domingo, 18 de octubre de 2009

Fornos dos Mouros


Carbonera de Eibar, 1965.

Fornos dos Mouros es el nombre que reciben en varias zonas de Galicia los túmulos megalíticos y no precisamente "pola semellanza dalgúns dolmens cos antigos fornos familiares de cocer o pan" como sugiere Cabeza Quiles, sino por el parecido con las carboneras de montaña, llamadas en otros sitios hornos o txondorras sistema tradicional de obtención de carbón vegetal mediante combustión interna de piras de leña cubiertas de tierra y césped.

Todas las muestras extraídas de la mámoa 7 de A Mourela, donde no se encontró otra cosa que cenizas y carbones, proporcionaron fechas radiocarbónicas del s. XVII de nuestra era, este hecho es explicado por Fábregas como que las muestras analizadas son intrusiones resultado de la violación sistemática de los túmulos que se acometió por entonces, cuando se le concedió a Vázquez de Orjas en 1609 licencia para explorar los sepulcros de los gentiles. Pero la hipótesis de Fábregas contradice el testimonio de Maciñeira, que asegura que el túmulo estaba intacto a finales del XIX (v. Fábregas: Los avatares de una mámoa: fechas c-14 del túmulo 7 de A Mourela).


domingo, 4 de octubre de 2009

A Escuita y Escucha

Escuchar o escoitar, écouter, "prestar atención, entender, comprender", se dice que viene del latín auscultare, sin embargo es más que probable que provenga de excogitare, procesar mentalmente lo que viene de fuera, no simplemente percibir por el sentido del oído. Así de simple es la diferencia entre escuchar y oír que intentaban explicarnos de pequeños, excogitare o escoitar es "comprender" porque se forma sobre cogitare, "pensar". Se trata de un acto cognitivo, no sensorial.

  • "Excogitare, quae tua ratio sit, Calene, non possum" = Calene, no puedo comprender tus argumentos
  • ascoytade esta myña rrazom
  • pregou sam Clemente e foy escuitado cõ grande deuoçõ
Por otra parte, existen derivados romances del latín auscultare, como el italiano ascoltare. En auscultare se ha querido ver un aus- procedente de auris, "oreja", pero ese aus- procede, igual que en auspex, de avis, pues auscultare es inspeccionar o examinar los indicios o señales que se encuentran en la naturaleza, por antonomasia los que se deducen de las aves, de su vuelo y su canto. En los siguientes versos de Pacuvius auscultare se aplica al examen del canto de las aves y las vísceras, dos de los indicios naturales más clásicos, uno de los cuales ha permitido que la palabra pasase a la terminología médica con el sentido de examinar el interior del paciente, afortunadamente prescindiendo de abrirlo en canal:

Nam isti qui linguam avium intelligunt
Plusque ex alieno jecore sapiunt quam ex suo
Magis audiendum quam auscultandum censeo

A los que comprenden la lengua de las aves,
y saben más acerca del hígado ajeno que del suyo,
les sería más útil escuchar, y dejarse de tanto auscultar.

Así, el campo semántico de comprender lo que se percibe del exterior, sonidos fundamentalmente, se ha plasmado de dos formas en la Romania, una parte ha utilizado un verbo que denota un proceso mental cognitivo, excogitare, y la otra un verbo que implica también la interpretación de signos externos, auscultare.

Entrando ya en cuestiones toponímicas tenemos varios nombres de lugar aparentemente relacionados con escoitar o escuchar:

En Galicia A Escoitadoira (Monfero, Alto do Xestoso) se sitúa en una zona de mámoas bien estudiada (Túmulos prehistóricos do Concello de Monfero, del Grupo de Arqueoloxía da Terra de Trasancos, Anuario Brigantino, 2004).

San Martín de Oscos, donde se sitúa A Escuita asturiana también es zona de necrópolis tumulares (Fermín BOUZA-BREY Y TRILLO: Túmulos dolménicos y círculos líticos de la sierra de Pumarín, BIDEA, nº 54, 1964).

Por otra parte cerca de La Escucha de Teruel hay varios yacimientos de arte rupestre levantino en el río Martín.

Por estos motivos la toponimia de esta serie puede remitirse al latín scul(p)ta, "esculpida, tallada", en referencia a rocas o abrigos grabados con marcas territoriales, que suelen estar próximos a necrópolis tumulares.

