sobre que,
dareinos a alguén
que os dará a un outro,
pra que os leve a Anjou
e me traia do seu estuche
a chave.

(C) Andregoto Galíndez por la traducción del occitano al gallego de la composición "Farai un vers de dreit nien" de Guilhem de Peitieu.

domingo, 4 de marzo de 2018

La diaconisa Modesta (In tempore sueborum)

Se amplía la fecha de la exposición In tempore sueborum hasta el 6 de mayo, de lo cual me alegro, porque uno de los defectos que le veía a la muestra era su corta duración. No obstante, y a pesar de la ausencia inexplicada de algunas piezas prometidas y anunciadas a bombo y platillo, la calidad de la exposición y de los estudios que acompañan a las piezas es muy alta, aportando incluso interpretaciones completamente rupturistas de forma amena y asequible para los visitantes, que a pie vamos contemplando objetos, documentales y paneles sin cansancio.

Una de estas nuevas hipótesis con la que nos sorprende la exposición, a la cual se dedica un vídeo en la sala de Santa María Nai, versa sobre las laudas de estola, que López Quiroga y Martínez Tejera consideran que no son una evolución a partir de las laudas con representación del orante (1). Por su dispersión territorial limitada a la Gallaecia evidencian "su estrecha relación con las sedes epicopales y la red viaria que desde ellas conectaba la capital de la diócesis con las ecclesiae dispersas por el inmediato entorno rural". Para los autores el motivo representado en las laudas de estola sería realmente una estola. Aunque no lo expresan tan claramente, aducen los cánones eclesiásticos de la época (Concilio de Braga, año 561) que insistían en "la necesidad de que el diácono lleve la estola siempre bien visible", no bajo la túnica, para diferenciar a los diáconos de los otros miembros del clero (pg. 145-148 del Catálogo).

Por lo tanto, si aplicamos esta hipótesis a la lauda de estola de Modesta (HIC REQUIESCIT MODESA) tendremos que llegar forzosamente a la conclusión de que la tal Modesa o Modesta (la S torcida indica seguramente una ligatura o abreviatura ST) pertenecía a la alta jerarquía eclesiástica; una diaconisa ordenada en tiempos en los que el Priscilianismo estaba dando sus últimos coletazos (fue reprobado en el mismo concilio de Braga del año 561). Diaconisas las hubo por entonces, sin ir más lejos la galaica Egeria, que podría haber sido otra por su cualidad sanctimonial y cargo preeminente al frente de una comunidad de sorores, en su viaje a Tierra Santa menciona a su amiga la diaconisa Marthana, y lo hace de una forma tan natural que nadie sospecharía que en aquella época era algo anormal. Las matronas romanas viudas eran con frecuencia ordenadas diáconos en el cristianismo primitivo, con potestad para bautizar, predicar la palabra de Dios y dar la comunión, y como sus homólogos varones, recibían la estola y el anillo,  símbolos del diácono.

Lauda de estola de Modesta, s.V-VI, San Bartolomé de Rebordáns, Tui. Pieza 190 (Sala Marcos Valcárcel).


Además del evidente mombre de mujer, sobre el cual no se dice absolutamente nada en los paneles ni en el catálogo, y se deletrea constamente como Modesa, dando por supuesto que se trata de un raro nombre masculino, otro dato que indica que la lauda cubría una sepultura femenina es la cabecera, en la que se observa una rueca de dedo esquemática cuyo referente más inmediato encontramos por azar también en la exposición.

Rueca de dedo del Castillón de Tábara, Zamora. Pieza 165 (Sala Marcos Valcárcel)

Según el catálogo, las ruecas de dedo "aparecen con frecuencia, por ejemplo, en el ajuar de las tumbas femeninas de Panonia o representadas en las estelas, sarcófagos y monumentos funerarios en Panonia y Asia Menor. Su aparición en las tumbas femeninas se debe a que la rueca se ha convertido en una especie de atributo o marcador de género y clase social de las matronas" (Pérez Rodríguez-Aragón, texto explicativo sobre la pieza 165). Le faltaría decir que estas matronas eran romanas.


En la cabecera se encuentra grabada también la esvástica, herencia de la religión romana, que pervivió como símbolo en el cristianismo primitivo, así como un pequeño círculo que podría figurar el anillo de la diaconisa.

