martes, 26 de septiembre de 2017

Mujeres libidinosas y serpientes

En el arte románico es muy conocida la figuración del pecado de la lujuria en su vertiente femenina; consiste en la representación de una mujer con los senos desnudos que son aparentemente atacados o mordidos por serpientes o algún otro tipo de reptil o batracio, como por ejemplo sapos. Todos los estudios, tanto extranjeros como españoles (la reciente tesis doctoral de F. Vila-Belda Martí, el estudio iconográfico de M. Poza Yagüe, o el de Nodar, etc.), coinciden en señalar lo que parece evidente, que este tropos muestra el castigo infernal que se le depara a la mujer lúbrica, infrigido mediante la mordedura de los reptiles en su cuerpo, concretamente en la zona más erógena del cuerpo femenino en la antigüedad, el pecho.

Los investigadores, asimismo, parecen estar de acuerdo en que el origen del tema de las serpientes mordiendo los senos de las pecadoras lujuriosas se remonta al tema clásico de la Tellus romana, la diosa Tierra que amamanta a sus criaturas. El icono clásico se habría contaminado con la ideología profundamente misógina del cristianismo medieval produciéndose un error interpretativo del amamantamiento / succión como mordedura / castigo, a partir de la consideración de la serpiente como símbolo del mal, y de la concupiscencia femenina como inmunda o repugnante, por tanto merecedora de semejante suplicio infernal.

Estas conclusiones son discutibles, principalmente porque el tema, tanto en su aspecto formal como significativo, no estaría completo sin una importante contribución de la mitología gallega conservada en su folklore y estudiada por Bermejo Barrera en "Serpientes gallegas: madres contra rameras". Es el motivo de la serpiente que mama, que en el folklore gallego es, como demuestra el autor, "una metáfora del orgasmo femenino producido por la manipulación de los pechos de la mujer". Resumiendo la leyenda de nuestro folklore: la serpe que mama succiona la ubre de la vaca o la teta de la mujer con tanta suavidad, y le produce tal goce, que la hembra diferencia muy bien cuándo lo hace su cría y cuándo el reptil, por eso una vez probado el goce sensual no querrá volver a amamantar a su cría, pudiendo llegar a enloquecer si la serpiente no le dispensa más placer sexual.


La Lujuria femenina en un capitel de la girola de la Catedral de Santiago. (C) Josercid

Según vemos en esta leyenda muy difundida por toda Galicia, esa serpiente que mama, que es la misma que encontramos en las representaciones del románico, no muerde ni ataca el pecho femenino, no supone un castigo para la pecadora libidinosa, sino que simboliza en su actividad succionadora el mecanismo que desencadena el placer sexual de la mujer, el orgasmo. Tenemos quizá la utilización del reptil como representación de un instinto primario, de una sensación animal. Y es probable, por lo tanto, que la mujer en general desmelenada y desnuda, con gestos interpretados por los expertos en iconografía como de agonía y dolor por las mordeduras, que aparece en los relieves románicos, sea más bien una mujer en pleno éxtasis sexual plasmado de forma grotesca para mover a la repugnancia. El objetivo era igualmente inhibir la sexualidad femenina, y para ello se la contraponía a la función maternal, formulando falazmente una elección con dos elementos que realmente no se oponían pero se presentaban como incompatibles.


La Lujuria masculina en un capitel de la ermita de Nosa Señora da Mercede, Chanteiro.
(C) Dolores González de la Peña



domingo, 24 de septiembre de 2017

Altar rupestre en la ermita de Nosa Señora da Mercede de Chanteiro

Ayer nos acercamos a la ermita de A Mercede de Chanteiro aprovechando que estaría abierta para los preparativos de las fiestas, que se celebraban hoy. El objetivo era descubrir cualquier indicio de fundación del templo románico sobre un lugar de culto precristiano, y esta intuición venía motivada principalmente por la ubicación del templo en la costa de uno de los promontorios que flanquea la entrada del antiguo Puerto de los Ártabros.


En el interior de la ermita, tras el altar, y en la esquina del fondo a la derecha, asoma la roca madre integrada en la construcción, con sus formas sinuosas. En la roca granítica destacan dos focus de ofrendas, uno cuadrangular y otro cilíndrico; evidente manifestación del culto pagano a las piedras del que hablaba el Dumiense en su obra De Correctione Rusticorum.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Cristimil y Estremil

El primero de estos topónimos, el actual Cristimil de Rodeiro (Pontevedra) se documenta como Uestrimiri (año 1153). Considerado un nomen posesoris, encaja sin embargo con la estructura de algunos topónimos germanos que nombran los límites territoriales, basados en el sustantivo mere, "boundary", a partir de los puntos cardinales (English Place-Name Elements Related to Boundaries, Boel Jepson, 2011). Uestrimir > Cristimil sería el equivalente suevo del topónimo Westmere que encontramos en Inglaterra y que denota el límite oeste de un territorio. Según Jepson los elementos previos que se usaron para establecer los límites fueron, por ejemplo, las calzadas romanas, alineamientos de menhires, o túmulos funerarios, así como elementos naturales.

Siguiendo esta propuesta, Estremil o Estramil indicaría el límite oriental (cfr. Eastmer en el trabajo citado de Jepson, pg 45, n. 45), y así sucesivamente hasta sus últimas consecuencias si procediésemos a una revisión completa de la toponimia germana aparentemente basada en los nomina possessoris. Cabe destacar que el Porto de Estremil (documentado como Ystrimir en 1177) era límite entre Aranga y Labrada, y entre las provincias de A Coruña y Lugo desde la Edad Media.

domingo, 17 de septiembre de 2017

San Columbano en Brigantium

Cuenta Jonas de Bobbio en su Vita Columbani (643), escrita usando fuentes indirectas tras la muerte de San Columbano en Bobbio en el año 615, la llegada del santo hiberniense a Brigantium en el año 612, donde vivió tres años. Los santos Columbano y Gallo navegaron hasta la costa de Brigantium donde encontraron una antigua fortaleza en estado ruinoso, en su vecindad había asentadas naciones de suevos que rendían culto a Odín y se preparaban a sacrificarle una enorme cuba que contenía 26 modios de cerveza. Por supuesto los suevos hablaban Antiguo Alemán y Columbano tuvo que recurrir a su intérprete Gallo para comunicarse durante su estancia. El milagro de la cuba de cerveza consistió en que el santo sopló sobre ella y se deshizo en pedazos, vertiéndose el contenido.