"petras de cautus scultas, et scriptas" (Santiago, año 988) = piedras de límite o coto, esculpidas y escritas.

Es decir, desde esta perspectiva la toponimia tipo A Escuita sería similar a los nombres de lugar tipo La Escrita. En el caso de A Escoitadoira, tampoco puede descartarse que fuese un lugar desde el cual se realizaban inspecciones de los indicios naturales, en vista de que documentación antigua atestigua formas como Auscoltadoira (año 1253, Pedroso).

La evolución del grupo -l(p)t-, una vez perdida la p, es la misma que se ha producido en multum > muito / mucho.

sábado, 26 de septiembre de 2009

El traje de Arlequín

Se ha escrito bastante sobre este asunto, y lo que está claro por ahora es que la mesnie o mesnada, ejército, compaña o procesión de muertos de Hellequin, se llamaba en España "exercitus antiquus", según testimonio de Guillaume d'Auvergne (s. XIII) proporcionado por Grimm. Hay acuerdo en que esta frase latina traduce el romance "huest antigua" que ha originado el actual estantigua, estantiga, o güestia en forma abreviada.

Por otra parte, resulta evidente también que los nombres con que se conoce a la tropa de muertos que acompañaba a Hellequin (exercitus, hueste, mesnada y compaña) son sinónimos, y que por tanto la (Santa) Compaña gallega es otro de los nombres que recibe la estantigua en la península. Aspecto que ya se ha puesto de manifiesto en varios estudios y testimonios:

"A estantiga digo,
que chaman os vellos
hostea ou compaña,
que a todos fay medo"
(Sarmiento)

Por lo que respecta al capitán de la hueste, Hellequin se conoció con varios nombres, muchos de ellos surgidos por etimología popular, Karlequinus, Hannequin (loup-garou), el jinete nocturno Halewijn, el Alichino del Infierno de Dante, o el Erlkoenig de Goethe. Y ha pervivido incluso como el personaje Arlequín de la Comedia del Arte, o en el término Halloween y en su mascarada que representa la misma procesión de difuntos que formaba la "familia Herlechini", con la que se encontró el monje Gualchelmus según la historia narrada por Ordericus Vitalis.

Se han intentado diversas explicaciones etimológicas partiendo de una u otra variante, así por ejemplo: desde el germano la variante Hellekin se explica como "hell-kin" o parientes de Hela, figura mitológica del infierno nórdico; el Erlkoenig de Goethe se interpreta como un "elf king" o rey de los elfos; mientras que para Halloween se ha propuesto una "hallows eve" o víspera de santos / difuntos, sin establecer relación alguna entre el jinete nocturno Halewijn / Hellequin y el nombre de la mascarada Halloween.

Quién fue Hellequin, Halewijn o Arlequín, nos lo aclara este texto:

"se travestivit in leonem, et superinduit pellem illius, non ut facerent mascaradam, vel ut luderet personam Herculis vel Harlequini in comoedia" (s. XVI) = se vestía con piel de león para hacer de Hércules o Arlequín en una representación.

Por eso Arlequín lleva un garrote en la cintura y viste un traje hecho de recortes que imita las greñas de la piel de león con que vestía Hércules. Y por eso la "familia Herlechini" que ve Gualchelmus va encabezada por un gigante que porta, como el gigante Hércules, una maza.

Todo apunta a que la mesnie Hellequin fue la compaña de muertos que habitaba el Hades cuando Hércules descendió al infierno en su último trabajo, dejando su puerta sin custodia al llevarse al Can Cerbero.
Y a que, etimológicamente, la pronunciación francesa de Hércules [erkíl] originó todas las variantes por las cuales se conoce.

Si son necesarias más pruebas, "aportaremos el argumento de la primera obra de Arlequín, cuyo manuscrito todavía existe: en ella Arlequín desciende al infierno para salvar a mamá Cardine, madama de un burdel parisino de la época, que había muerto y fue trasladada al infierno para casarse con Cerbero" (Robert White). Argumento que no es otra cosa que una parodia del último trabajo de Hércules.

Hércules o Arlequín según grabado del Recueil Fossard (s. XVI). "... monté sur mon anesse, je veux côme Hercules assaillir tout l'éfer..." = montado sobre mi asno voy como Hércules a asaltar todo el infierno.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Los mómaros de Pontedeume

Mómara na Festa das Peras, Pontedeume. (c) xaimex, 2007.