(1) Me parece posible sostener que el orario o estola litúrgica se haya considerado en Gallaecia una representación esquemática de un orante, pues además del parecido formal, etimológicamente orario proviene de orare, "rezar".

A Capelada, A Coriscada y O Xistral

No es necesario internarse a pie o en coche por estas tres sierras del norte de Galicia para notar las inclemencias del duro clima gallego; podría bastar un análisis filológico.

El profesor Porto Dapena ya lo había iniciado al exponer en 2006 su hipótesis sobre el nombre de la sierra de A Capelada (Cedeira), que vendría motivado por el capelo de nubes que se forman en Vixía Herbeira, un fenómeno meteorológico conocido en la zona como "muro", "paredón" o "sombreiro". El profesor señalaba que la acepción de capelo como "capucho de niebla o nubes que suelen ocultar las cumbres de las montañas" ya había sido recogida por Eladio Rodríguez, hecho que refuerza su hipótesis sobre el topónimo Capelada = cumbre cubierta por un capelo de nubes (Diccionario toponímico do Concello e Ría de Cedeira). Ante ella, nos quitamos el capelo y abandonamos nuestra previa idea que que el topónimo podría deberse a la existencia de la necrópolis tumular de la sierra (considerados los túmulos como pequeñas capillas o capelas: A Capelada).

Este cambio de parecer se debe a la constatación, inspirada por la lectura de la propuesta del profesor Porto Dapena, de que los nombres de otros dos orónimos, Coriscada y Xistral, podrían estar motivados por fenómenos meteorológicos semejantes.

Así, A Coriscada (Ortigueira) por coriscar, que según Leandro Carré Alvarellos significa "ventar, soplar el viento frío con lluvia o granizo"; José Luis Pensado ya había expuesto la relación entre el topónimo Coriscada y el corisco: el nombre "describiría un paraje azotado frecuentemente por coriscos 'relámpagos o chubascos', o incluso un paraje en donde se encuentran 'pedras-de-raio'"(Onomástico etimológico de la lengua gallega). O Xistral (provincia de Lugo) por xistrar, que Carré considera sinónimo de coriscar o celliscar. Aunque esta última acción verbal designa el desarrollo de una ventisca de nieve, en el Diccionario de Boullón Agrelo figura xistra como "viento recio, solo o acompañado de lluvia, nieve o granizo".

En cuanto a la etimología de corisco y xistra, el primero podría provenir del antiguo nombre del viento del norte, Chorus, un viento helado que vendría acompañado de su derivado el corisco, "piedra, pedrizo, granizo". No sería extraño, pues tenemos alguna otra supervivencia de los nombres clásicos de los vientos, p. ej. la palabra bochorno, de Vulturnus. Pero más sencillo resulta enlazar el gallego coriscar y corisco con el latín coruscare, "relampaguear", y coruscum, "rayo". Xistra, por su parte, del latín sinistra, "siniestra, izquierda", por considerarse esta orientación ligada a pronósticos desfavorables.

domingo, 25 de febrero de 2018

La Piedra del Destino - Loughcrew (Condado de Meath, Irlanda)

La conocida como Piedra de la Coronación, Piedra del Destino o Piedra de Scone, trasladada, según la leyenda, a Irlanda desde Galicia en la Prehistoria, es famosa por sus avatares y por su simbolismo, por lo que excuso siquiera resumirlos ahora.

Según se puede deducir de los fragmentos que tratan de ella en el Cronicón de Fordun:
  • Marmoream Cathedram arte vetustissimâ, diligentique sculptam opifice, quâ Scoticae nationis Hispaniae reges sedere, et in ea inthronizari solebant, unde diligenter in sua regione quasi pro anchora tenebatur
  • Lapidem veró praefatum, scilicet Cathedram, in eminentiori loco regni Themor nomine, posuit
se trataba de una silla o más bien trono (cátedra) de mármol, tallada según técnica muy antigua, en la que las naciones escotas sentaban y coronoban a los reyes hispanos, y que en su país era considerada como un ancla (1); la piedra en cuestión, es decir, la silla [una vez trasladada a Irlanda] se colocó en el lugar más elevado del reino, llamado Tara (2).