La narración de esta interesante historia y otras aventuras brigantinas se conserva en el manuscrito de la Vita Columbani (códice Sangallense 553) pero no transcurre en la Galicia sueva a pesar de las evidentísimas coincidencias (topónimo Suevos junto a A Coruña - Brigantium), sino en el lago Constanza suizo, concretamente en Bregenz (Brigantium). Para ello, y de forma a mi juicio bastante inverosímil e incómoda, la navegación de los santos irlandeses se lleva por el Rin hasta Suiza en lo que podría ser un intento de resituar el Brigantium galaico, desconocido por los hagiógrafos de Bobbio, en el ámbito alpino con el que estaban más familiarizados. Una pista de que el periplo de los dos irlandeses pudo haber sido otro más de los contactos entre Hibernia y Gallaecia, una visita al Brigantium galaico en época sueva, nos la proporciona una glosa a una obra de Ekkehard IV de Saint-Gall que transcribe los textos que ilustraban el claustro del Monasterio Sangallense en el siglo X: "tria maria sunt inter Hiberniam et Galletiae continentiam" = hay tres mares entre Hibernia y la tierra firme de Gallaecia (Ad picturas claustri Sancti Galli). Suponemos que, de haber pintura, ésta mostraría el periplo marino de San Gallo y Columbano hasta Gallaecia. 

La historia, aún dejándola en su sitio, en Suiza, no deja de tener su interés para la Historia de Galicia pues podrían extrapolarse a nuestro territorio el modo de vida y costumbres de los suevos en el año 612. Así, la lengua germana de las naciones de los suevos, su religión pagana e idólatra (el culto a Wotan) y la costumbre de elaborar y beber cerveza. Tal vez por eso las pinturas del monasterio de San Vicente de Pombeiro, de fundación sueva, muestran a unos monjes bebiendo cerveza de unas jarras alemanas ("A última cea de Pombeiro", Manuel Gago). La introducción de la cerveza en Galicia, ya que la caelia celta no era sino un destilado similar al whisky, podría deberse a los germanos. Pero no olvidemos el propio nombre de Pombeiro, que en la Edad Media era Columbario.

De Brigantium a Glean Cholm Cille (Valle de Columba), Donegal.

sábado, 16 de septiembre de 2017

As Chancas - Fene

En la costa de la Ría de Ferrol quedan testimonios de las industrias de salazón y de la actividad del marisqueo en forma de topónimos como estos tres seguidos en Fene: As Chancas, A Ostreira y As Pías. Respecto al primero de ellos probablemente procede del latín planca, "tabla", y se refiere a la tabla de madera con que se prensaba el pescado en las pilas (pías) de salazón. Una de las acepciones de chanca, según el diccionario de Eladio Rodríguez y Franco Grande, se refiere al "depósito de salmuera en las fábricas de salazón" y también al "tiempo que la sardina pasa en los pilos para su salazón". Parece por lo tanto que el latín planca amplió su significado desde el de tabla o plancha con la que se cerraba y prensaba el pescado contenido en el depósito de salazón, para acabar designando el propio depósito o pila y también el proceso de salgadura, que duraba no menos de un mes.

Los orígenes de las factorías de salazón en la Ría de Ferrol se remontan como mínimo a época romana (7 tanques de salazón en la factoría romana de Cariño, Prioriño Chico). Xaquín Lorenzo documenta el proceso de salgadura tradicional en Galicia: "rematada a chanca, rómpese o pilo, faguendo un burato na capa sólida do sal, por iste burato bótanse entón sete ou oito portadeiras de salmoira que se traen doutro pilo". Esta salmuera que se trae de otro depósito de salazón es el famoso liquamen o garum que desprende el pescado prensado, el cual, según recoge nuestro etnógrafo, se utilizaba hasta hace poco en Galicia para fermentar la conserva salgada produciendo su autólisis o autodigestión (Ponsich, Aceite de oliva y salazones de pescado: factores geo-económicos de Bética y Tingitania, pg. 51).

Así, es bastante probable que el topónimo Chanca / Chancas costero (Fene, Marín, Sanxenxo) haga referencia a factorías de salazón, mientras que en el interior el topónimo Chanca / Chanqueiro, etc. podría designar por ejemplo pontones de madera o planchas para cruzar un río (Rivas Quintas, Toponimia de Marín), o tal vez pozas (Diccionario de Cuveiro Piñol), posiblemente por desplazamiento del referente "depósito de salazón" --> "poza").

No obstante, resulta pertinente también formular otra etimología para chanca y derivados, no ya del latín planca, "tabla", sino del galaico fochanca, "depresión, hondonada", por aféresis. En mi opinión este étimo cubriría todas las acepciones que estamos comentando: "pila de salgadura", "poza", "hondonada".


Cartel informativo sobre la factoría de salazón de Adro Vello en Cambados. Tanques de salgadura o chancas.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Caldoval y Noville: dos villas termales a mare en la Ría de Ferrol

El pasado viernes 8 de septiembre se inauguró la musealización del yacimiento termal de Caldoval, trasladado piedra a piedra desde su ubicación costera en Meá (Mugardos) al espectacular centro de interpretación en forma de enorme espiral subterránea construido al efecto en el lugar de O Cristo, inmediato al cementerio municipal de Mugardos. La singularidad del conjunto termal romano de Caldoval viene dada por ser el único caso conocido de complejo balneario con palestra y pórtico de todo el noroeste peninsular, además de conservar el recorrido completo de los baños en muy buen estado: vestuario (apodyterium), tepidarium, caldarium y el baño o alveum de agua fría (frigidarium) con las canalizaciones de desagüe, así como el sistema de calefacción del praefurnium.


Los baños y la palestra, o zona para practicar deportes al aire libre, formaban parte de una villa a mare cuyos restos, excavados y documentados en la memoria inédita de Adóbrica Arqueoloxía, estaban prácticamente arrasados por la erosión marina; la ampliación de Reganosa se efectuó sobre los restos de la villa sin que se considerase pertinente el traslado de los mismos.


La situación de estas villas marítimas, en origen un fenómeno itálico, procura emplazamientos privilegiados de gran belleza natural y paisajística, como era el caso de la Ría de Ferrol en el siglo I. Los restos de la de Caldoval, según la memoria de Adóbrica Arqueoloxía, parecen indicar que era un asentamiento comercial ("Las Villae marítimas en la costa de la Galicia romana", Padín Abal, 2017). En la zona no conservada de la villa, dedicada a almacenes y otras estancias, la memoria de la excavación documenta una estructura en forma de zanja que pudo haber originado el topónimo Caldoval, que a primera vista podría designar una canle o canal ubicado en ladera.

