viernes, 28 de septiembre de 2012

El ídolo de Barxacova

Composición de piedras que crea la forma de un ídolo antropomorfo con boina. Se localiza en el fondo de una de las sepulturas excavadas recientemente en la necrópolis de San Vitorio, San Lourenzo de Barxacova (Ourense). (C) Ángel Facio.

Antonio Blanco Freixeiro se fijó en que en la necrópolis de A Lanzada con frecuencia la cabeza del difunto reposaba o se disponía sobre un ímbrice, pero no encontró más paralelismos en Galicia; sí localizó una necrópolis del Mediodía de Francia en la que se disponía la cabeza del difunto sobre una tuile creuse, que, como las de A Lanzada, parecía funcionar como almohada de piedra.

En Barxacova se trasciende la función de mero soporte a modo de lecho pétreo del difunto, ya que la disposición de las piedras recrea, como decíamos, una figura antropomorfa.
Tres ídolos semejantes aunque de bulto redondo fueron recogidos por Julio Carro en 1933 en la necrópolis del Soldán, unas tumbas de un camino al norte del municipio de Santa Colomba de Somoza (Maragatería, León). Uno de ellos está expuesto en el Museo Etnográfico Provincial de León, catalogado con el nombre de ídolo de La Somoza, aunque su apelativo es "Etni".


Tumbas de la supuesta necrópolis púnica, tal vez columbario romano, tal vez cualquier otra tipología a la cual adscribirla, del Soldán. (C) Ángel Facio, 2008.

Se desconoce por completo la función de los tres ídolos del Soldán, o el motivo de su colocación en las tumbas. Tomás Mañanes, en el Catálogo de la Exposición de Las Edades del Hombre (Astorga, 2000), sugirió una relación de estos ídolos de La Somoza con los lares viales o los manes, y por ello les atribuyó una cronología romana, aunque dentro de la religión popular rural, fuera del culto oficial urbano (fuente: ficha de Etni, Museo Etnográfico Provincial de León).

El tocado de ambos llama la atención por su parecido con la boina de nuestros paisanos, prenda o complemento cuyo origen tal vez sea más remoto de lo que se creía.

Más información sobre la importante necrópolis de Barxacova:

Blog oficial de las excavaciones: San Vítor de Barxacova
Artículo del blog Capítulo 0: San Vítor de Barxacova. Os baleiros habitados

jueves, 27 de septiembre de 2012

Milton en Nemancos

Mapa de Gallaecia Regnum, Mercator (ca. 1611). (C) Instituto Geográfico Nacional de España.

El territorio de Nemancos, antiquísimo arciprestazgo de la diócesis de Santiago de Compostela, trajo de cabeza a los eruditos ingleses durante un tiempo, un tiempo en que no existían Internet, Google, ni la cartografía digital a disposición de cualquier curioso, y la colaboración tenía que hacerse a golpe de correspondencia: "I shall be very thankful to any of your Miltonic correspondents who may illustrate the line in Milton's Lycidas, "Looks towards Namancos or Bayona's hold" by suggesting what place in Spain Milton intended by Namancos" (The Gentleman's Magazine, volumen 70.I, 1800).

Milton, el famoso poeta inglés, escribió unos versos a la muerte de su amigo el capitán King, fallecido en un naufragio en 1637 cuando regresaba a Gales. A vuelo de ángel contempla el océano en su búsqueda e imagina que tal vez esté:
Sleep'st by the fable of Bellerus old,
Where the great vision of the guarded Mount
Looks toward Namancos and Bayona's hold;
 (Lycidas)

[Dormido por la fábula del viejo Bellerus, donde la gran mole del monte vigía mira hacia Namancos y la fortaleza de Bayona].

Nadie en aquella época conocía Namancos o Nemancos, y hubo quien sugirió que la búsqueda se realizaba entre Numancia y la Bayona francesa, a lo que se opusieron voces autorizadas aludiendo al carácter interior, no costero, de Numancia, incompatible con naufragios. La consulta de un atlas de Mercator de la época de Milton, donde se observaron claramente Namancos y Bayona, resolvió el problema situando la inspección del ángel en las costas de Galicia. Así, Milton retomaba la mítica relación entre los finisterres atlánticos, puesto que el ángel inspector remontaba su vuelo, según se cree, desde el monte Saint Michael de Cornualles.