Silla de la Coronación en Sliabh na Caillí, Loughcrew. Se encuentra situada ante un gran túmulo o cairn.
(C) Dolores González de la Peña, 2011.

El punto más elevado del antiguo reino de Tara, incluso del condado de Meath, es la Sliabh na Caillighe, donde se sitúa la importantísima necrópolis megalítica de Loughcrew, y desde donde se divisan hasta las montañas de Sligo.

Allí estuvimos hace unos años, y allí pudimos fotografiar la arcaica silla de piedra donde se coronaban los reyes de Tara, en el cementerio real de Loughcrew, lugar que su descubridor E.A. Conwell (Discovery of the Tomb Ollamh Fodhla, 1875) identifica con el elitista cementerio de Taillte del que hablan los manuscritos medievales irlandeses. La silla no es de mármol, por supuesto; ninguno de los asientos prehistóricos que se usaron con esta finalidad eran de este material, por lo que consideramos que Fordun idealizó la cátedra real ajustándola a conceptos más actuales acerca de la fastuosidad de la realeza.

En la misma obra se indica que el nombre popular de la silla era Hag's Chair o Silla de la Vieja (en gaélico sería algo parecido a Cathaoir na gCailleach), y se propone la interesante hipótesis de la identidad entre esta Vieja y Tailltiu, de estirpe hispana y madre de Lugh.

A nuestra fotografía adjuntamos los dibujos de Conwell en los que se perciben restos de petroglifos de tipo atlántico (galaico) a base de círculos concéntricos y cazoletas, así como el respaldo de la silla vista desde su parte trasera, hoy inexistente.



La Piedra del Destino o Piedra de la Coronación, un bloque tallado y exento, no pudo haberse trasladado de Galicia a Irlanda si creemos en la literalidad de la leyenda; su tamaño y peso lo habría impedido. Pero es posible que se haya trasladado desde aquí la ceremonia de entronización sobre un asiento de piedra, así como la simbología expresada por la asociación con los petroglifos atlánticos. 

Lo que sí no parece posible sostener es que el trocito de piedra que se conoce en la actualidad como Piedra de Scone haya sido una de estas majestuosas piedras de inauguración real irlandesas, la mayor parte de ellas destruidas; si acaso será un pequeño fragmento.

Placa conmemorativa que marca la situación de la Piedra de Doon (Kilmacrennan, Condado de Donegal), sobre la que tuvo lugar durante siglos la ceremonia de inauguración real de los jefes de los O'Donnell hasta que fue reubicada y finalmente destruida o sustraida (Conwell, pg. 26-27).
(C) Dolores González de la Peña, 2017.

Esperemos ahora que se cumpla la profecía: "si la profecía no falla, los escotos establecerán su reinado donde esté colocada la piedra", aunque no dice si el escoto o escota que la localice será coronado rey o reina de Tara... ¡Lástima!

Sólo una silla de coronación (inauguration chair) se conseva en Irlanda, la de una rama de los O'Neill de Castlereagh, no muy bonita. Parece haber sido cortada de un asiento mayor, cuando fue trasladada de lo alto de la colina de Castlereagh; ahora se exhibe en el Museo del Ulster.

Además, tenemos otra dibujada en el mapa de Bartlett en su situación original en lo alto de la colina de Tullyhogue Fort (C. Tyrone); fue destruida en 1602 por Mountjoy como un acto de poder simbólico (E. FitzPatrick, Royal Inauguration in Gaelic Ireland, 2004).

(C) Wikipedia: Royal sites of Ireland.

Esta autora califica de fantasiosa la propuesta de Conwell de considerar la Hag's Stone de Loughcrew como silla de coronación del mítico rey irlandés Ollamh Fodlha; como hemos visto, no sería de Ollamh Fodlha, pero sí es una inauguration chair en contexto de necrópolis megalítica, de hecho hasta tuvo respaldo, como la de Tullyhogue Fort. La misma FitzPatrick reconoce que estos asientos se encuentran a menudo en necrópolis megalíticas con el objetivo de fundamentar la elección de soberano como continuidad a partir de los vestigios de los ancestros presentes.

Bajando la redondeada colina de Loughcrew. (C) Dolores González de la Peña, 2011.