A la luz de toponimia francesa del tipo Caudeval (Aude) < "Calida Vallis", documentado como Caldavalle en 1202, o Bonneval (Drôme), documentado como Bonna Vallis en 1206 (cfr. el topónimo Bonaval en Santiago de Compostela), podría admitirse la hipótesis de que estemos ante un compuesto de adjetivo + sustantivo, puesto que el género del sustantivo vallem en latín, originalmente femenino, osciló muy pronto hacia el masculino. El topónimo Caldoval desde este punto de vista designaría un Calidum (> Caldo) Vallem (> Val, por apócope), por su orientación soleada. Lo mismo podría decirse del Caldoval de Becerreá, y del Caldobaño de Porto do Son (Calidum Balneum), nombre este último que llevaba la ciudad de Bath, Calidum Balneum o Hatum Badum. Como topónimo opuesto al Valle Cálido tenemos el caso de Frigida Vallis > Froideval (Alsacia).

Esta hipótesis se ve refrendada por la existencia junto al yacimiento de Caldoval de otra villa termal a mare, la de Noville, topónimo que aparece también en Palas de Rei y en Calvos de Randín y que suele justificarse por el nombre de un posesor sin reparar en que posiblemente se trata de otro compuesto de adjetivo + sustantivo, Novam Villam > Neuville (Aisne), documentada como Novilla en 1289. La Neuville es un topónimo frecuente en Francia que se explica por haplología, esto es, reducción o elisión de fonemas semejantes entre sílabas parecidas y contiguas. La anteposición del adjetivo, propia del latín clásico, se habría conservado en el topónimo de estas dos villas romanas próximas, y sería garantía de su antigüedad: Calidum Vallem > Caldoval y Novam Villam > Noville (en caso genitivo). Frente a los topónimos romances habituales Vilanova o Valboa, Noville y Caldoval tienen una sintaxis plenamente latina por la anteposición del adjetivo y por ello han de ser coetáneos de los respectivos asentamientos, siendo probablemente los nombres originales de estas dos villas romanas de la Ría de Ferrol.

Sobre la dificultad añadida de la palatalización de la geminada latina -ll- en gallego puede consultarse la obra de Amable Veiga (Algunas calas en los orígenes del gallego, pg. 235); la palatalización se produce en contextos en que a la geminada le sigue una vocal palatal en posición final: Marcelle, Baroncelle, Mourelle, Sabadelle, etc. Esto explicaría por qué no tenemos *Novile.

jueves, 24 de agosto de 2017

Contextualización del arte rupestre de la cueva de Baleira

El reciente descubrimiento por parte de nuestro amigo David Outeiro de una cueva en Baleira (Lugo), decorada con pinturas rupestres, ha saltado a los medios en pleno mes de agosto, consiguiendo por ello escasa o nula repercusión. Mejor así, pues esto permitirá su adecuada preservación mientras es estudiada por Fernando Carrera, experto en arte rupestre prehistórico. Tras las conclusiones del estudio preliminar procederá la protección que se determine, así como su puesta en valor.

El objeto de esta entrada en el blog es dar a conocer otra cueva con arte rupestre en la zona del Val de Neira de Rei y a escasos 10 km de Baleira. La cueva se localiza en Santiago de Nantín, concello de Becerreá, y fue descrita, pero no visitada, por Balsa de la Vega en su Catálogo Monumental de la Provincia de Lugo (1911, CSIC). Se trata de la Cova dos Mouros de Nantín, rodeada de los castros de O Furco, Santiago de Nantín y A Fonte.

Según le contaron a Balsa de la Vega personas fidedignas, era una cueva artificial decorada con pinturas, pero desgraciadamente el autor no pudo penetrar en su interior por encontrarse su entrada anegada por la laguna que se formaba en la hondonada donde se abría la cueva. Según la información que nos proporciona, sólo en época estival sería posible la visita.

Este precedente en la zona y su posible localización y examen podrían servir para contextualizar el nuevo sitio rupestre de Baleira.

Fernando Carrera fotografiando uno de los paneles de la cueva de Baleira
(C) Mariña Patrimonio

domingo, 20 de agosto de 2017

Una expedición en busca del ganado de Cooley

En el Libro de Leinster (c. 1160) se cuenta que en el siglo VII de nuestra era el maestro Senchán Torpeist reunió a todos los bardos de Irlanda para preguntarles si alguno de ellos recordaba completo el relato del Táin Bó Cúailnge (El robo del ganado de Cooley), pero ellos le respondieron que sólo recordaban fragmentos; entonces Senchán solicitó voluntarios para formar una expedición que se dirigiese a Letha (el continente europeo de habla latina) con el objeto de localizar el Chulmin, un libro de piel de vaca, un Becerro, que contenía la historia original del Táin. Pero los expedicionarios no salieron de la isla; en la tumba de Fergus el propio difunto les reveló cómodamente de principio a fin todo el mito tal y como queda anotado en el Libro de Leinster.

Nuestra labor será por lo tanto completar la expedición para localizar ese libro de piel de vaca llamado Chulmin o Cuilmenn, que contenía supuestamente la versión original del Táin Bó Cúailnge. Desde mi punto de vista el título del libro ha de proceder del sustantivo latino colmellum, "documento en forma de inventario, memoria" y necesariamente sería el nombre por el cual se conocía la enciclopedia de la época, las Etimologías de San Isidoro. Así aparece mencionado su autor en una glosa del Lebar Brecc, como "Essodir .I. in Chulmin" (Isidoro .I. el del Compendio).

También es cierto que en la obra enciclopédica de San Isidoro no se recoge la antiquísima versión original del Táin Bó Cúailnge, esto es, El robo del ganado de Gerión por parte de Hércules, pero sí aparece este mito en alguna versión anotada de las Etimologías, como el manuscrito del siglo XI que contiene los Scholia Vallicelliana (Roma, Biblioteca Vallicelliana): "[Hercules...] armenta cum Geryonis boues abegisse narratur" (ed. Whatmough, "Scholia in Isidoro Etymologias Vallicelliana", 1926).