Por mi parte yo me inclino a pensar que el monte vigía que mira hacia Namancos y Bayona, uno de los lugares posibles del naufragio de su amigo (sino el más probable), es el monte y promontorio del cabo Finisterre gallego, en la Costa da Morte. No entiendo que haya en el segundo verso, "Where the great vision of the guarded Mount", una alusión velada a ninguna aparición del arcángel San Miguel en alguno de los dos montes Saint Michael, desde donde contemplaría las costas de Galicia.

Situado Nemancos en su sitio, queda Bayona. Es posible que Milton no consultase solo un Mercator, sino también una guía de navegación. En Le petite flambeau de la mer, ou la veritable guide des pilotes cotiers, aunque posterior, se lee que Corcubión se denominaba fuera de aquí y en 1763 Baye de Corcovion o Corco-Bayona, la bahía de Cork (irlandés corcaigh, "marisma").

martes, 25 de septiembre de 2012

Calzadas romanas y vías de ferrocarril

Debido a la orografía del terreno, desde Narbona hasta Salses la carretera moderna se ha superpuesto casi totalmente al camino romano, y cuando no ha sido así es el más exigente trazado del ferrocarril el que ha ocupado la vía romana" (Moreno Gallo, La ingeniería en los caminos romanos).

Me pregunto si en el accidentado noroeste peninsular pudo haberse producido la misma reutilización de las infraestructuras viarias romanas para el trazado del ferrocarril; lo que explicaría la escasez de hallazgos de vías romanas en el norte de Galicia y Asturias, estarían ahí, pero debajo de las vías, ocultas en el lugar más evidente. Seguiremos sin AVE, sí, pero circulando por viejas traviesas que descansan en firmes calzadas milenarias.

Otro indicio cierto de reutilización o de intención de reutilización del trazado viario romano es el extraño concurso que creó la Real Academia de la Historia en 1858, un premio que se desarrolló durante varias anualidades, que prestaba especial atención a la documentación de las vías romanas y en el que participaron varios ingenieros. El premio se entregaba a aquellas personas que enviasen un mínimo de 100 km documentados de calzada, pues "la red viaria era un modelo idóneo para programar el trazado del futuro ferrocarril español" (Álvarez Sanchís, en la obra conjunta 250 Años de arqueología y patrimonio, RAH, 2003). Creo que no solo interesaba la red viaria romana como modelo para programar el trazado de nuestro ferrocarril; recuperando las antiguas calzadas se podía ahorrar parte del trabajo de ingeniería (trincheras, plataformas), ya que estas obras civiles romanas resisten el paso de los milenios sin inmutarse. Así se explica que entre las condiciones para concurrir al premio se exigiese el "diseño del perfil longitudinal de la vía, que determine el movimiento de ascensión y descensión de la misma; y si no, se procurará acotarla de 100 m en 100 m, con relación a un plano horizontal inferior a ella. El plano se traerá en escala de 1/100.000" (de Rodríguez Morales, Calzadas romanas, propaganda o utilidad).

Puesto que hubo, como se ha señalado en la cita de Moreno Gallo, aprovechamiento y reutilización de las infraestructuras romanas para el ferrocarril, el ancho de vía vendrá impuesto por la calzada previa sobre la que se asienta: dentro de los márgenes de esa plataforma habrá que situar los raíles a una distancia tal que no se vea condicionada la estabilidad del tren.

De todas formas ¿quién no ha escuchado la historia del ancho de vía y los carros de los romanos? Hasta en la web del AVE Madrid-Málaga puede leerse esa extraña leyenda urbana que parte del ancho de las calzadas romanas, suficientes para el paso de dos carros: "de tanto pasar carros, se crearon unos surcos en las calzadas que llegaban a tener una considerable profundidad, creando así una especie de carriles. Esto propiciaba que aquellos carros que no tuvieran el ancho normal encontraran muchas dificultades para circular, rompiéndose fácilmente sus ruedas. Las calzadas romanas han llegado hasta nuestros días puesto que dio [sic] origen a los caminos, y éstos a su vez se convirtieron en carreteras y vías de tren. En el fondo el tren no es más que la carreta tirada por bueyes actualizada". Todo esto es delirante, y además parece una de esas míticas redacciones de Guillermo Brown.


  (C) Instituto Geográfico Nacional. La Coruña, por Francisco Coello, 1865.