En su interesantísimo trabajo despieza algunas características que tienen que cumplir los lugares de coronación: son colinas de proporciones suaves, de fácil acceso y desde las que se contempla una amplia vista en todo su circuito (el reino), y o bien se erige en lo alto de ellas un túmulo ex profeso para la coronación, o bien se reutilizan los preexistentes (siendo el caso frecuente la reutilización de necrópolis megalíticas). Pero es que además, el topónimo Crew, presente en el nombre de la necrópolis de Loughcrew, proviene del gaélico craobh, "árbol", y en los textos medievales se usa a menudo en el sentido de "árbol genealógico" (3). Según FitzPatrick, el topónimo indica sin duda lugares donde se celebrarían ceremonias de inauguración o coronación porque en ellos se situaría un bile, árbol sagrado propio de estos emplazamientos. En mi opinión el topónimo estaría motivado no tanto por el bile, sino porque en los lugares elegidos como emplazamiento inaugural, los ancestros presentes en sus tumbas eran las raíces de la genealogía del pueblo, la estirpe bajo la metáfora arbórea.


El lugar de Newton en la falda de la colina de Loughcrew indica también la existencia de un centro de reunión sacro para celebración de asambleas, pues como vimos en otro lugar, la toponimia tipo New-, Neve-, etc. procede en su mayor parte del celta nemeton, nemed, "santuario" (Newton - Nemeton).

(1) Otra conexión de la Piedra del Destino irlandesa con Galicia es el tema de las navegaciones atlánticas que se entrevé aquí: pervive en la creencia de que ciertas formas pétreas son barcos de piedra, o partes de ellos.
(2) Temhair es un nombre común, un orónimo que significa en gaélico "lugar eminente, colina". Existen, por tanto, varios lugares que fueron designados así en Irlanda (v. El Dind-Senchus de Eriu y el Glosario de Cormac Mac Cullenan: "temhuir of the country = a hill). Por lo que el texto de Fordun no se refiere necesariamente al Tara más conocido. Es importante destacar que temhair, "colina", se pronuncia como el inglés tower, "torre"(P. W. Joyce).
(3) Atbath craobh dos bile noír Aongus Molbthach Mac Nat Fraoich = murió la rama del árbol sagrado, Aongus Molbthacht hijo de Nat Fraoich

viernes, 23 de febrero de 2018

Venta y puente de Beldoña

Puente de Beldoña sobre el rio Mero. (C) Onnega, 2007.

En pleno Camino de Santiago, el Camino Francés del Norte, que venía desde Mondoñedo a Betanzos, pasando por Aranga, y luego continuaba por Montouto, As Travesas, Bruma y Cabeza de Lobo, se situaba el pequeño puente de Beldoña, de origen romano, y una famosa venta del mismo nombre, donde además de pan y vino ("con pan y vino, se anda el camino"), servían carne, a lo mejor con aquellas patatitas asadas al estilo de la antigua Casa Edreira de Betanzos, aunque seguramente sería la más básica carne o caldeiro.

El camino en la actualidad ya no transcurre por Beldoña, pues la trinchera de la autopista lo ha cortado sin sustituirlo ningún paso elevado.


De Tomás López, Diccionario Geográfico. La Coruña y Lugo. Mapa del Camino de Santiago según indicaciones del capellán de Crendes, Roque Nicolás de Vigo, 1775. BNE, MSS/7297, f. 262-266.

jueves, 22 de febrero de 2018

Gosende

Dedicado a Capitán Gosende

Como indicaba Almeida Fernandes en su Toponímia Portuguesa (Exame a um dicionário), 1999, es imposible demostrar que los nombres de lugar Gosende o Gosendo de Galicia y Portugal sean topónimos provenientes del nombre de un posesor germano en gunths-, "lucha", porque ninguno de estos topónimos se encuentra en la documentación medieval con formas antiguas que apoyen esta hipótesis. La antroponimia de la época, en la que se documenta abundantemente el nombre personal Gundesindi, no demuestra por sí misma que exista una conexión entre topónimo y antropónimo.

Y todavía es menos probable que Gosende provenga, como quería el Padre Sarmiento, de Gundesivintho. A mí me parece más viable el Gasindus que el benedictino rechazaba de plano.

Topónimos Gosende según la base de datos Toponimia de Galicia.

