domingo, 30 de agosto de 2015

Merlín, Merla y Pech Merle

La arqueóloga Mónica Montero Borrazás me pregunta por la etimología del topónimo Merlín (Agolada) por si el nombre estuviese relacionado con los yacimientos castreños de la zona.

En primer lugar, resulta complicado sostener que sean zootopónimos ya que dificilmente la presencia esporádica del ave denominada merlo puede originar y mantener un topónimo, por lo que tendremos que buscar otras explicaciones.

En algún caso en que funcionan como hidrónimos, Rego Merlán (Boqueixón), Rego da Merla (A Pontenova), Fonte das Merlas (Ames), Fonte da Merla (Vigo), A Fonte do Merlo (Val do Dubra), parece posible la proveniencia de una base hidronímica paleoeuropea *MAR-, "masa de agua,  lago, mar" (Bomhard y Kerns, The Nostratic Macrofamily, pg. 653). En la base de datos del CODOLGA aparece indexado un documento de 1143 con el testimonio "aqua de Merula" / "aqua Merula" (Lourenzá).

Y en relación con el campo toponímico de las construcciones fortificadas, en Portugal se documenta un Merlín junto a un castro: "in ripa de Cadavo in villa Merlim subtus alpe Castro Maximo territorio Bracarensi" (año 1082, Braga: CODOLGA). En estos casos podríamos estar ante onomástica proveniente del bajo-latín merulum /merla, que el glosario de Du Cange define como sommita di muraglie non continuata, ma interrotta con egual distanza, y que a su vez es un derivado del latín arcaico moerus, "muro", cuyo diptongo oe evoluciona en latín clásico a u (murus) y en general a e en los romances (cfr. poenicum > punicum / fenicio). Serían correlatos en otras lenguas románicas el italiano Poggio della Merla, con vestigios de murallas de un castro, y el topónimo francés Pech Merle, cuyo primer elemento deriva del latín podium, "elevación, colina",  y el segundo podría estar aludiendo a la pared rocosa interrumpida por las aberturas de las cuevas, una de las cuales es famosa por el arte rupestre paleolítico que contiene. 

viernes, 28 de agosto de 2015

La vida es sueño paleolítica

En una vuelta por la tienda del Museo de Altamira veo que Lewis-Williams ha publicado con David Pearce ya hace tiempo, en 2005, la continuación del clásico La mente en la caverna, que se centra en el Neolítico. Así que me compro y comienzo Dentro de la mente neolítica: la noción del cosmos estratificado en niveles comunicados por vórtices se origina a partir de experiencias universales resultado de la estructura de la mente humana; la consciencia humana es un continuum o espectro que va desde los estados alterados de consciencia, o lo onírico, a lo racional y científico, y cada sociedad o cultura establece por consenso los cortes pertinentes que delimitan los rangos de lo real y lo imaginado; el chamán es capaz de pasar de un nivel cósmico a otro utilizando técnicas de trance o éxtasis (estados alterados de consciencia) ayudado por animales espíritu que lo guían en su camino; en las cuevas franco-cantábricas se plasmaron escenas de estos viajes transcosmológicos. Hasta aquí todo es posible y hasta bastante probable. Donde me estoy atascando es en la neolítica domesticación del uro, que según los autores se produce no para aprovecharlo económicamente, sino que con su doma se pretendía exhibir el poder real y elevado estatus del chamán o chamanes que tenían a este impresionante animal como espíritu-guía. ¿También con la domesticación de las ovejas y de las gallinas ponedoras se buscaría impresionar a los legos? ¿Habría que domesticar a los buitres si un chamán los tuviese como guías? No lo creo, pero pelillos a la mar. No es fácil formular casi de cero una nueva hipótesis que explique el complejo enigma del arte paleolítico y neolítico sin meter la pata en algún punto.