Del 5 al 11 de septiembre se celebra en Pontedeume la fiesta de las peras, y podrán verse por las calles los tan esperados mómaros.

Sobre el origen de la palabra mómaro, "máscara gigante", se sabe que proviene de momo o mimo, igual que el inglés mummer, "máscara", o el francés momerie, "mascarada".

-los mimos o momos remedauan las cosas humanas [...] vestidos de vestiduras conformes ala persona que querian remedar & las caras cobiertas (Alfonso de Palencia, 1490)

-los muy grandes males siempre tienen principio en algunos fingidos bienes, de manera que vienen enmascarados como el momo (Fray Antonio de Guevara, 1539)

domingo, 23 de agosto de 2009

El machinazi del GOMM

Machinazi es el correspondiente masculino de feminazi, porque él lo vale, como en el anuncio de Loreal.

Y es que hay quien ve la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el suyo.

Cuando los hombres se incorporaron a tareas desempeñadas por mujeres crearon sus correspondientes términos profesionales para designarse, así se inventaron "el auxiliar de vuelo" (azafato les sonaría mal), o utilizaron la moción de género para decir "soy cajero en un supermercado", y a todas nos pareció oportuno, ninguna argumentó que deberían llamarse "el azafata" o "el cajera".

Pues bien, este machinazi de Pérez Reverte, sigue a vueltas con su tema favorito, que consiste en que las mujeres no tenemos derecho a nombrarnos profesionalmente usando la moción de género (la jueza), ni a estar presentes en el discurso, sino que tenemos que saber reconocernos en el llamado masculino genérico, que básicamente es una realidad gramatical que se ha extendido para justificar el machinazismo.

En fin, un ganadero jamás dice "mis toros" para referirse a sus toros y vacas, dice con gran propiedad "mi ganado", y nadie le acusa de políticamente correcto o de ser un quedabién, faltaría más. ¿Tan difícil le resulta de entender al machinazi que cuando se dice "los hombres" o "los padres" las mujeres no nos sentimos incluidas? ¿Qué le cuesta decir "el género humano" o "la humanidad" o "los progenitores" o "los padres y las madres"? Nada, no le costaría nada, pero prefiere seguir en su postura machinazi, que le da para divertidos artículos dominicales cuando no tiene otra cosa que decir, recurriendo a la fácil parodia del "todos y todas estamos muy contentos y contentas".

No se trata de que las mujeres reivindiquemos nuestra presencia en el discurso de esa forma antieconómica y antigramatical, se trata de poder decir, como antes:

"Exien lo ver | mugieres e varones,
burgeses e burgesas | por las finiestras son,
plorando de los ojos | tanto avien el dolor.
De las sus bocas | todos dizian una razon:
¡Dios, que buen vassalo! | ¡Si oviesse buen señor!"
Poema de Mio Cid


Esto es hablar con propiedad señor machinazi, primero se mencionan los partícipes implicados por separado o de una forma que los aglutine a ambos (la burguesía) y luego se recogen en el masculino genérico "todos". Pero usted tendría que saberlo, que para eso forma parte de la Academia de la Lengua Española, o mejor, evitando ese femenino quedabién, del Gimnasio del Órgano, que no Miembro, Músculo Membranoso. Un lugar donde a nuestro machinazi se le permite entrenar su OMM, o sacarla a pastar, proponiendo la resurrección forzada de acercanza y la condena de presidenta. Entretenimiento que puede ser una forma de compensar la falta de ejercicio de su Miembro, tal vez por no haber encontrado tordas (sic) como las de antes.

Duros, godos y toros

Octodurum fue una ciudad vaccea que menciona Ptolomeo en Hispania, junto con Cauca (Coca, Segovia) y otras.

La evolución normal de OCTODURUM es Ottourum > Otorum > Otoro, puesto que la -d- patrimonial intervocálica se pierde, y parece que CT evolucionó hacia una articulación geminada -tt- que acaba simplificándose en -t-.