El significado de la palabra de origen germana gasindius = "socium", tiene siempre el sentido militar de socio de gente latina; nos remite a la época altomedieval en la que los suevos ocupan la Gallaecia como, precisamente, socios de Roma. Gasindo = comes o princeps militiae; gasindi = comitatus / militia (según el glosario de Graff). En el estudio de Leo Wiener hay material más elaborado sobre el nacimiento del feudalismo a partir de esta institución: Commentary to the Germanic Laws.

Podemos aventurar que el origen de la toponimia del tipo Gosende responde a establecimientos de suevos en Galicia, en forma de gasindi comitatus (encomiendas militares). El área de dispersión de la toponimia Gosende coincide y se solapa con la de los topónimos Suevos.

Topónimos Suevos según la base de datos Toponimia de Galicia.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Mazanteo (Cariño), Mozandeo (Trabada), Montesandeu (Cuntis)

Aún sin estar totalmente de acuerdo con la propuesta del profesor Edelmiro Bascuas ("La sandez, ¿una pervivencia de cultos dionisíacos?", Verba, 2005, v. 32), no me cabe duda de que los dos primeros topónimos, a la vista del último y de la documentación medieval aportada por el profesor, son compuestos de un primer elemento monte, apocopado y con evolución diversa en su vocalismo, además de presentar pérdida de la nasal final de mon, probablemente para evitar la proliferación de nasales que dificultaría la pronunciación de formas como Monzandeo o Manzanteo.

No me convence, sin embargo, la propuesta del ilustre padre de la hidronimia paleoeuropea gallega respecto a la segunda parte del topónimo, que explicaba como proveniente de *insani-deus > sandeu ("sandio" en castellano), como si el monte hubiese sido considerado un dios insano, o loco. Seguramente las montañas tuvieron carácter divino en la Antigüedad (cfr. el caso del monte Teleno y los orónimos Monsanto), pero me resisto a que algunas hayan tenido la consideración de divinidades insanas.

Mozandeo y Montesandeu ya fueron puestos en relación por Bascuas. Ahora añadimos a esta pareja el curioso topónimo de Cariño, Mazanteo, que también lo he visto escrito como Masanteo e incluso Basanteo.


El monte Mazanteo forma una península en cuyo itsmo se sitúa el lugar de A Basanta, que podría ser en realidad una Abasanta, compuesto de aba, "ladera o falda de una montaña" + el adjetivo santa.  Y en relación con este adjetivo creo que se explicaría el segundo término del orónimo Mazanteo como una forma deturpada de sanctio, variante de sancto. Así, los orónimos que estamos analizando serían parte del conjunto de los Monsanto, testigos del carácter sacro de algunas montañas.

Por otra parte, la especialización de sanctio > sandeu / sandio como adjetivo con el sentido de tonto, loco, se justifica porque la sabiduría popular suele relacionar la exagerada bondad o santidad con cierta cortedad de entendederas.

Representación de un fili con arpa en la Irlanda altomedieval

Flanqueando la cruz altomedieval de Carndonagh (s. VII, Donegal), también conocida como cruz de San Patricio, hay dos pequeñas estelas reutilizadas que representan en sus cuatro caras las razas y castas sociales de la Irlanda precristiana. Se entiende que en su afán proselitista el cristianismo las reaprovechó para tutelar la gran cruz central, indicando que todos los pueblos y categorías sociales estaban de su lado, no sometidos, sino como guardianes y protectores naturales.

(C) Andregoto Galíndez, 2017

El  fili sostiene su arpa entre las manos; el rostro de perfil es casi místico, como si estuviera en trance con los ojos cerrados escuchando una lejana melodía.

Se trata de la representación más antigua de la pequeña arpa o lira irlandesa, una cruit, que, en contra de lo que se viene afirmando, no se tocaba con un plectro, sino con los dedos.

martes, 20 de febrero de 2018

Noela, hija de Noal hijo de Noé, casada en Noia

"La mayor seguridad de los naturales de Noal consiste en que el fundador, llamado Noal, tuvo una hija llamada Noela, que casada en Noya, dio el nombre a aquella villa, harto antigua aunque [...] parroquia de Noal, que fundó su padre. Además de que a esta tradición tan común acompaña y conviene el siminomo (1) de Noal con el de Noé, de que ha sido inmediato sucesor".