Sospechaba Ramón Sainero (Linguas e literaturas celtas, Toxosoutos, 2003) que existía una estrecha relación entre el relato del Táin y el mito de El robo del ganado de Gerión. La relación se prueba ahora con la introducción del Libro de Leinster, que refiere la existencia de una primitiva versión perdida del Táin contenida en un ejemplar de la obra de San Isidoro; necesariamente un ejemplar anotado y ampliado similar al de la Biblioteca Vallicelliana. Por ello podemos establecer que el origen del Táin irlandés es un mito clásico anterior cuya narración transcurre en Tartessos, en el occidente céltico europeo de la remota antigüedad, y que el mito se conoció en Irlanda tardiamente a través de una obra de San Isidoro anotada, es decir, a partir del año 634.

En la versión libre del mito desarrollada en el Táin Hércules aparece claramente como Cú Chulainn adoptando éste las cualidades del semidiós; incluso el sobrenombre del campeón irlandés, El Perro del Herrero Chulainn, se debe a uno de los 12 trabajos emprendidos por Hércules, la muerte del Can Cerbero que custodiaba la entrada del Hades, la fragua del herrero Hefesto. Esta equivalencia entre ambos personajes mitológicos no ha sido señalada por Sainero; pasa por encima de ella subrepticiamente, y prefiere en cambio equiparar a la reina Maeve con Hércules, pues no es agradable asumir que Cú Chulainn no es, como Hércules, un héroe celta, sino celtizado.

Círculo lítico de Bocan (Culdaff), a escasos kilómetros de Cooley (Cúailnge, Moville).
(C) Dolores González de la Peña

jueves, 17 de agosto de 2017

Arqueotoponimia. 10º aniversario

I did not, however, commit suicide, because I wished to know more of mathematics

Me encanta mi trabajo, y me refiero a lo que hago para el blog cuando salgo de mi tediosa, embrutecedora e interminable jornada laboral: leer, viajar, asistir a conferencias, visitar exposiciones, meditar y escribir estas notas peregrinas sobre nimiedades trascendentes, intentando aproximarme a pequeños enigmas folklórico-toponímicos siempre desde un nuevo punto de vista, formulando en ocasiones propuestas arriesgadas o incontrastables. La creación es así o no es.

Para celebrar que en noviembre se cumplirán 10 años de la existencia de este blog, y que ahora mismo ya hemos superado las 250.000 visitas, he pensado en realizar una especie de avance de lo que nos deparará la próxima temporada, que será sin duda deudora de mi último viaje a Irlanda, al corazón del Ulster, con mis buenos amigos Susana y Anxo, a los que debo tantísimas oportunidades de visitar destinos de interés arqueológico que puedo decir sin exagerar que el blog no existiría si no fuera por ellos, o por lo menos sería muy muy diferente.


Bullaun de Santa Brígida. Brigid's Stones, Killinigah, Cavan. Se trata del único bullaun que conserva las piedras originales que servían para cursar maldiciones si se desplazaban en sentido antihorario (sunwise). Mostraremos que existe uno en el Cromeleque dos Almendres en Portugal, pero sin las piedras móviles.


Petroglifos de Reyfad, Belcoo. Incuestionable conexión cultural entre las Islas Británicas y Galicia por lo menos desde el Neolítico. Desde los petroglifos de Belcoo, situados en la ladera de una montaña demarcando los condados de Fermanagh y Cavan, se divisa la gran masa acuática del lago Macnean, donde el español Francisco Cuéllar, uno de los supervivientes del naufragio en la costa de Sligo de un barco perteneciente a la Armada Invencible, convivió con el clan celta de los MacClancy en su crannog de Inis Caoin (Inishkeen) hace más de 400 años.


Holywell de San Columbano en Gleann Cholm Cille; es la única fuente santa que ocupa la morrena de un glaciar confundida con un cairn. Intentaremos probar la conexión atlántica entre el hagiotopónimo irlandés Glemcolmcille y el de la isla de Santa Comba (Columba) en Ferrol.

Y tal vez aprovechemos alguna ocasión para extendernos en este "Pie Quemado", uno de los muchos casos de deturpación de la toponimia gaélica por los colonos ingleses.



Pero el hallazgo más significativo será el de la sepultura de Marino, descubierta por mi amiga Susana. Con ese nombre, y en el antiguo cementerio de un pueblecito del norte de Irlanda cercano a Kinnagoe Bay, sólo puede probar el folkore local, del cual fuimos testigos, que asegura que los Black Irish son los descendientes de los supervivientes del naugrafio de la Trinidad Valencera en 1588.


Rúa da Sinagoga



A Cidade Vella da Coruña garda vestixios dunha antiga xudería polo menos no nome dunha das súas rúas, é a Rúa da Sinagoga. Rosalía de Castro tíña situado o templo no número catro da rúa, onde ela mesma viu a cisterna de auga traballada na rocha viva que aínda se conservaba daquela.



Amais do microtopónimo, hai documentación abonda para non dubidar da presenza dos xudeus establecidos na Cidade, como o que fala dun tal “don David de Donas, judío de A Coruña” (año 1415). As tres laudas sepulcrais hebreas datadas na Idade Media que apareceron na zona da Palloza, e que se conservan no Museo Arqueolóxico Nacional, tamén evidencian o establecemento dunha importante comunidade xudea na Cidade.


Unha lenda recollida por Antonio Aradilla Agudo fornece un estreito vínculo entre a sinagoga e a bela igrexa románica de Santa María do Campo extramuros da mesma Cidade Vella: da cisterna da sinagoga partía un longo túnel polo que os xudeus chegaban ata a igrexa de Santa María para roubar as hostias consagradas e empregalas nos seus feitizos. É a explicación popular da escena representada no tímpano que adorna a portada norte da Colexiata, e que se cadra tenta figurar o martirio de Santa Catalina, ou quen sabe se a intención non foi escenificar o roubo das sagradas formas, isas rodas riscadas cunha cruz, polo xudeu que asoma por un oco no teito e tenta acadar unha delas cunha especie de pau.
 

martes, 25 de julio de 2017

La barca de piedra de San Andrés de Teixido

Dudo mucho que San Andrés en su recorrido atlántico haya embarrancado en las islas Gaveiras (Gaveira de Terra e Gaveira de Fora), principalmente porque su santuario no se sitúa frente a ellas; no cumplen la condición de contigüidad al santuario, ni guardan la debida proporción con la embarcación, por lo que me parece una invención reciente la identificación de una de ellas con la barca de piedra que, según la tradición, utilizó el santo para alcanzar nuestras costas.