Sabemos que esta zona geográfica también recibió el nombre de Campos Gothorum, lo que sugiere que en algún momento hubo una reinterpretación culta del viejo Otorum motivada por la ocupación goda:

- "Campus Gotorum, id est Taurus" (Chronicon mundi, de Lucas de Tuy). Es un curioso testimonio donde se observan juntas las dos interpretaciones del topónimo Otoro, una manifiesta la tendencia a explicarlo por la presencia de godos, Otorum --> Gothorum, y la otra se limita a retraer al latín la forma con aféresis, Toro, mostrando así que en la concepción popular el nombre se veía motivado por el animal taurum.

Don Ramón Menéndez Pidal ya había demostrado que Toro es aféresis de Gothorum, concretamente aduciendo el estadio Otoro, y por lo que acabamos de ver Gothorum es una reinterpretación de Otorum procedente de OCTODURUM.

Este -durum se trataría, en mi opinión, de un morfema derivativo latinizado, como en Argentodurum > Argentoyrio (Dauzat).

domingo, 9 de agosto de 2009

Íñigo = Mingo

  • En la Égloga sobre el molino de Vascalón (s. XV-XVI) el personaje de Íñigo Sitio es interpelado como Mingo.
  • Otra obra del s. XV, Las coplas de Mingo Revulgo, se atribuye a fray Íñigo de Mendoza por la relación que hay entre las coplas y algunos pasajes de La Vita Christi de Mendoza. Por otra parte Íñigo de Medoza es mencionado por Valenzuela como fray Mingo: "fray Ambrosio y fray Mingo, y otros célebres predicadores de otro tiempo".
  • En el Cronicón Burguense y en el de Cardeña se dan en el mismo orden estos tres acontecimientos: la muerte del rey García por su hermano en Atapuerca, la muerte de Santo Domingo de Silos y la muerte del rey Fernando, o los años que duró su reinado, pero el de Cardeña sustituye a Santo Domingo por Sant Yenego, de forma que serían equivalentes o intercambiables.
Julio Rodríguez Puértolas, partidario de la atribución de Las coplas de Mingo Revulgo a fray Íñigo de Mendoza, se expresa así respecto a la identificación de Valenzuela: "Fray Ambrosio Montesino y fray Iñigo de Mendoza, citados generalmente juntos en las modernas historias
literarias, aparecen ya unidos a mediados del siglo XVI. Creo que no es descabellado pensar en un lapsus calami por parte de Valenzuela, correlato de una trasposición mental entre el nombre de fray Iñigo y el título de las Coplas de Mingo Revulgo, con lo cual fray Antonio uniría así una
obra con su muy posible autor".

En mi opinión no hubo tal lapsus calami sino que Valenzuela estaba llamando a Íñigo por su correspondiente hipocorístico Mingo, hecho que se vuelve a repetir en el personaje de la Égloga del molino de Vascalón.

Íñigo prodede del nombre propio prerromano navarro o pirenaico Énneco (Enneces en el año 90 a. de C., Bronce de Áscoli), y Domingo (Mingo o Mengo) del latín dominicus (del señor), derivado de dominum (señor). Sin embargo en la documentación medieval, donde figuran abundantes patronímicos y nombres propios tomados de los nombres de los progenitores, nos encontramos casos curiosos en que parece establecerse la relación entre Énneco y Domingo o Mingo:

Semen Iengo (Ién(e)go es variante documentada de Énneco) fue padre de Mengo Semeno (año 1210, Monasterio de Fitero). Este caso podría ser el típico quiasmo en que el nombre y el apellido del padre se traspasan al hijo invertidos.
Enego Exemen Dominicus es el nombre de un tal Íñigo hijo de Domingo (año 1202, colección de documentos de la Corona de Aragón).
Don Enego Domenge Don Enego, es un extraño caso que reitera hasta la saciedad los nombres como si quisiera explicarlos recíprocamente (documentos de la Corona de Aragón).
Ego Honneka et filio meo Dominico, aquí Onneca, la variante femenina de Enneco, tiene un hijo llamado Domingo (año 1079, Valbanera).

