sábado, 27 de agosto de 2016

Sir Gawain y el Caballero del Sol

Greensleeves es una preciosa melodía cuyo título se viene traduciendo desde el inglés como Mangas Verdes. ¡A buenas horas mangas verdes!, porque resulta que en gaélico sliabh o slieve significa "colina" y grian, "sol"; el juego de palabras se origina por una circunstancia casual ya que el inglés sleeve, "manga", y el gaélico sliabh, "colina", se pronuncian igual, así como el inglés green, "verde" y el gaélico grian, "sol, dorado". Se trata de un caso de homofonía en lenguas distintas, quedando bastante claro que la intención del compositor, anunciada ocultamente en el título, no era cantar el gozo que le producía contemplar las absurdas mangas verdes del vestido de su amada, sino las soleadas montañas de su país en alguno de esos numerosos momentos históricos en que las relaciones políticas entre Inglaterra e Irlanda eran más que tensas. El autor sin duda disfrutó de lo lindo al escuchar a los opresores ingleses cantando extasiados el amor que sentían por la contemplación de... el bello paisaje irlandés.

De mayor trascendencia es lo que afecta al color real del imponente caballero que reta el día de Año Nuevo a los de la Tabla Redonda en la corte del Rey Arturo en la aventura de Sir Gawain y el Caballero Verde. Cuando se describe el color de su indumentaria, completamente greene, aparecen con frecuencia palabras que se refieren al oro, al rojo, al dorado y al brillo fulgurante. Esto ha llamado la atención de los estudiosos de este romance de caballerías, que no consiguen explicar cómo siendo totalmente verde, hasta su caballo era verde, se menciona profusamente el oro en la descripción. Hay, además, coicidencia de pareceres entre los expertos, que explican el reto como una lucha mítica entre el sol nuevo y el viejo, o, lo que tal vez es lo mismo, el cristianismo y el paganismo con su culto a un dios solar arcaico. En este contexto, cabe afirmar sin atisbo de duda que el color original del caballero contra el que se enfrenta Gawain era el dorado grian gaélico, mejor que el verdoso green inglés. Ya en la edición de Tolkien y Gordon se indica que la característica de su rostro, que posee la fiereza del fuego, se utiliza también en The Wars of Alexander para describir al dios Sol. Una obra irlandesa mencionada por Keating pudo haber sido la versión primitiva del Sir Gawain, es el Ridire na Gréine (= El Caballero del Sol), con la que enlazaría el romance de caballerías El Caballero del Febo.

La repercusión del error por homofonía en la asignación del color es enorme, como decíamos, pues se expande a numerosas novelas de caballerías, que se tiñen inexplicablemente de verde. Ahí están, por ejemplo Amadís, el Caballero de la Verde Espada, o el Caballero del Verde Gabán cervantino. No son greenmen, personajes del bosque y del reino vegetal, sino que en su origen y a poco que se indague, son dorados héroes solares.

Weston Joyce ha señalado ampliamente las formas coloniales anglificadas de la toponimia irlandesa, y en el caso que nos ocupa, greine, forma en genitivo de grian, "del sol", se transcribe y se entiende como el inglés green: Tullach-greine > Tullagreen.

domingo, 14 de agosto de 2016

En la biblioteca de Ilduara

Otro libro cuyo título se recoge en la donación fundacional del monasterio de Celanova, realizada por Ilduara y su hijo San Rosendo en el año 942, es el "Ebtamaron Geronticon".

Sin duda, se trata del Epitameron o Eptameron de Valerio del Bierzo, que contiene las Vitae Patrum (Geronticon), una de cuyas copias manuscritas se conserva en la Biblioteca Nacional (MS 10007).


En el Eptameron de San Valerio figura la famosa epístola sobre la beatísima Egeria en la que se resume su viaje por Tierra Santa. Gracias a esta epístola se pudo atribuir la autoría de la Peregrinatio a la monja galaica, así como establecer su patria en Gallaecia.

Resulta muy interesante que en la biblioteca de Ilduara estuviesen juntos el Eptameron de San Valerio, con la epístola sobre Egeria, y el propio Igerarium Geriae (el diario del viaje escrito por ella misma). Según Díaz y Díaz, es muy probable que San Valerio tuviese ante sí un ejemplar del diario del viaje de Egeria cuando escribía su epístola, y aquí, en Celanova, aparecen ambos; nada menos que los dos textos sobre el viaje de Egeria, no uno solo, como se viene creyendo, se encontraban en la biblioteca de Ilduara.

El vínculo de San Valerio con la comunidad monacal del Bierzo, así como la donación de posesiones en  "Bergidum" por parte de Ilduara, que figura en la misma relación, me lleva a suponer que al menos estos dos ejemplares de su biblioteca procedían de alli, siendo tal vez el Eptameron el manuscrito original de San Valerio, y el Igerarium Geriae, el ejemplar que utilizó el santo para trabajar su resumen del viaje de Egeria.