Hace casi 100 años un autor tan minucioso en sus descripciones como Don Federico Maciñeira, que conocía muy bien la zona, no fue capaz de situar con precisión la embarcación pétrea que la devoción popular atribuía a San Andrés, limitándose a informarnos de que, según la conseja tradicional "determinado peñasco de esta bravía ribera, es la barca que milagrosamente condujo a San Andrés a la sublime costa del Ortegal" (San Andrés de Teixido. Historia, leyendas y tradiciones).

Taboada Chivite en 1965, en su discurso de entrada en la Real Academia Galega, tampoco menciona As Gaveiras, ni islote alguno, y se limita a decir que "San Andrés de Teixido chegou en barca de pedra que se amosa naquela ribeira".

Otro autor en 1978, en un artículo publicado en la revista Cuadernos para el diálogo, nos cuenta su viaje a Teixido, donde "más abajo [de la fuente de los tres caños] da el viajero con la llamada barca do santo, roca que bate en la mar", en lo que parece una clara referencia a la bajada hacia O Peirao y tal vez a una de las rocas denominadas A dos Putos.

Fraguas Fraguas, en una comunicación de 1997 al Simposio Internacional de Antropoloxía Mariñeira, habla de que en el mar de Teixido "hai preto unha pedra que os romeiros van ver e coñecen co nome de Barco de San Andrés".

Sólo encuentro en las relativamente recientes aportaciones de Hualde Pascual ("Algunas leyendas liticas y el culto a las piedras en La Coruña", 1992) y de Alonso Romero la identificación de la barca con "una roca en Punta Gaveira, conocida precisamente con el nombre de barca de San Andrés" ("La barca de piedra de San Juan de la Misarela", CEG, V. XXXIX, 1991).

Como se ve por la seleccion de textos anterior, la ubicación y la morfología de la barca de piedra de San Andrés no son claras, y me temo que la devoción popular ha acabado, por consenso, identificándola con la isla de Gaveira de Fora.

Y sin embargo, en la bajada mencionada hacia O Peirao, más abajo de la fuente de los tres caños, y pasado el campo donde cuelgan los pañuelos en alambradas, se encuentra una piedra modesta con aspecto de pequeña embarcación volcada con la quilla hacia arriba, su superficie completamente riscada por alguna actividad antrópica, y dos ondulaciones naturales que podrían figurársenos la decoración de una proa. ¿Habremos dado con la barca del santo?


Lamentablemente no, pero nos vamos acercando y confirmando la ubicación que ofrecía en el 78 el viajero de Cuadernos para el diálogo; según me informa amablemente Juan M. Tojeiro, su padre, nacido a 4 km de San Andrés, siempre le dijo que la barca de San Andrés era una piedra pequeña en la que se ven romper las olas, nada que ver con la idea reciente de identificarla con las Gaveiras. Ahora queda claro para qué usaba el Santo la escalera cuya figura de miga de pan se vende en las tiendas de Teixido, para subir desde O Peirao donde le dejó la barca hasta el santuario. 

Meizoso

Según apunta acertadamente el profesor Porto Dapena en su Diccionario toponímico do concello e ría de Cedeira, no es posible sostener la hipótesis del profesor Abelardo Moralejo para el topónimo Meizoso (Narón y Cedeira), que lo vincula con el topónimo Mainzoso (Valdoviño), derivado de maínzo, "maíz", pues este cereal importado de América no se conocía en Europa cuando el topónimo Meizoso estaba plenamente consolidado y aparecía en la documentación medieval del monasterio de Caaveiro entre los siglos VIII y X como Meizoso o Malicioso, indistintamente. El profesor Porto Dapena localiza también un regato Maizoso, afluente del Mandeo, en Paderne.

Para este investigador los nombres de lugar Meizoso y el del regato Maizoso provendrían del adjetivo latino malitiosus, -a, -um, aplicado a terrenos "con malas herbas ou arbustos salvaxes", siendo por lo tanto un derivado de malitia > maleza.

A pesar de ésta más que probable formulación del origen de Meizoso, el hecho de que el topónimo sea también hidrónimo, y que como tal aparezca en la documentación medieval de Xunqueira de Espadanedo ("rivulum de Barreiro, ac deinde quo modo intrat in Maliciosum et postea redit ad rivulum de Candaa", año 1174) nos lleva a plantear la posibilidad de que estemos ante uno de los resultados de la frase latina "Valle Uitiosu" (= valle frondoso), que origina el topónimo portugués Vale Viçoso, pues es relativamente frecuente la transformación del sustantivo apocopado val en mal: Valtravieso / Maltravieso (Extremadura), procedentes ambos de "Valle Traversu". La evolución de Valle Uitiosu a Meizoso partiría, pues, de una tempranísima forma apocopada Val --> Mal, que permitiría, una vez neutralizada por posición la geminada -ll-, su posterior evolución siguiendo la pauta de la -l- simple en gallego, que, como es sabido, acaba por desaparecer en posición intervocálica: Valle Uitiosu > *Ma(l)uicioso > *Ma(u)icioso > Maizoso / Meizoso. En este caso, la wau en posición intervocálica también caería, como en gaiola, "jaula" < caveola, pero sin embargo se conserva en la evolución de uitiosu a vizoso, "vigoroso".

domingo, 16 de julio de 2017

Muelle

Ni Xosé Luís García Arias ni Xulio Concepción aciertan con la etimología de los topónimos asturianos Piedramuelle y Penas Molles al atribuirles su origen en el latín mollis, "blando, suave", la cual, por otra parte, es la misma que defiende la tradición para el castellano muelle, "resorte helicoidal o espiral".

Lo más probable es que estos topónimos sean el resultado de la evolución de la frase latina "petras mobiles", de frecuente aparición en los textos medievales que trataban del establecimiento de los límites territoriales, siendo estas piedras móviles las pedras abaladoiras o caballeras, que funcionan como muelles o resortes, de ahí que también propongamos, de paso, la etimología del sustantivo muelle en su acepción de "resorte" a partir del latín mobilem. Resulta bastante obvio que los muelles son muelles porque son mecanismos que producen movimiento, no porque sean blandos.


miércoles, 12 de julio de 2017

Coto do Rei - King's Quoit

Dolmen del King's Quoit, Manorbier, Gales.

Mámoa del Coto do Rei, Fene, Galicia.

Básicamente los sustantivos coto y quoit son equivalentes, como habíamos visto en la entrada Petón y Cueto / Coto. La coexistencia en la toponimia de Galicia de las formas petón y coto refuerza la tesis de la preexistencia de un sustrato celta o céltico indígena (celta P-) sobre el que se superpuso tardiamente otra lengua céltica (celta KW-). En estas fotografías se observa que el topónimo quoit / coto, que designa una elevación, se ha usado para designar en ambos casos un túmulo megalítico asociado con un enterramiento real desde el que se divisa el mar.