Son casos muy insuficientes para establecer que Dominicus se utilizó también como latinización del nombre propio precedido del tratamiento de respeto domno Énneco, pero explicarían los que abren este artículo.

martes, 4 de agosto de 2009

Mariñán y Namarini

Si pasamos por el viaducto de Mariñán en Betanzos pensaremos inmediatamente que el topónimo se debe a la mariña que forma el río Mandeo (A Mariña betanceira), bien visible desde cualquier punto del itinerario. A pesar de esta evidente marisma, en los libros de toponimia podremos leer la clásica explicación que hace provenir el nombre del antropónimo latino Marinianus en caso genitivo (v. Cabeza Quiles). No hay, de momento, nada que nos indique qué etimología es la adecuada, pero la orografía del terreno y una posible concordancia sobreentendida con el sustantivo masculino locum, "lugar", inclinan la balanza a favor del hidrónimo.

Otra mariña importante en las costas gallegas es A Mariña lucense, cuyo nombre puede constatarse en el cognomen de una tribu mencionada por Plinio pasando el Navia, los Egivarri Namarini. Namarini es un compuesto de la preposición en + artículo a + marini, equivalente al gallego actual "na mariña" = en la mariña. Lo que nos obliga a suponer que ya en el siglo I existía la preposición en amalgamada al artículo a, y que:
  • o bien la evolución por asimilación progresiva del latín in (i)lla > inna > na se produjo instantáneamente con la romanización, nueve siglos antes de los primeros testimonios seguros que figuran en las Glosas Emilianenses (v. p. ej. "eno spillu", "ena felicitudine").
  • o bien en la lengua prerromana que se hablaba en el noroeste había una contracción autóctona ena / na. Ningún problema para esto último, porque Villar y Tovar nos facilitan parte de la argumentación: "resulta congruente ver [...] la preposición indoeuropea "en", como propuso A. Tovar para Namarini" (Indoeuropeos y no indoeuropeos en la Hispania prerromana, pg. 397).
La evolución de Egivarr- hacia Eibarr- / Ibarr- y el significado que el término ibarra conserva en euskera (ribera, vega, valle) sugieren que el cognomen Namarini (los de la mariña) sea glosa o explicación del nomen Egivarri (los de la ribera). Esta situación se presta a ser analizada como una muestra de la superposición de dos lenguas en la zona, en la cual el étnico más arcaico es glosado de forma redundante mediante un término transparente perteneciente a la lengua más reciente.

viernes, 24 de julio de 2009

Hostia!

Para la Real Academia Española hostia en su 3ª acepción de "golpe, bofetada" tiene el mismo origen que la 1ª acepción "hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga", el latín hostia, "víctima de un sacrificio".

De hecho, casi todos los hablantes de español evitan en muchos contextos el empleo del término en su 3ª acepción conscientes de que están cometiendo una especie de blasfemia al utilizar el nombre de Dios en vano, o algo semejante. La RAE incluso se pronuncia y nos dice que es vulgar y malsonante.

¿Cómo el Cuerpo de Cristo ha podido degenerar para expresar la idea de "golpe, bofetada"? A poco que indaguemos veremos que no ha sido así puesto que la hostia que nos ocupa, esa que aparece en "mala hostia" o "se dieron una hostia", también tiene su correspondiente verbo, fostiar (gallego) y hostiar (castellano), y en concreto esa f- inicial del gallego no puede provenir de la h- inicial del étimo latino
hostia.

Poco más nos queda que aclarar su origen para separar definitivamente ambas acepciones, que no tendrían que aparecer juntas en ningún diccionario. Hostia, "golpe, bofetada", hostiar y fostiar, provienen del antiguo romance fostigar, "apalear, golpear, castigar".

No tiene ningún misterio que por ejemplo la norma del Fuero de Zorita de los Canes (s. XIII) "
toda aquella muger que su fijo echare en algun lugar, deue seer fostigada" se continúe en los actuales "fostiada" u "hostiada", que han perdido la sonora intervocálica -g-.

Hostia, fostiar y hostiar son de la misma familia que fustigar y hostigar.



sábado, 27 de junio de 2009

El significado de los petroglifos de herradura y las huellas de ciervos

Laxe das Ferraduras de Fentáns, con huellas de artiodáctilos (ungulados de pezuñas pares o bifurcas) asociadas a círculos concéntricos
(c) Manuel Gago 2007, Calzadas seculares y petroglifos en el sendero de San Xurxo de Sacos

"Terminus si ungulam equi sculptam habuerit, terminum cursorium significat, et usque in fontem mittit, et ipse fons trifinium facit" (Latinus Togatus).