En el mapa de Francisco Coello se puede ir siguiendo la línea que indica posiblemente el proyecto de trazado del ferrocarril en Galicia, que parte del límite con Lugo, junto a un tramo señalado como "vestigios de la calzada romana", rematando en Montefurado, donde los indicios de la calzada y otras obras de ingeniería romanas son más que patentes. Resta determinar si todo este itinerario proyectado, y el realizado, siguió aquel " modelo idóneo para programar el trazado del futuro ferrocarril español" que era la red viaria romana. La pinta es que sí.


Picholeiros

Así se denominaban los habitantes del barrio compostelano del Picho de la Cerca, situado extramuros de la ciudad y que actualmente es la Rúa Virxe da Cerca. El término picho según el Dicionario de dicionarios (USC - Instituto da Lingua Galega) significa canal o caño que conduce agua a una fuente.

El microtopónimo Picho de la Cerca figura en el plano de Santiago de Compostela que se incluye en el mapa de La Coruña de Francisco Coello (1865), disponible entre los fondos cartográficos del Instituto Cartográfico Nacional, en el siguiente enlace:

http://www2.ign.es/fondoscartograficos/Cartografias_G/0455_30-A-11.jpg

lunes, 24 de septiembre de 2012

El Turuñuelo de Portezuelo

Son unas cuantas las menciones a la existencia de un dolmen en el término municipal de Portezuelo (Cáceres). Normalmente se cita como principal referencia el trabajo de Galán y Martín, "Megalitismo y zonas de paso en la cuenca extremeña del Tajo", publicado en Zephyrus (1991-1992), pero que yo sepa nadie lo ha localizado hasta ahora, ni existen fotografías de él en la bibliografía usual. El ya clásico volúmen VIII de la revista Extremadura Arqueológica (2000) también lo incluye en su inventario citando la referencia a Galán y Martín.


A su vez, Galán y Martín no parece que lo hayan visto y utilizan como fuente para documentarlo el trabajo de Beltrán Llorís, Estudios de arqueología cacereña (Zaragoza, 1973). La obra de Beltrán menciona una única vez el supuesto dolmen de Portezuelo en el mapa arqueológico de la provincia que realiza el autor, que incluye precisamente dos errores de ubicación que entiendo que podrían explicar la inexistencia de ese dolmen de Portezuelo que nadie conoce. Los números 41 a 47 que corren a lo largo de la orilla norte del Tajo se corresponden según Beltrán con: Serradilla (41), Mirabel (42), Cañaveral (43), Eras del Garrote (44), Portezuelo (45), Vega de Guadancil (46) y Ceclavín (47). Queda claro que se produce un baile entre Portezuelo y Vega de Guadancil, confusión en virtud de la cual se atribuiría el símbolo utilizado para los dólmenes a ambos lugares.

En el texto de Beltrán solo se comentan para esta zona los conocidos dólmenes de Garrovillas: Vega y Arroyo de Guadancil y Cerro de la Horca, remitiéndose en la bibliografía a Mélida, concretamente al Catálogo Monumental de Cáceres y al artículo Monumentos megalíticos de la provincia de Cáceres (RABM, 1920, t. 41). Mélida por su parte no hace mención alguna a dólmenes o criptas funerarias en Portezuelo.

A pesar de estas adversidades hay fundamentos para suponer la existencia de un túmulo megalítico en Portezuelo, y es el topónimo Turuñuelo que se localiza en su término municipal. Y allí nos hemos encaminado a efectuar la comprobación arqueotoponímica necesaria.


Efectivamente se trata de un gran túmulo, como indica su nombre, una elevación artificial que ha sido aprovechada para situar un vértice geodésico y un depósito de agua, indicios más que suficientes para asegurar su cualidad de colina artificial (faltaría tal vez una torreta de alta tensión, o un eólico). Sobre él se observan restos de una probable coraza pétrea y de lo que pudo haber sido una plataforma. La ubicación del túmulo, al borde del antiguo camino que comunicaba Garrovillas de Alconétar con Coria, pasando el Tajo por las barcas de la Luria (mapa de Cañaveral del IGN, 1946), sugiere asimismo que el túmulo pudo haber sido utilizado como atalaya o puesto de observación, un caso parecido al de la medorra de Fanegas (Vilasantar, A Coruña), túmulo megalítico reutilizado por los romanos.