A Lewis-Williams y a Pearce les falta concretar en qué nivel cosmológico se situaba a sí mismo el ser humano en el Paleolítico, a qué otros niveles pretendía acceder, y por qué usaban estados alterados de consciencia para entrar en ellos. En mi opinión les faltó leer a Calderón, ver Matrix, o examinar con más detalle la creencia universal de que la vida es, o podría ser (no lo sabemos con seguridad), un sueño, y su corolario, que morimos al despertar de ese sueño. Pero el chamán, como Segismundo o Neo en Matrix, es capaz de despertar dentro del sueño sin morir, ver la realidad y volver al sueño para contárnosla. El chamán no practica el falso arte de ensoñar de Castaneda, sino el de despertar.

Chamán en la galería final de Hornos de la Peña. ¿Estará la realidad al otro lado de la grieta?

miércoles, 26 de agosto de 2015

Arte rupestre reactivado en San Bernabé - Ojo Guareña

Tras una durísima ascensión de 0 a 1011 metros con pendientes del 15% por el Puerto del Escudo en mi tres cilindros, en el que acabé haciendo los últimos kilómetros en segunda por una carretera nacional y con un Mercedes detrás sin potencia para adelantarme, o tal vez escoltándome solidariamente por si me reventaba el motor, llegué por fin semiinconsciente al lugar de Cueva en la Merindad de Sotoscueva, Burgos.

Ermita rupestre de San Tirso y San Bernabé, en Cueva, Sotoscueva.

- ¿En esta cueva hay pinturas rupestres? -le pregunto a la guía yendo directamente al fondo del asunto y con la impresión de que la travesía por el Escudo había sido en vano en cuanto al arte rupestre se refiere.

- En la ermita hay pinturas, pero no de las que buscas -me responde escuetamente.

La ermita rupestre de San Tirso y San Bernabé ocupa uno de los grandes portalones de entrada a uno de los sistemas kársticos mayores de Europa con más de 100 km de galerías formadas por los ríos Guareña y Trema, con evidencias de ocupación humana desde el Paleolítico hasta la Edad Media. El grupo de espeleología Edelweiss ha localizado en su interior arte rupestre en el sector de Cueva Palomera, lamentablemente no se pueden ver muestras del mismo en la visita estándar, que comprende la entrada a la ermita desde la interesante galería trasera de silos excavados en el suelo de arcilla, tal vez fosas de sepulturas ya que en alguno han aparecido gran cantidad de huesos humanos.

Zigzags y ondas tipo Gavrinis en Cueva Palomera. (C) Grupo Espeleológico Edelweiss, El arte rupestre de Ojo Guareña, Boletín 19, abril 2015.

Antropomorfo con ciervo, similar en temática y forma a los de los petroglifos galaicos. Cueva Palomera. (C) Grupo Espeleológico Edelweiss, El arte rupestre de Ojo Guareña, Boletín 19, abril 2015.

En el interior de la ermita de San Tirso y San Bernabé la gran bóveda natural del portalón de la cueva, que funciona como nave del templo, ha sido pintada en su integridad con escenas de los diversos martirios a los que fue sometido San Tirso y los numerosos milagros en que intervinieron este y San Bernabé.

Una de las fotografías a disposición en la página de la Junta de Castilla y León, con el tema del despeñamiento.
Dado que no es posible realizar fotografías en el interior, no dispongo de la imagen del milagro que salvó a Domingo, el pastor de cabras que se agarró a la "yerba".

Entre los milagros llama poderosamente la atención el frecuente tema del despeñamiento y la representación de animales, cabras y bueyes. Se da el caso incluso de la plasmación por duplicado del mismo milagro: en el año 1643 un pastor de cabras llamado Domingo estaba buscando sus cabras entre las peñas (y aquí se ve un cúmulo de cabritas totalmente paleolíticas franco-cantábricas sobresaliendo a medias de entre la superficie de la roca natural pintada, utilizados sus quiebros como agreste paisaje) cuando tropezó y casi se despeña, siendo salvado por la mediación del santo, al que invocó agarrándose a una "yerba", reza el texto. El santo aparece siempre rodeado de un nimbo de lunas crecientes, algunas de las cuales aprovechan relieves de la roca en forma de crecientes lunares.