Si una piedra de término tiene grabada una herradura, es una piedra de término con símbolos (1), e indica que hay una fuente que forma un trifinium.

Desconocemos desde cuándo el símbolo parecido a la huella de un caballo o signo en U se usaba para señalar fuentes que a su vez limitaban territorios. El testimonio nos llega de un agrimensor romano, pero el sistema de señales puede ser anterior.

Lo llamativo es que la piedra no es propiamente el límite, sino que en ella se inscriben símbolos o primitivos mensajes que remiten al verdadero término, que en este caso es una fuente próxima.

En la península los petroglifos de herradura han tenido esta función, tal y como queda reflejado en varias leyendas que han perdurado a lo largo del tiempo vinculando estas marcas con fuentes:

- En Carbajales de la Encomienda la marca de herradura que aparece sobre El Sierro junto a varias cazoletas se atribuye a Santiago, que de un prodigioso salto pasó de allí hasta Fuentegrande -de monte a fonte- para enfrentarse a los moros (2).

- En Sopeña los petroglifos se atribuyen a señales de las herraduras del caballo de Santiago, que afincado en la peña saltó sobre Astorga, cayendo al otro lado de la ciudad, en un prado donde, al posarse el caballo, manaron cuatro fuentes -una de cada herradura- que son las llamadas "Fuentes de Santiago" (3).

- Fuentecilla de la patá del Cid: es tradición que cuando pasó por allí don Rodrigo Díaz de Vivar, y estando a punto de perecer de sed, una patada de Babieca hizo brotar un manantial de la roca y, a la vez, el caballo dejó señaladas las huellas de sus herraduras (4).

La fotografía que ilustra este breve apunte pertenece a otro tipo de término: "si ungulam pecoris bifurcam habuerit, de sub saxum egredientem aquam significat" (también del Latinus Togatus). Un término marcado por huellas de artiodáctilos, significa que bajo la piedra mana agua. Y tomando la parte por el todo, lo mismo cabría afirmar de las representaciones completas de ciervos; esta relación ciervos-agua se ha venido barajando en diversas ocasiones (para los ciervos y los círculos concéntricos que a menudo aparecen asociados a ellos) y podría verificarse si se acepta que las huellas de ciervos son en realidad una forma abreviada de representación del animal.

Ciervos de Outeiro de Campelos, Porto do Son (A Coruña)


(1) En algunos lugares no hay piedras escritas, sino con figuras, son los términos cursorios. V. Boecio: "quoniam aliquibus locis non sunt lapides scripti, sed in effigiem terminorum positi: quos cursorios vocamus".
(2) Petroglifos con forma de herradura.
(3) Luis Alonso Luengo, referencia tomada del artículo La Peña de Santiago, del blog de mi colega Juan Carlos Campos, La Tierra de los Amacos.
(4) Peña Herradura o las huellas del caballo del Cid, Pilar Hualde.

jueves, 18 de junio de 2009

Oleiros

En Galicia aparece el topónimo Oleiros por lo menos once veces (Nomenclator), y también es frecuente en el resto de la península (Olleros), en Francia (Oulière, Ollière). Manteniendo la etimología relacionada con el latín ollam, Sarmiento había pensado que serían topónimos que señalarían zonas de enterramientos: "[...] allí estaban las mámoas o selpucros de los romanos, con urnas, ollas o asados cinerarios. Lo mismo acaso de los lugares Oleyros, de ollarios". Es una idea que continúa Valladares en su Semanario Erudito: "al punto me salto, á la imaginación que se llamaban Oleyros de la voz Ollarios porque en lo antiguo se colocaban en aquel sitio las ollas Cinerarias, al modo que se llaman osarios los sitios en que se depositan los huesos. Fortifícase mi conjetura con lo que vi pues en donde vi muchas Mamoas allí estaba un lugar llamado Oleyros. El lugar de Oleyros cerca de la Puebla del Dean, y otro Oleyros cerca de Salvatierra del Miño tiene muchas Mamoas".

Tanto si son lugares donde había alfareros que hacían ollas, o si son áreas de enterramiento de urnas u ollas cinerarias, la etimología propuesta hasta aquí es el latín ollam, que parece provenir del latín clásico aullam.