Hace algo más de un siglo estos restos eran descritos por Vicente Paredes como un castillejo: "el Turuñuelo es el cerriel del Torruño castil viejo mencionado en el deslinde. Está inmediato al cordel ó camino pastoril
por el que transita el ganado, y cerca de allí pasa el río por un puente de barcas de los que llaman lurias. En lo alto del cerro hay las ruinas de un castillejo" (Repoblación de la Villa de Garrovillas, Plasencia, 1897).

El Turuñuelo de Portezuelo se documenta como Turunolum en el año 1234 en otro documento de deslinde entre los términos de las diócesis de Coria y Alcántara, siendo el propio Turuñuelo (como sucede con tantos túmulos gallegos y portugueses) una de las marcas fronterizas, y otra el río de Fresneda.

Como señala Casillas Antúnez, las variantes "Tiriñuelo (Coria), Tiriñuelos (Casillas de Coria) o Turuñuelo (Portezuelo), son indicios claros de yacimientos arqueológicos" (Historia y toponimia de la tierra de Coria, 2008).

¿Yacimientos arqueológicos de qué tipo? habitualmente estos túmulos albergan dólmenes, cámaras funerarias de piedra, como bien saben los aficionados al megalitismo, que conocerán el dolmen de la Granja del Toriñuelo (Badajoz).

Toriñuelo o túmulo que cubre el dolmen de la Granja del Toriñuelo.

Resulta curioso que en la Bretaña francesa también se emplee el término turumel para significar túmulos megalíticos, y también hormigueros. Doblemente curioso: en Galicia a los túmulos megalíticos en algunas zonas se les denomina formigueiros.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Colón extremeño

Acabo de encontrar dentro de un libro que no sabía que tenía, un curiosísimo opúsculo de 15 páginas, firmado por el sacerdote Adrián Sánchez Serrano, que lleva el título de "¿Dónde está el error de Colón extremeño? Un sabio epigrafista, estudia la inscripción gótica de Oliva de Jerez, (Valoliva) y da su fallo", Zafra - 1928, Imprenta y fábrica de bolsas de Eulalio Morera.

El sabio epigrafista venía a informarnos en el folleto de que en las letras góticas grabadas en el pedestal de Oliva de la Frontera (ara romana reutilizada) se leía clarísimamente que Colón (en realidad Cristóbal Henríquez Sánchez, según su lectura) nació y murió allí. Con seguridad el Padre Adrián Sánchez se consideraría familia del Almirante. El resto de esta divertida historia que comienza con un concurso del diario ABC puede leerse en las Crónicas colombinas de Oliva, así como la noticia relativa a la multa de 250 pesetas. que le impusieron al sabio por impedir que el enviado de la Comisión Nacional de Monumentos hiciese un calco de la inscripción.

Existe un ejemplar en la Biblioteca de la Diputación de Cáceres.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Costa do Sal

Codos del camino real que comunicaba Lugo con Betanzos atravesando el río Ois (actual Fervenzas) entre Ponte Xora y Ponte do Asno por la impresionante Costa do Sal (clic sobre la imagen para ampliar).

Mapa de parte de los partidos judiciales de Betanzos, 1812 (Biblioteca Virtual de Patrimonio Bibliográfico).



Se verá mejor en esta otra imagen del archivo cartográfico del IGN, donde incluso puede leerse a la derecha un llamativo "vestigios de la vía romana" (clic sobre la imagen para ampliar). (C) Instituto Geográfico Nacional, mapa de Francisco Coello, 1865.

Sobre el topónimo Costa do Sal se ha especulado con la posibilidad de que aluda al tráfico de sal hacia la Meseta, o con que el "camino carretero se realizó con impuestos sobre el vino y la sal que se establecieron para financiar la obra" (Miguélez Pose). Mi opinión es que el topónimo ha de estar relacionado con los inmediatos Fonte do Sal y Pena do Sal, y que es posible que en ambos lugares se vertiese sal para el ganado. Los salegares o piedras de la sal solían estar próximos a fuentes para que los animales abrevasen a continuación.

El topónimo Sargadelos y A Sargadela (Oímbra) pertenecen al mismo tema SAL; en un documento de 1128 procedente de Mondoñedo se menciona el primero como Salgadelos. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Prometheus de Ridley Scott y el sombrero de Carreidas

Vuelo 714 para Sydney (1968) es un cómic de Tintín que ha inspirado a Ridley Scott en su última película; aunque "inspirado" sea un término que no le hace justicia a Hergé.