La existencia de arte rupestre en otros sectores del sistema kárstico del Guareña facilita la consideración de que los milagros pintados en San Bernabé sean reactivación de antiguos temas y técnicas del arte paleolítico, en el que además de pintarse los mismos animales (cápridos, bóvidos), se integran las formas naturales de la superficie de la roca como paisaje de fondo sobre el cual se sostienen los animales, o para crear sensación de volumen en las figuras.

Es altamente probable, por lo tanto, que los milagros de San Tirso y San Bernabé se hayan inventado a partir de escenas previas pintadas y repintadas en la cueva, reactivadas, reinterpretadas y completadas hasta llegar al estado que vemos en la actualidad. Así, las cabritas se transforman en el ganado de Domingo, la roca que las sustenta, en el paisaje en que Domingo tropieza, los meandriformes en caminos por los que se desplazan los viadantes con su carrito, añadido a los bóvidos paleolíticos repintados como bueyes de tiro.

martes, 25 de agosto de 2015

Nuevo menhir en A Faladora

Nuevo menhir en A Faladora con sus descubridores, Sabela y Jorge López González (clic sobre la imagen para ampliar).

Con este nuevo menhir que encontraron mis sobrinos hace unos días en Pena Faladora mientras buscábamos el gran menhir de cerca de cuatro metros que fue redescubierto por mí en 2007 (Un camino prehistórico: Camiño dos Arrieiros), va cobrando cuerpo la existencia de un alineamiento megalítico ante la necrópolis tumular.

 Gran menhir de Pena Faladora del que había hablado Barros Sivelo en Antigüedades de Galicia, 1875, y cuya situación se ignoraba hasta 2007.

Se encuentra asimismo caído formando parte del alineamiento de marcos que separan los concellos de Ortigueira y Mañón, y tal y como se aprecia en la fotografía se trata de un mineral elegido a propósito por su belleza ya que en el momento de formación del mismo se aglutinaron grandes incrustaciones de cuarzo blanco que contrastan con el gris oscuro de la pizarra. Está sin duda trabajado por las cuatro caras, presenta una sección transversal cuadrada y extremo distal ligeramente apuntado. Por lo que parece, en época relativamente reciente se aprovecharon por lo menos estos dos megalitos alineados entre sí y con el Cristo da Faladora, para delimitar, mediante la instalación de pequeños marcos entre ellos, los territorios de dos concellos.

*El descubrimiento de mis sobrinos queda algo empañado, pues según me ha indicado Xavier Moure al día siguiente de haber publicado esta entrada, el nuevo menhir de dos colores y altura aproximada de dos metros ya había sido descrito por él como pedrafita en 2014, formando parte de un posible alineamiento ("Aliñamento lítico prehistórico na Faladoira?", onosopatrimonio.blogspot.com).

Trasancos

El mismo nombre que recibía el antiguo arciprestazgo en la División de Teodomiro (s. VI) pervive en el de dos parroquias de Ferrol y Narón, respectivamente: Santa Cecilia de Trasancos y San Mateo de Trasancos. A primera vista  el topónimo sería por su estructura un compuesto de la preposición tras más el orónimo Ancos, que designa el monte del concello de Neda detrás del cual, según esta hipótesis, se situaría el territorio de Trasancos. De ser así, estaríamos ante un topónimo híbrido formado por la preposición latina trans > tras y la base prerromana *ANK, "ángulo, recodo, elevación del terreno", que aparece también designando otras elevaciones de nuestro ámbito, como las de los Ancares. No obstante, en la mencionada División y en la documentación medieval el territorio de Trasancos se nombra frecuentemente acompañado del de Visancos / Bisaquis, actual península y arciprestazgo de Bezoucos, formada por la lengua de tierra situada entre las rías de Ares y Ferrol.