En los textos medievales aparece otro término aulam, equivalente de iglesia, palacio, tiene un derivado aularios que puede aplicarse a sus habitantes o a construcciones anejas. La evolución coincide con la de oleiros (alfareros), aunque sin pérdida de la ele intervocálica propia del gallego posiblemente por un simple proceso de etimología popular o confusión con el término oleiros procedente de ollam.

Si el topónimo aplicado a estos lugares no se debe a que sean zonas contiguas a las primitivas aulas (iglesias o palacios), podría explicarse, para seguir manteniendo el interés de la idea de Sarmiento, por ser lugares donde había mámoas con cámaras dolménicas, similares a templos.

Cientos de años después, vuelve a producirse la misma confusión entre las ollas y las aulas que ya había puesto de manifiesto Plauto en su comedia Aulularia, de la olla o palatina, según se mire.

Una tercera posibilidad, en relación con la existencia de mámoas que podrían ser o verse como carboneras o txondorras, pasa por el término francés houlieres, "carboneros, hulleros". Es revelador que junto al lugar de Olleros de Sabero (León) haya habido un importante centro extractor de hulla; Lucas Mallada hizo un mapa de las concesiones mineras, cuyo epicentro era Olleros, “donde se concentra la mayor cantidad de carbón" (Hulleras de Sabero, historia rota).

sábado, 6 de junio de 2009

El Lejío

Cuando era pequeña y pasaba los veranos en Extremadura mi primera inquietud toponímica vino de la mano de este lugar, El Lejío. Mi tía le preguntó a otra señora dónde estaba su marido, y ésta le contestó "en el lejío", y a mí me pareció un lugar enigmático emparentado de alguna forma inexplicable con la lejía.

El Lejío dejó de usarse como topónimo porque la era donde se realizaba la trilla desapareció para albergar unas piscinas públicas, un centro cultural ("La Cultural") y este parque infantil. Tiempo después los habitantes de Las Casas de Millán vuelven a recuperar el viejo topónimo con su pronunciación tradicional.

El Lejío, del latín exitum, "terreno comunal a las afueras del núcleo de población". La forma extremeña ha perdido la -d- intervocálica procedente de la sorda latina -t-: illum exitum > el ejido > el ejío. El microtopónimo de Las Casas de Millán presenta la particularidad del artículo amalgamado al sustantivo, El Lejío.

El lejío de Casas de Millán en 1975. (C) Domingo González García.

domingo, 31 de mayo de 2009

Esteiro

En un documento gallego del año 912 se donan unas posesiones en Vilagarcía de Arousa, entre ellas el lugar de "Alobre cum omnibus suis bonis, cum suo stario integro et combonas integras". Para más información sobre la construcción denominada combona (actual camboa o gamboa) se puede consultar en el blog de mi vecino Cossue, el artículo Vargo e Gamboa, donde nos explica la etimología de este término prerromano. También puede verse uno de estos cercos de piedra o pesquera para atrapar peces, en el magnífico artículo de Carrillo Boutureira publicado en el Anuario Brigantino (1999), La actividad pesquera en la Galicia de los ss. IX-XIII, a través de la diplomática medieval y la toponimia actual.

El documento gallego del s. X pone en relación un esteiro con unas combonas o pesqueras, lo que no resulta extraño si tenemos en cuenta que la etimología de esteiro es el latín aestuarium, "estero, estuario fluvial", lugar idóneo para la pesca. Sin embargo, existe otra palabra, STALARIUM, "vivario piscium", "palis in fluvio fixis ad sustinendum rete eisdem anexum in piscium capturam" = "criadero de peces", "palos fijados en el río para sostener una red y sus aparejos para la captura de peces" (Glosario de Du Cange, sub stalaria 2), que también resulta compatible con la evolución actual y con la presencia en el documento de otro tipo de pesquera. Así, es posible que la donación se refiera a una empalizada o STA(L)ARIUM > ESTEIRO, homónimo del esteiro procedente del latín AESTUARIUM.

STALARIUM es el origen, por otra parte, del sustantivo astillero, que viene a ser, por lo menos los primitivos, unos armazones de palos donde se encajaban las embarcaciones varadas para que no escorasen durante su construcción o reparación. De esta forma el gallego tendría dos términos patrimoniales derivados de STALARIUM, uno más antiguo, con pérdida de ele intervocálica (esteiro), y otro con conservación (estaleiro).