En la plancha 43, Tintín y sus compañeros de expedición penetran en el interior de un templo que hace miles de años construyó una civilización "parra adorrar dioses descendidos del cielo sobrre carros de fuego. En rrealidad, los carros erran astrronaves como ésta [les explica más adelante Mik Ezdanitoff señalándoles el grabado de la nave de la segunda viñeta]. Y los dioses erran... Perro usted ya ha visto las estatuas. ¿Qué dirría usted que reprresentan?".

Tintín, tras apretar el ojo de la estatua, deja al descubierto la entrada al templo. El grupo entra y el sombrero de Carreidas queda atrapado bajo la puerta cuando vuelve a cerrarse, quedando visible una parte de él, extremo que indica a sus perseguidores por dónde han desaparecido.

Pues bien, todos estos elementos son utilizados en Prometheus: la entrada al templo que ocupa el corazón de la nave alienígena varada en el planeta al que llega la expedición de la compañía Weyland es muy parecida a la diseñada por Hergé, aunque en Prometheus la gran cabeza del dios se sitúa no como puerta, sino en un lugar preferente del interior del templo. Asimismo, la cabeza cortada de uno de los ingenieros aparece medio atrapada por la puerta, a modo de sombrero de Carreidas; indicio que sirve a los miembros de esta expedición para saber por dónde huyeron los ingenieros. También la clave de la película consiste en responder a la pregunta de Ezdanitoff, ¿quién es el dios que está representado en el templo de la nave?

Pero no es la primera vez que Tintín se mezcla con el universo Alien: en una portada alternativa dibujada por Dan Hipp Tintín ya se enfrentaba a ellos, él mismo como precuela del asexuado androide David.

A propósito de esta película, no deja de sorprenderme que la arqueóloga, la Dra. Elizabeth Shaw, siga usando en el año 2080 y pico unos cuadernillos de notas cuadriculados completamente obsoletos, en vez de tabletas con súper programas que permitan la elaboración de complicadas notas infográficas sin apenas pestañear.

 Del libro de notas de la Dra. Shaw. (C) Weyland Industries.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Ribera de Juan Cid

En el norte de Extremadura, zona lingüística perteneciente al tronco astur-leonés, al río se le denomina ribera, igual que en Portugal (ribeira). Hecha esta precisión, pasemos a examinar dos testimonios sobre el actual río Guadancil: en el Itinerario descriptivo militar de España (1866) figura como ribera de Juan Cid, y Madoz en 1846 también lo recoge de este modo, arroyo llamado de Juan Cid (Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España).

Todo apunta a que el hidrónimo patrimonial Juan Cid ha sufrido una hipercorrección de influencia erudita arabizante que lo ha convertido en Guadancil. Y como no puede dudarse del peso de la hidronimia de origen árabe en la península, Elías Terés, pasando por alto estos dos testimonios de la pronunciación local, no duda en dar por válida la hipótesis del origen árabe del hidrónimo, que para él sería un compuesto de wad al janzir, "arroyo del puerco".

Sin embargo en el dominio lingüístico leonés la hidronimia del tipo Juan o Juana puede justificarse a partir del latín fontem, con diptongación arcaica de la o abierta en y aspiración de la f- inicial latina, que pasa a pronunciarse como hache aspirada y más tarde como la jota castellana. Es decir, en extremeño el latín fonte puede evolucionar perfectamente tanto hacia juenti, como hacia juan. Esta última es la forma apocopada, homóloga del gallego fon (Fonsagrada) y del castellano fuen (Fuensanta) que sólo se conservan en la toponimia. Asimismo, cabría considerar similar origen para el hurdano arroyo del  Judío y para otros casos idénticos del ámbito del leonés, que podrían provenir del sintagma "fonte deorsu" (fuente de abajo) > Juendiós > Juediós, que pasa a Judíos / Judío por etimología popular.

Así lo explica Crespo Vicente para el ámbito turolense "Los nombres de fuente en la toponimia turolense. Juan: un caso de aspiración fonética" (1992), y su idea es igualmente defendible para el dominio lingüístico del astur-leonés, al compartir ambos la diptongación arcaica de o abierta en y la aspiración de f- inicial latina.

En La Rioja la fuente de Juan Caliente se documenta en la Edad Media como Fuanti Kalenti en el año 1024 (Menéndez Pidal, Orígenes), y existen una Juan Podrida en Igea, a la cual iban "los habitantes de Igea a coger agua sulfurosa porque tenía fama de ser un agua buena para la piel", una fuente Juana (Zenzano), una fuente Juanes (Briones) y una fuente Juanillo (Haro).