La fortuna que han corrido ambos enclaves es desigual, observándose en el caso gallego la desaparición total de la cámara megalítica por expolio, así como una descuidada colocación de un cartel informativo explicativo de las vistas sobre el túmulo, que todavía conserva parte de la coraza de piedra. No obstante, el paralelismo no deja de resultar sugerente.

martes, 11 de julio de 2017

A Bailadora o Abaladoira

En la ría de Ferrol existen dos lugares denominados A Bailadora, uno en Montefaro (Mugardos), y otro en Chamorro (Ferrol). En ambos existieron pedras abaladoiras, siendo evidente que las formas abaladoira y bailadora tienen la misma etimología, el latín vulgar ballare, "bailar, oscilar", de origen incierto.


Se sabe que todas estas piedras eran piedras bamboleantes, y sobre ellas se ejecutaban danzas, como se muestra en la vidriera de Conde Corbal que se encuentra en la iglesia de Muxía, en la que se representa una danza tradicional sobre la Pedra de Abalar, la supuesta barca donde llegó la Virgen en su navegación atlántica.

"Cada oito de Setembre - que é o día da festa -, mozas e mozos trenzan os puntos da muiñeira riba da pedra, e di a lenda que cando se abanea a pedra ao bailar, é que os beilantes háchanse en graza; mais se a pedra non se move, é que os beiladores alcóntranse en pecado" (Moure Mariño).

Entre los tagalos de Luzón grandes lastras portátiles (anungtungan), son utilizadas en ceremoniales chamánicos como instrumentos de percusión y plataformas donde el chamán ejecuta su danza. El sonido se consigue golpeando la piedra con palos de bambú. No obstante, las piedras bailadoras, como la de Muxía, o la del Tamburo de Aggius en Cerdeña, emiten al ser bailadas un potente sonido rítmico característico. En Galicia el topónimo Tambor también vendría motivado por la existencia de una pedra de abalar: O Coio do Tambor (Riós), O Penedo do Tambor (A Gudiña), O Picoto do Tambor (A Mezquita), O Tambor (Lousame). Vicente Feijoo Ares, sin embargo, clasifica en grupos distintos las pedras de abalar y las que emiten sonidos en su estudio "Las motivaciones de los nombres de las piedras en Galicia. Cultos, ritos y leyendas".


La Voce del Tamburo from Vittoria Soddu on Vimeo.

Decía el rey Alfonso el Sabio que los que hacían equilibrios sobre cuerdas tirantes o en piedras móviles recibían propiamente el nombre de juglares ("en cordas tirans o en peiras sautans son joculatores").

Equilibrista sobre la piedra móvil de Tandil, Argentina.

Francesco Benozzo ("Sciamani europei e trovatori occitani") ha estudiado la pervivencia del chamanismo paleolítico en la figura del poeta-trovador, y Kirby (1) sostenía que las artes escénicas, la pantomima, también se originaron a partir de las representaciones o danzas chamánicas. El texto del Rey Sabio confirma de nuevo la estrecha relación entre juglaría y chamanismo, pues el dominio del equilibrio físico se considera un signo distintivo del chamán, prueba de que es capaz de mantener el equilibrio del ecosistema y mantenerse en la cuerda floja entre los dos mundos (Myerhoff, "Shamanic Equilibrium: Balance an Mediation in Know and Unknow Worlds").

(1) "Shamanistic Origins of Popular Entertainments", The Drama Review, 1974, vol. 18, nº 1, pg. 5-15

jueves, 6 de julio de 2017

Porta de Aires

Hay quien piensa que el microtopónimo Porta de Aires, que nombraba una de las antiguas puertas de la muralla que rodeaba la Cidade Vella de A Coruña, proviene de la familia de los Ares Pardo das Mariñas. Así pues, según esta posibilidad, el nombre habría sido *Porta de Ares, deturpado por la confusión entre el apellido gallego Ares, el sustantivo gallego ar, "viento", y su versión castellana aire.

 Placas identificativas de la calle y situación de la antigua Porta de Aires.

Sin embargo, Aires o Aire como microtopónimo se conserva también en Ourense ciudad como nombre de otra puerta de acceso a su recinto amurallado, Porta de Aire, que forma parte del recorrido literario de A Esmorga, y en Alcalá la Real existió otra Puerta del Aire en sus defensas. Asimismo, en Portugal existe el pueblo de Castro Daire, documentado antiguamente como "Dario" o "de Ario", que podría tener el mismo origen.

A la vista de la Porta de Aires coruñesa se levanta la Colegiata de Santa María del Campo, cuya denominación sustenta una de las hipótesis que propondré, su origen etimológico en el latín ager, agris, "campo", siendo por lo tanto ambos topónimos equivalentes entre sí, un caso más del fenómeno de redundancia que suele darse en toponimia por el desvanecimiento y olvido paulatino del significado de términos que van cayendo en desuso, mientras surgen a su lado otros que significan exactamente lo mismo.

Porta de Aires significaba literalmente en latín vulgar, "puerta del campo", con ese Aires procedente del genitivo singular latino agris, "del campo" y la intrusión, asimismo redundante, de la preposición "de", innecesaria en latín clásico pues la palabra en caso genitivo (agris) implicaba la idea de posesión, pertenencia o relación sin que fuese pertinente añadirle nada más (Porta Agris). Nada más lógico que extramuros de los cascos históricos de A Coruña y Ourense existiesen campos que motivaron el nombre de ambos accesos.

Otra posibilidad románica mucho más interesante en mi opinión sería el latín agger, "iter publicum, via militaris" (Du Cange), término cuyo significado se encuentra muy vinculado a las estructuras amuralladas de los asentamientos romanos, en particular a sus puertas, por las que se accedía a las principales vías de comunicación con el exterior; Porta Aggeris sería equivalente al moderno Porta do Camiño (Santigo de Compostela), siendo una frase que aparece con relativa frecuencia en la documentación medieval latina en referencia a las estructuras defensivas de las viejas ciudades: "Porta Aggeris" (año 1367, Termonde, Bélgica). Agger, aggeris tiene otra acepción, "terraplén defensivo que completa la proteccion de la ciudad", y con este sentido daba nombre a la Porta inter Aggeres de Roma.