La etimología de Visancos / Bisaquis excluye cualquier relación con el monte Ancos de Neda, con el que no guarda ningún vínculo topográfico, por lo que ha de reducirse por su situación entre dos aguas a la frase "(am)bis aquis" como parece desprenderse de algún testimonio medieval: "In terra Bisauquis inter due flumina, Eume et Iuuie" (año 1133, C. Xubia: CODOLGA). Bezoucos sería por ello un topónimo que se integraría en la serie de los que indican confluencias, como Ambasaguas, Ambasmestas o Ambosores.

Y aunque el profesor Juan José Moralejo en Hidronimia prerromana de Gallaecia consideraba que la forma Bisaquis era una pseudolatinización con pretensiones etimológicas, "dos aguas", tampoco se pronuncia sobre si la forma original era Bisancos, pues en esta última no descarta influjo del próximo Trasancos. Así las cosas, conviene ahora recordar que la metátesis o anteposición de la wau de la base hidronímica paleoeuropea *AKWA > AWKA a menudo produce formas con nasalización secundaria como ANKA. Es decir, que de una forma compuesta como Bisaquis esperaríamos las formaciones masculinas Bisaucos y Bisancos, y de Trasaquis esperaríamos indistintamente Trasaucos o Trasancos. El cambio de género se produce cuando en algún momento pasan a concordar con el género de un sustantivo masculino que queda sobreentendido: territorio, arciprestazgo.

Sobre la base hidronímica paleoeuropea *AKWA, "río", me remito a Francisco Villar y su trabajo sobre "El topónimo indoeuropeo Turoqua" (Estudios de celtibérico y de toponimia prerromana, Universidad de Salamanca, 1995), en el que explica el topónimo Turoqua o Turaqua como un bitemático cuyo segundo elemento es la raíz *AKWA, a la que considera indoeuropea y prerromana, no latina, precisamente por ocupar la segunda posición del compuesto bitemático la base que funciona como núcleo de la palabra; es el orden nombre propio + nombre común (Tur = NP + aqua = NC), que vendría a ser como si dijésemos Tur Río, en lugar de Río Tur, el indicador principal de la gran antigüedad de la base hidronímica *AKWA.

En esta línea abierta por Villar consideraría al topónimo Trasancos un híbrido de la preposición latina trans > tras más el hidrónimo paleoeuropeo *AKWA, "río" (cfr. río Ouguela de Portugal < Aquella). Equivalente de Trastévere o Trastámara que respectivamente sitúan los territorios tras el río Tíber y detrás del Tambre. Más concretamente sería homólogo del topónimo italiano Trasacco, que se documenta como "Transaquis", y haría referencia a la situación del arciprestazgo tras las aguas de la ría formada por el río Xubia.

Plaquita votiva de Santa Comba. (C) Pena Graña, oarqueologodenaron.wordpress.com

Esta posibilidad viene refrendada por el hallazgo en 2001 de una especie de plaquita o fusayola de pizarra en la isla de Santa Comba, con un texto inscrito posiblemente en el siglo I en el que se lee VGE REBE TRASANCI o TRASAVCI (1). Según Villar el sustantivo en caso dativo Reve, equivalente al latín "rivo", "para el río", nombra a un numen fluvial, por lo que la plaquita de Santa Comba incidiría en el carácter hidronímico del topónimo Trasancos, estando dedicada de forma recurrente al río que forma el territorio de Trasancos o de detrás del río, es decir, al río Xubia.

(1) Descubierta y descrita por André Pena Graña en "A posible orixe da Terra de Trasancos", revista Atenea, 2º trim., 2002. La lectura que sigo es la del profesor Edelmiro Bascuas ("VGE REBE TRASANCI: Nueva lectura de la inscripción de Santa Comba de Covas (Ferrol, Coruña)", en Paleohispánica, nº11, 2011.