Finalmente, para la zona lingüística que nos ocupa Julio Concepción en su Diccionario etimológico de toponimia asturiana recoge varios casos de fuentes Juan, y los explica como provenientes "del latín fontem, reducida la voz a fuan y aspirada en juan", entre ellos: Juan Fría (Vegas de Sotres), Juan Estrellu (Ponga) y La Canal de Juanantón (Llanes). No obstante no hace referencia alguna a la diptongación arcaica de o abierta en , limitándose a pensar en "una interpretación popular de juente, juenti, en Juan... por aquella sana intención de buscar el motivo del nombre tan pateado cada día"; es decir, no explica la evolución de fonte a juan de forma natural, sino por medio de la etimología popular.

Volviendo al hidrónimo Juan Cid, su segunda parte, que unas veces aparece como Cid, y otras como -cil o -cila, podemos suponer que se trataba, en un principio, de un morfema diminutivo, como en Fontecilla, o bien partir de un sintagma compuesto por el hidrónimo prerromano Sil (Fonte Sil > Juan Cil, y demás variaciones). En Montánchez se localiza la fuente de Juana Gil como posible hidrónimo cognado del Juan Cid que nos ocupa, que conserva bajo el femenino del aparente antropónimo Juana, el género femenino de la palabra latina fontem.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Sub ascia

Hacha de piedra pulida enmangada grabada en la cubierta de la cámara funeraria del dolmen de Table des Marchands (Bretaña francesa), IV milenio a. C.

Azuela o similar en el hipogeo de Razet en Marne.

La expresión sub ascia, infra asciam o ad asciam, a veces sustituida por el grabado de un machado o hacha de mano enmangada aparece en varias inscripciones latinas de carácter funerario, sobre todo en la Galia, pero también en Hispania, y ha sido objeto de discusión el valor simbólico que tendría para el dedicante. Lo cierto es que, discusiones aparte (algunas bastante peregrinas), no se puede entender esta tradición sin retomar los grabados de hachas en los megalitos de la Bretaña francesa o las hachas pulidas depositadas como ajuar funerario en los megalitos de la Península Ibérica, ni sin tener en cuenta el carácter profiláctico o protector que para nosotros tienen todavía, desde hace miles de años, las hachas de piedra realizadas por nuestros antepasados, denominadas piedras del rayo en toda Europa, ya que durante mucho tiempo se creyó que se formaban a partir del rayos petrificados.

Jullian en su Histoire de la Gaule, 1908, es de la misma opinión: "L’ ascia gravée sur les tombes gauloises n’a sans doute pas une autre origine, et dérive de la hache gravée sur les mégalithes funéraires : mais la forme primitive a dû être modifiée à la romaine [...] — Remarquez que, de même que les dérivés de la hache, ascia et maillet, se retrouvent à la fois comme symboles funéraires et insignes divins, il en est ainsi du vase, que nous retrouvons et sur les figures du dieu au marteau et dans les représentations sépulcrales" (nota 123).

Sub ascia, o el grabado de un bifaz enmangado, o machados diversos, es un aviso de que la tumba o el local están protegidos por este útil prehistórico, consagrados al hacha, o al dios que porta y envía el rayo, el dios del martillo del que hablaba Jullian.

Fragmento con el motivo de la sub ascia grabado en una pieza localizada en Los Barruecos de Malpartida de Cáceres. (C) Juan Gil, en Celtiberia.net, 2008.

Divinidad portadora de hacha o martillo hallada en Vilar de Perdizes (Portugal). (C) Anxo Martínez.