Bajada a María Pita por la Avenida de Porta de Aires. (C) Dolores González de la Peña

sábado, 1 de julio de 2017

Los nombres de Europa, de Alberto Porlán

Ahora que parece ir in crescendo el interés por el estudio de las paleolenguas paleolíticas, recupero para mi blog una crítica sobre el libro Los nombres de Europa de Alberto Porlan (Alianza-Fundación Juanelo Turriano, 1998), que había publicado en la web Celtiberia.net con el pseudónimo druídico de Onnega en 2006, siendo en realidad parte de una conversación con su autor. Y la recupero porque considero que contiene alguna propuesta metodológica interesante en el campo de los estudios hidronímicos.

En la obra de Porlan se llama la atención sobre aspectos que ya han sido descritos y no resultan novedosos; hace tiempo que Krahe estudió los nombres de los ríos de Europa, notando la repetición de los mismos; y Pidal (1), siguiendo a d’Arbois de Jubainville y a otros autores, recurría al sustrato ligur / ambrón para explicar esa uniformidad de la toponimia europea (Ambrona en España, Ambruna en Italia, Lambronne en Francia). En este sentido Los nombres de Europa no resulta novedoso. Hoy se utiliza el término paleoeuroeo para referirse a esa unidad lingüística que ha dejado su huella en la toponimia de toda Europa. Por poner un ejemplo: el río Umea o Umeälven de los saami (lapones), el río Umia gallego y el Urumea (Ur-umea) vasco portan la misma denominación, y por algo será, eso es lo que se trata de investigar desde hace mucho tiempo. Ya comienza a ser pertinente hablar de colonización lingüística de Europa en consonancia con la colonización genética desde el sur al norte: desde los refugios glaciares meridionales hacia la Europa continental que había permanecido deshabitada durante la última glaciación (artículos del Grupo Continuitas). Estas poblaciones llevan consigo sus sistemas onomásticos que sobreviven en la toponimia. Y es altamente significativa, y explicable en términos de gradientes genéticos, la aparición de idéntica toponimia en las áreas extremas ibérica y lapona (Francisco Villar, conferencia “Toponimia prerromana na Península”, Pontevedra, 21 de octubre de 2006). Es evidente que estamos todavía ante una sociedad de cazadores-recolectores y el sistema que nombra el paisaje y lo articula tendrá forzosamente una base:


1) Descriptiva de la orografía

2) Funcional: campamentos de verano, de invierno, vados, itinerarios, cazaderos, secaderos, etc.

3) Y ligada a la unidad de referencia que es la cuenca fluvial.

Resulta de lo más interesante el capítulo 6 de Binford, En busca del pasado, “Cazadores en un territorio”, Crítica, Barcelona, 1998 (3ª ed.), pg. 117-53.


 Radio de acción de un grupo Nunamiut a lo largo del curso del río. © Binford


También la bibliografía y el repaso de Ballester (2) a los territorios de las bandas de cazadores podría orientarnos en este aspecto: “son, por antonomasia, territorios fluviales”, en sus viajes “todas las rutas y destinos habían de seguirse por lugares con agua”.

Cualquiera que trabaje en toponimia sabe que hay sistemas de ordenación subyacentes, así que no se comprende la aseveración de Porlan: “si partimos de la idea general e indiscutida hasta ahora de que el origen de los topónimos es absolutamente aleatorio e imprevisible…” (pg. 32), ignoro de dónde ha sacado esta idea, que además es falsa. La toponimia es uno de los sistemas más previsibles, pues responde a varias motivaciones conocidas, siendo normalmente reflejo de la orografía, se adecúa al paisaje actual o al paleopaisaje nombrándolo.

La segunda novedad de Porlan es que nota que hay topónimos atingentes o concordantes (utilizando su terminología). Lo esperable, lo normal, es que haya toponimia atingente. Por poner un ejemplo sencillo, serán con frecuencia atingentes, aparecerán simultáneamente y muy cerca unos de otros, los siguientes topónimos y sus variantes y derivados: Lombo, Costa, Espiña, Alpe (>Oubiña), todos relacionados con la oronimia.




Como trabajo pionero en la investigación de la toponimia y su adecuación al paleopaisaje (un paisaje que ya no existe pero existió) es sorprendente Ancient Lakes in the Former Finno-Ugrian Territories of Central Russian: An Experimental Palaeogeographical Study, de Arja Ahlqvist, Slavica Helsingiensia 27, Helsinki 2006. En este estudio no sólo no se renuncia a identificar el significado de raíces que integran compuestos (se identifican ciertas raíces que significan “lago”), mediante ellas se localizan posibles ubicaciones para lagos fósiles cuya existencia acaba demostrándose con el auxilio de disciplinas científicas adecuadas (geología, topología). Técnicas de laboratorio específicas (C14) acaban datando la edad de los vestigios orgánicos y en consecuencia la edad de la lengua que nombró el lugar. Yo había intentado algo similar con el topónimo Almufeira (Ferrol) haciendo ver que si su significado era “laguna” (raíz hidronímica *alm) tendría mucho más sentido su existencia en el correspondiente paleopaisaje de hace 5000 años.

Finalmente, no veo motivos para renunciar a encontrar el significado de las raíces de la toponimia, por algo expertos lingüistas llevan trabajando en este campo mucho tiempo habiendo conseguido logros que pueden ser muy útiles, sin ir más lejos el trabajo de identificación de paleolagos de Ahlqvist se basa en un estudio filológico previo. Tampoco veo razón para no intentar explicar esas “extrañas” e “inquietantes” atingencias, ni son extrañas ni me inquietan lo más mínimo, a algo se deberán, y habrá que explicarlo.

También será necesario ajustar la escala de los estudios y moverse en un tipo de territorio como el que describe Binford para las bandas de cazadores-recolectores. Por ejemplo, una de las relaciones de atingencia que indica Porlan, la pareja Serantes-Betanzos (A Coruña), que vuelve a aparecer según el autor en Serantes-Berango (Vizcaya), no puede ser relevante; no puede haber atingencia de ningún tipo entre dos puntos pertenecientes a dos cuencas fluviales distintas separadas por una tercera y a más de 50 km de distancia en el caso gallego.

