domingo, 22 de marzo de 2015

Forno dos Mouros - Toques, Serra do Bocelo

Junto al camino real de la Serra do Bocelo, que discurre atrincherado en esta parte, cortando parte de los túmulos, se han señalado en esta fotografía la mámoa próxima a la Pena da Moura, el famoso Forno dos Mouros y frente a él un enorme bolo granítico.

Muchos monumentos megalíticos se sitúan en relación con ciertos elementos naturales que en el pasado habrían poseído un significado simbólico especial. Es muy posible que la elección del emplazamiento de los mismos, junto a monumentos naturales, se deba a que los constructores de megalitos heredaron el simbolismo, las tradiciones y el folklore asociados a estos lugares (Criado Boado y Vaquero Lastres: Monumentos, nudos en el pañuelo..., Espacio, Tiempo y Forma, 1993). De ello se desprende que hubo continuidad y tansmisión entre las poblaciones epipaleolíticas y neolíticas.


Es el caso evidente del Forno dos Mouros de Moruxosa, en Toques, opuesto a un enorme y peculiar bolo granítico. Entre ambos, la posterior trinchera del camino real, que corta e invade parte de la masa tumular del Forno.



Lo sorprendente es que el folklore de origen paleolítico pueda haber llegado hasta nuestros días. Leandro Carré Alvarellos en Las leyendas tradicionales gallegas sitúa aquí precisamente la de "La viga de oro y la viga de alquitrán", en la cual la búsqueda del tesoro de los mouros transcurre entre el Forno y la Pena da Moura. "Pues cuando la gente habla es que algo hay", decía el ciego que de joven había intentado encontrarlo.

Monumento natural de Pena da Moura. Se trata de un enorme peñasco vertical precedido de un bolo granítico sobre el cual apoya una lancha. Según mi amiga Susana este tipo de estructuras naturales podían haber inspirado las de los dólmenes. Aquí, en un subterráneo, transcurre el desenlace de "La viga de oro y la viga de alquitrán".

El campo de túmulos megalíticos que recorre el cordal ha dejado su huella toponímica en la advocación del santuario de Santo Antoíño de Toques, derivada del sustantivo anta, "dolmen".

No se trata de una hipótesis novedosa, sino refrendada por la evidencia. En Valencia de Alcántara nos encontramos con el dolmen de San Antón. Por su parte, la Grande Enciclopédia Portuguesa y Brasileira sugiere que el topónimo portugués Antoínha guarda relación con anta, "edificação dolménica", por lo que sería una variante del diminutivo antinha. Y podemos considerar sin lugar a dudas que el topónimo Antões es un derivado de anta, pues existen megalitos en la Herdade dos Antões (Pavia). V. "As antas de Portugal: nomes populares", de Luís Chaves, imprescindible estudio en el que se apunta también el posible nombre común touca para estas construcciones. Se da el caso de que Toques se documenta por primera vez bajo las formas Tochas (1174) y Toqua (1199); formas latinizadas que quizá aludan a la figura de touca o capelo de las edificaciones megalíticas.  

domingo, 15 de marzo de 2015

Lampreana

Situado en la Vía de la Plata, el valle de Lampreana fue famoso por sus salinas ("cum omnibus suis salinis quas unquam habuit in tota ualle Lampredane" - CODOLGA, año 1152). La forma medieval del topónimo, Lampredana, aparentemente guarda relación con el sustantivo lampreda > lamprea, "pez", lo que justifica la inclusión de un dibujo esquemático del mismo en el escudo de algunos pueblos de la "hereditate de Lampredana" (CODOLGA, año 1100).

Escudo de Villalba de Lampreana con una lamprea en el cuadrante inferior izquierdo.

La explotación desde la antigüedad de las salinas, así como los restos del trazado viario romano, nos indican que la zona fue un importante punto comercial, por lo que la etimología del topónimo podría guardar relación con el latín emporium, "mercado", préstamo de origen griego. Así como el topónimo catalán Empordá / Ampurdán proviene de emporitanum, derivado de emporium, de una secuencia como "illa (hereditate / terra) emporitana" se obtiene por fonética sintáctica y otros fenómenos, como la pérdida de la vocal pretónica "o", armonización vocálica, etc. la secuencia (i)lampre(d)ana > Lampreana, homóloga de la forma Lampurdán, con artículo amalgamado.

sábado, 14 de marzo de 2015

Brués y Ambrués

Don Edelmiro Bascuas, en su artículo "Celta amba 'agua', conservado como apelativo en Galicia hasta el siglo XII. Derivado *ambra", estudia los topónimos Ambrões (Marco de Canaveses, Portugal) y Ambroes (documentado en 1462 en Ourense) en relación con el tema hidronímico paleoeuropeo *AMBRA. Descarta que el gentilicio se refiera al pueblo germano homónimo, los ambrones, y considera que se explica suficientemente por aludir a los habitantes de un lugar denominado *Ambra por la presencia de algún acuífero o curso fluvial. Asimismo, la dispersión por el noroeste peninsular del hidrónimo *AMBRA  queda patente en los ejemplos de su artículo.

Los topónimos ourensanos Ambrués (Orriós) y Brués (Boborás) también podrían pertenecer a la serie *AMBRA. En el primer caso resulta evidente la relación, a pesar del desplazamiento acentual, que se explica por la transformación paulatina del hiato en diptongo: Ambróes > Ambrúes > Ambrués. Para el segundo podríamos pensar en una falsa segmentación a partir de una secuencia como *Villam Ambrones > Villambro(n)es > Villam / Broes; implícito el sustantivo villa, quedaría Broes / Brues / Brués como nombre del lugar.

Brués no solo se sitúa junto al río Oviñao, también llama la atención la gran cantidad de galerías de captación o minas de agua que existen en el lugar, algunas tan próximas entre sí que parecen formar parte de un sistema más complejo, tal vez de origen romano o de la época de los mouros, según nos informó Ángel, el propietario de la casa rural Casa Brués. En cambio, en "Las galerías drenantes en España: cuantificación y clasificación de los sistemas horizontales de captación de aguas subsuperficiales" (Antequera, Iranzo y Hermosilla) se nos informa de que la mayor parte de las galerías gallegas se construyeron a finales del siglo XIX o principios del XX.

Mina de agua de Brués, usada también como fresquera y bodega. Está formada por un largo túnel que se adentra en el monte hasta la capa freática. El agua se filtra de impurezas en la última cubeta de decantación.

En esta otra mina de Brués desapareció un pato en su túnel y, como en las leyendas de mouros, volvió a aparecer como si tal cosa dos meses después.

Inmediata a la anterior, esta galería de captación presenta la particularidad de tener una repisa para dejar la sella cuando se iba a por agua. La huella circular de la base del recipiente ha quedado impresa en la piedra.

 La última mina de este sistema se usaba para que bebiesen los animales, la superficie ligeramente ondulada de la piedra inferior se debería al roce continuo de las cabezas del ganado.