El origen de esta costumbre se encuentra en la prehistoria más remota. Por lo que parece el ritual funerario sub ascia pudo haber sido practicado por el Homo Heidelbergensis de la Sima de los Huesos de Atapuerca hace 300.000 años; los responsables de la excavación del yacimiento defienden que los restos humanos fueron inhumados conscientemente (no se trataría de una acumulación natural), precisamente por haber encontrado entre ellos un bifaz de cuarcita roja, Excalibur, indicio de una "creencia compartida por todo un grupo, y a la vez el comportamiento simbólico más antiguo hasta hoy conocido" (http://www.atapuerca.org/excalibur.htm).

lunes, 10 de septiembre de 2012

Ara cristiano romana de Casas de Millán


Donde en la actualidad se levanta el templo dedicado a Nuestra Señora de Tebas, a 5 km de las Casas de Millán (Cáceres), junto a la frondosa Ribera del Castaño y sobre una pequeña colina, hubo un templo dedicado a Júpiter Capitolino según testimonian dos inscripciones romanas aparecidas en el lugar, de las que da cuenta Juan Francisco Masdeu en 1800 (Historia crítica de España, t. XIX). De este y otros posibles templos en el lugar nos avisa además el topónimo vecino Herguijuelas, que procede del latín ECCLESIOLAS, diminutivo plural de ECCLESIA, "iglesia".

Otra inscripción romana encontrada en Tebas y que también cita Masdeu es la que hoy se puede contemplar encastrada en la fachada principal de la ermita, a la izquierda de la puerta, y que se conoce en el mundillo de la epigrafía como la dedicación a Moricilus (Hispania Epigraphica); en la parte superior tiene grabado un toro, aunque en la época de Masdeu el grabado se consideraba un buey. Resulta curioso que a pesar de que Masdeu la dio a conocer en 1800 volvió a descubrirse en 1972 en unos trabajos de limpieza de la fachada sin que los expertos en epigrafía romana se percatasen de que era la misma, pues la lectura actual difiere bastante de la que proporcionaba Masdeu. Lo que sí está claro es que se trata de un exvoto mediante el cual un tal Caius Antonius Anderci dejó constancia de haber cumplido una promesa o voto en el primitivo santuario romano (las iniciales V.S. representan la abreviatura latina de "votum solvit" = cumplió su voto).



Por si fuera poco, en el mismo lugar que ocupa la ermita del s. XVII, fue hallada una pieza extraordinaria que confirma una hipótesis sugerida por varios autores, aunque nunca totalmente demostrada, y que es el origen del primitivo altar cristiano en las aras romanas.

Se trata de una de las escasas "columnas visigóticas" conocidas cuya área de dispersión abarca desde Francia hasta España (zonas de Mérida y Toledo); algunos expertos prefieren la denominación de tenantes o soportes de altar visigodos, o bien, aras con cruces patadas. Se debe a un autor francés, De Fleury (1883), la idea un tanto simplista de su origen visigodo: la relación entre las piezas españolas y francesas "se podía explicar porque ambas áreas geográficas habían estado bajo dominio visigodo" (Sastre de Diego, El altar hispano en el siglo VII). Sin embargo, ambas zonas fueron también parte del imperio romano, de hecho zonas de fortísima romanización, y no resultaría extraño que los hispanorromanos o galorromanos, una vez convertidos al cristianismo, hubiesen continuado utilizando los mismos soportes para sus altares, las aras, decorándolas con motivos propios de la nueva religión. Esta idea me la sugirieron varios amigos de las Casas al comentarles yo mis dudas respecto al carácter visigodo de la "columna".


 Ara cristiano romana de Casas de Millán. Vista frontal con la cruz patada sobre una columnilla.
 Ara cristiano romana de Casas de Millán. Vista lateral con racimos y entrelazados.
 Ara cristiano romana de Casas de Millán. Vista superior con el focus o loculus, que hoy se utiliza para sostener el cirio pascual, según me informó la cuidadora de la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, donde se custodia el ara.

Así, en el santuario de Tebas de Casas de Millán se registran inequívocamente todos los estadios que indican la pervivencia, durante al menos dos milenios, de un culto y de un espacio sagrado que evoluciona gradualmente en el tiempo, y por ello merece un estudio detallado que lo sitúe al mismo nivel que otros santuarios con reminiscencias paganas, como el de Santa Lucía del Trampal (Alcuéscar, Cáceres) o el de Saõ Miguel da Mota (Alandroal, Portugal).


Un artículo imprescindible para el intesado en aproximarse al cuestionado origen del altar cristiano, además del citado de Sastre, es el de Caballero Zoreda y Sánchez Santos, Reutilizaciones de material romano en edificios de culto cristiano, 1990.

Mis agradecimientos a mis amigas Henar, Marimar y Puerto por acompañarme a Tebas, escuchar mis ideas y perfilarlas con sus interesantes observaciones. Y también a Manolito. Todos ellos son en gran medida responsables de esta nueva tipología que he decidido llamar ara cristiano romana.