(1) “Sobre el substrato mediterráneo occidental”, 1939. Reeditado en Toponimia prerrománica hispana, Gredos, Madrid, 1952

lunes, 19 de junio de 2017

Olduvai, un hidrónimo paleoeuropeo

En el artículo de Francisco Villar, "Los hidrónimos con *up- (*op-) "agua, río" en la toponimia prerromana hispana", Paleohispánica 2, 2002, se describe la base *up- / *op-, "agua", como indoeuropea, una forma viva todavía como apelativo en lituano, y ampliamente representada en la hidronimia antigua de Europa. El autor incide en que resulta más o menos excepcional su presencia en otros lugares; así, en África sólo recoge dos casos, Canopos e Hisopis. A todas luces faltaría el hidrónimo tanzano Oldupai, más conocido por su pronunciación errónea Olduvai.

Oldupai Gorge. (C) The Olduvai Gorge Project

El término Oldupai designa en primer lugar al río que discurre por la famosa garganta donde se localiza uno de los yacimientos paleoantropológicos más antiguos del mundo; en él se han encontrado fósiles de Homo Habilis, datados hace 1,9 millones de años, así como fósiles del Australopiteco denominado Parantropus Boisei (1,8 millones de años). A solo  45 km se encuentra el yacimiento de Laetoli, donde se conservan las huellas de unos homininos que probablemente ya practicaban el bipedismo hace 3,8 millones de años. Es la cuna de la humanidad.

En segundo lugar, oldupai como nombre común se usa para designar al sisal, la planta que crece en la ribera del río Oldupai, y que es utilizada por el ser humano por su gran capacidad de retención de agua en épocas de sequía. A cualquier experto en onomástica medianamente conocedor de los fundamentos de la hidronimia no le pasará desapercibido que el nombre de la planta se ha creado a partir del nombre del río por metonimia o contigüidad; de la misma forma que muchos árboles de ribera en Europa han tomado sus nombres de los nombres con los que se designaba a los ríos. Es el caso, por ejemplo, del indoeuropeo abnis, "agua, río" > lat. amnis, "río", y de su relación con los nombres gallegos del abeneiro / ameneiro ( > amieiro), "aliso", un árbol de ribera, fluvial.

La formación del apelativo oldupai, "sisal", por metonimia a partir del hidrónimo Oldupai, que contiene la base hidronímica paleoeuropea *up- / *op, "agua, río", y que designa al río donde se ubica el yacimiento paleoantropológico más antiguo del mundo con restos de Homo Habilis, encaja a la perfección con la nueva hipótesis que Francesco Benozzo y Marcel Otte formulan en su obra Speaking Australopithecus: A New Theory on the Origins of Human Language, Edizioni dell'Orso, 2016. En esta obrita pretenden apoyar con estudios actuales la hipótesis que formuló Phillip Tobias hace 20 años defendiendo que los Australopitecos podían hablar, pues los centros del lenguaje y del habla ya estaban presentes rudimentariamente en ellos antes de que se separasen del género Homo y del de los Australopitecos Robustos. Es decir, que los hemos heredado de ellos.

Para sustentar la opinión de Tobias los autores utilizan cuatro argumentos fundamentales:

1) La correlación lítico-lingüística del continuista Alinei, según la cual los tres grandes tipos de utillaje lítico, choppers, bifaces y puntas, se superponen sobre el mapa de los tres grandes tipos de lenguas, aislantes, flexivas y aglutinantes. Esto es así porque los diferentes procedimientos mentales que intervienen en cada tipología lítica también están implicados, son responsables, de las distintas tipologías lingüísticas.

2) La milenaria estabilidad de las lenguas, que más bien ahora podríamos pasar a denominar la billonaria estabilidad de las lenguas.

3) Nuevos descubrimientos sobre el lenguaje de los animales, como por ejemplo su capacidad para la combinación sintáctica en el caso del ave japonesa Parus Minor.

4) La formación de léxico a través de procesos metonímicos o asociativos en los primates.

Y es en este último argumento donde me quiero detener, pues es relevante para el caso del hidrónimo y fitónimo Oldupai. Benozzo y Otte comentan la repercusión de un estudio de Petito sobre la formación de léxico por parte de los chimpacés; en él se concluye que estos antropoides usan la etiqueta "manzana" para designar la fruta, la acción de comer manzanas, el lugar en donde se encuentran o almacenan, e incluso los objetos que se guardan junto a ellas (como podría ser el cuchillo para cortarlas), y según Chomsky y otros autores "this is radically different from humans". Pero no es tan radicalmente diferente, de hecho es justamente lo que hacen los seres humanos. De ello podrían dar buena cuenta millones de ejemplos lingüísticos; por ejemplo, en inglés iron designa el hierro, la plancha y la acción de planchar.

Si los Australopitecos podían hablar, tal y como defendía Tobias y apoyan con argumentos actuales Benozzo y Otte, probablemente *up / *op, "agua, río, elemento que contiene agua [-->sisal]", fue la primera palabra que pronunciaron. Un primitivo hidrónimo que muestra la querencia de los primates por los procesos metonímicos de formación de léxico, y que nombra la cuenca fluvial donde se encontraron los fósiles más antiguos de la especie Homo datados hace 1,9 millones de años no puede estar ahí por casualidad.

miércoles, 14 de junio de 2017

Campo Estola, Campo Brigancio de Libredon - Obispado de Braga



"E diz o libro que Leon Papa fez mudar a silla de Iria a Campo Estola e que ali se fez eireja primeiro de terra (1) e creceu moito a devocon do apostol e se chamaba Campo Brigancio de Libredon, e obispado de Braga, estavan os arabes nil, e Carlomagno veu a Galica..." (Libro antiguo de los linajes de Galicia, folio 19, BNE).

Además de la desasosegante identificación unívoca que se establece en el texto entre el topónimo Campo Estola, Brigancio y Libredón, se plantea una curiosa, arriesgada y desconocida etimología de Compostela, en la que se aventura su relación con el hidrónimo Estola > Esla, así como su ubicación en la Tierra de Campos junto al Esla, sujeta al dominio árabe en el pasado. En este territorio conocido antiguamente como Campos Gallaecia, por pertenecer a la provincia romana de la Gallaecia, se sitúan varias incursiones de Carlomagno contra los sarracenos según el cantar de gesta del Anseis de Cartago (s. XII).

(1) No logro identificar la siguiente palabra, que tal vez podría aclarar el tipo de esta primera construcción hecha con tierra, tal y como se sabía por el acta de consagración de la primera iglesia "ex petra et luto opere parvo". Probablemente se refiera a una primitiva iglesia de ladrillo (cfr. Las iglesias españolas de ladrillo, de José Luis Luna, donde detalla el estilo de las iglesias de Sahagún en Tierra de Campos).