"Descripción de Puerto del Son, comprensivo en la Parroquia de San Vicente de Noal", por José González Alonso, párroco, año de 1799. Diccionario Geográfico de Tomás López, La Coruña y Lugo, MSS/7297 de la Biblioteca Nacional, fol. 197.

Esta leyenda etiológica sobre los topónimos Noal y Noia completa lo que habíamos visto en el blog en la entrada Fraga de Novio, Noal - Porto do Son, y no sólo porque parece que hemos encontrado al novio susodicho en Noia... Bromas aparte, la reseña del párroco de Noal, de 1799, nos remite a la gran antigüedad de la tradición que vincula el topónimo de Noia a una fundación de Noé, pero aportando el interesante dato, creo que desconocido hasta ahora, de que Noal habría sido el primer establecimiento de la familia del patriarca bíblico. Todo lo cual no deja de ser una suposición erudita de la época que acabó calando en el pueblo. Y sin embargo, resulta cuando menos curioso que el Novium ptolemaico haya podido caer por estos lares, y que la Noela mencionada por Plinio, también seguramente estaba por aquí.

Por lo demás, la descripción de Noal aportada por el párroco José González resulta muy interesante: basa la gran antigüedad de la villa en las justicias (horcas) de Con, que todavía se veían en el lugar donde los vecinos acudían a celebrar sus fiestas. Puede leerse completa en el primer enlace.

(1) parece variante arcaica del actual "sinónimo".

domingo, 18 de febrero de 2018

Razas de enanos en Irlanda y Escocia

Ya había escrito hace unos años (Pictas mouras) que los pictos escoceses y los cruithne irlandeses eran razas míticas de enanos que poblaron esas tierras. Como nuestros mouros, son seres feéricos que habitaban un mundo paralelo y subterráneo llamado sídhe

Con casi total seguridad no existieron, ni siquiera como recuerdo folklórico empequeñecido de pueblos ancestrales reales. Como tampoco existieron en nuestro caso los mouros como tales, ni creo que sean recuerdo agigantado, por el tiempo y la imaginación, de nuestros verdaderos antergos. Todo ello corresponde al campo del folklore sobre razas míticas imaginarias.

Ahora descubro que los mismos razonamientos filológicos y arqueológicos que usaba yo para establecer la identidad entre los pictos, los cruithne y los enanos, fueron utilizados y desarrollados ampliamente por William Cook MacKenzie en The Races of Ireland and Scotland en 1916, aunque este autor acabe dudando sobre si los diminutos seres habitantes del sídhe son reminiscencia mítica o vestigio real de los antiguos pobladores de las islas. Tan arraigadas están estas tradiciones allí que el galés Arthur Machen crea el género de terror sobre la Gente Pequeña, enanos deformes y razas primitivas degeneradas que sobreviven ocultas en cuevas y subterráneos, basado en este folklore.

Decía MacKenzie que la palabra picti que nos ha llegado por el latín es una corrupción (i.e. una pronunciación a la latina) de una palabra previa, el celta peght, "enano". Al latinizarse su fonética se reinterpreta por el significado corriente de latín pictus, "pintado". Pero por toda Escocia prevalece la tradición de que el pueblo llamado picto por los paisanos eran enanos o pigmeos con una marcada predileccion por las viviendas subterráneas. Asimismo, resulta impecable su análisis filológico sobre los cruithne irlandeses, que explica la equivalencia entre unos y otros: la palabra irlandesa, como la escocesa, designa a seres deformes de pequeño tamaño.

Me he permitido traducir para los lectores del blog una pequeña historia feérica irlandesa en la que se pone de manifiesto que los cruithne irlandeses eran efectivamente seres feéricos habitantes del sídhe: Santa Brígida, Conall O'Neill y el combate contra los enanos.

El desconocimiento total y absoluto sobre el carácter mítico e irreal de estas razas, la ignorancia acerca de la etimología de los términos picto y cruithne (y su significado de "enano, jorobado"), la credulidad, el hecho de no saber o no poder distinguir muchas veces entre Historia y Folklore, o la costumbre de pervertir estas disciplinas con finalidades políticas, han producido asombrosas declaraciones de principios, como que la genealogía del linaje de los reyes de Escocia entronque directamente con los enanos (pictos), o que los unionistas de Irlanda del Norte se declaren descendientes de los jorobados (cruithne), para luego afirmar que como sus antepasados cruithne poblaron Irlanda antes que los gaélicos tienen más derecho a estar allí que ellos (Ian Adamson). Sería igual que si ahora apareciesen los supuestos descendientes del mouro Zas de Xurenzás esgrimiendo sus derechos territoriales por el parentesco con los primeros habitantes de Galicia. Según la leyenda etiológica del nombre de lugar de Xurenzás, antes de llamarse así hubo una lucha entre dos mouros, el mouro Zas resultó vencedor e hizo jurar al vencido en su nombre: "Xuro en Zas que fun vencido!", y de ahí le quedó Xurenzás.

El enigmático pueblo picto desapareció como borrado del mapa; normal, porque nunca existió. Todavía algún filólogo despistado busca restos de su misterioso idioma en la toponimia escocesa, lo que viene a ser como hacer una gramática y un diccionario del klingon, o del sindarin. ¿En qué idioma hablaban los mouros? Hay quien los hace hablar en castellano, porque no eran gallegos. Ellos también desaparecieron sin dejar rastro...

Terminaré con un toque de terror a lo Arthur Machen combinado con Lovecraft: si no existieron los pictos como seres humanos reales, ¿para defenderse de qué razas primigenias innombrables levantaron los supersticiosos romanos la ciclópea muralla de Adriano?

Una de las estelas que flanquean la cruz de Carndonagh (Donegal). Representa un Leprechaun: ser mitológico irlandés habitante del inframundo, caracterizado por su pequeño tamaño y orejas puntiagudas.
(C) Dolores Gonzalez de la Peña

Santa Brígida, Conall O'Neill y el combate contra los enanos

"En otro tiempo se acercó a Santa Brígida Conall, hijo de Neill [el de los Nueve Rehenes], rodeado de sus guerreros y con intenciones malévolas en su mente, y le dijo a Brígida: pedimos tu bendición porque queremos ir a lejanas tierras, para que desates el vínculo que nos mantiene aquí y así podamos matar a nuestros enemigos. Y dijo Brígida: ruego a mi dios omnipotente para que depongáis vuestras intenciones diabólicas, y que a nadie hiráis ni ofendáis.

Salieron entonces para las tierras de los enanos [Cruthiniorum] y atacaron su castillo y lo incendiaron; creyeron que habían matado y degollado a muchos hombres, por lo que regresaron a su patria con gran estruendo y júbilo llevando las cabezas cortadas de sus enemigos. Pero cuando lució el día, no vieron las cabezas ni la sangre, ni en sus ropajes ni en sus armas apareció resto alguno sanguinolento. Exclamaron con estupor: ¿Pero quién luchó con nosotros y dónde están las cabezas que cercenamos?

Entonces enviaron emisarios al castillo para investigar y preguntar si alguno había muerto. Los emisarios interrogaron a los habitantes: ¿Por casualidad alguno de los vuestros murió hace poco? Y les contestaron: no, pero encontramos maderas quemadas, el castillo destruido y piedras amontonadas por todas partes, aunque no vimos ni oímos a los que hicieron esto.

Los emisarios regresaron y le contaron todo esto a Conall" (1).

Fortaleza de Aileach (Donegal), residencia de Conall hijo de Niall.
(C) Dolores González de la Peña, 2017

El relato precedente es singular por varios motivos.

Vemos el verdadero carácter de Brígida, hechicera y protectora del pueblo de los enanos. Éstos habitan en el sídhe, el Más Allá, que en este caso es un castillo o castro ruinoso, pero podía haber sido un túmulo funerario o algún otro vestigio arqueológico habitacional. El sídhe se presenta como un mundo paralelo y mágico donde las acciones de los seres reales no tienen apenas repercusión, ni los seres del sídhe pueden ver u oír lo que sucede al otro lado, a no ser que se den determinadas circunstancias, por lo que ambos mundos están, normalmente, incomunicados bidireccionalmente.

(1) Traducción personal del latín, de la leyenda original contenida en el Acta Sanctorum, tomo I, pg. 127, ed. 1658.