En este sentido, es mucho más que una coincidencia que el primer astillero de Ferrol se construyese en Esteiro: "en 1726 se principió de su orden [Felipe V] un arsenal en la villa de la Graña [...]; mas construidos estos buques, se observó que en la ribera oriental del sitio llamado Esteiro, había un parage mas oportuno y hondable en donde podría darse á la construcción cuanta estension se quisiese, se determinó hacer alli algunas gradas y en ellas se principió la construcción por los navios Asia, San Fernando y Castilla, la fragata Galga y el paquebote San Miguel. Estos ensayos manifestaron la acertada elección del nuevo astillero".

_________________________

El 27 de junio de 2010 el profesor Porto Dapena dedica en su sección dominical "Con nome propio" un artículo al topónimo cedeirés Esteiro y evalúa la posibilidad stalarium expuesta en esta entrada. Sin duda creo que su contrastada opinión, que agradezco, servirá para juzgar mejor el acierto o desacierto de la hipótesis vertida aquí.

Esteiro, por Álvaro Porto Dapena.

domingo, 17 de mayo de 2009

Riberiego

En la epigrafía peninsular tenemos dos términos prerromanos REVE, "río", y BARAECUS, "de la vera", que son el origen del compuesto ri-beriego, que no significa otra cosa que "de la orilla del río". Es la hipótesis que viene defendiendo Villar y que no coincide con las formuladas hasta entonces, que proponen que ribera es un derivado del latín RIPA y que vera proviene del celta VIRIA.

La prueba definitiva de la intuición de Villar la aportan documentos portugueses que todavía, entre los siglos XII y XIV, sentían el topónimo Ribeirão (Vila Nova de Famalicão) como compuesto de RIV- + VAIRA:

año 1103 Ryo Vairam
año 1220 Rio Veyram
año 1258 Rivo Veyram
año 1371 Rio Vayram
Fuente: Almeida Fernandes, Toponímia Portuguesa.

Estos textos demuestran además que vera no puede provenir de VIRIA como señala la RAE, puesto que la fase atestiguada por ellos, VAYRA, no es remisible al vocalismo de VIRIA.

Según Juan José Moralejo (Callaica Nomina, pg 138) para el segundo término del compuesto, BARA, puede pensarse en *wer-, "agua, lluvia, río", raíz muy presente en la hidronimia paleoeuropea, que amplió su significado desde "agua, río" a "vera del río": cast. vera, gall. y ptg. beira, y la larga serie de topónimos Vera, Beira, Beiras.

domingo, 10 de mayo de 2009

Xabariz

Siempre es entretenido leer los artículos de toponimia de Álvaro Porto Dapena en el Diario de Ferrol, el de este domingo trata del topónimo Xabariz o Xavariz, que retrae al antropónimo germano Sauaricus, en caso genitivo. Se inclina, por tanto, como la mayor parte de los autores, por la hipótesis del nomen possessoris, en contra de lo que sostenía Menéndez Pidal, que veía en el topónimo un derivado del prerromano SABAR- (Sabaria, ciudad de los vacceos), de la misma forma que Tamariz proviene de TAMAR- > Tamarica,-ici (cf. base hidronímica Támara > Tambre, o las tres fontes Tamarici cántabras). Pidal no creía defendible la etimología germana de Xabariz por la existencia de Sabaraz (Lugo), forma incompatible con el antropónimo Sauaricus.

Savara parece base hidronímica. Se constata como hidrónimo en la Galia, y en el Tumbo de Toxos Outos se menciona en el documento 48 (año 1219) un Savariz que se corresponde con el actual Chafarís, lugar de San Xian da Pereiriña, Cee. "Chafariz" significa fuente, y es un término común del léxico portugués cuya etimología, en vista de la existencia del tema hidronímico prerromano Savara y de la evolución constatada Savariz > Chafarís, podría no ser el árabe sahriy, "estanque".

domingo, 5 de abril de 2009

Escocia Menor, Hibernia y los barcos de piel

Se ha venido defendiendo desde hace tiempo que Escocia Menor fue el nombre que recibió la actual Escocia para diferenciarla de otra Escocia, la mayor, que habría sido Irlanda, desde la cual pasarían a establecerse en la actual Escocia los escotos originales (irlandeses), dándole el nombre Escocia Menor a la nueva colonia.

El origen de esta discusión parte de textos clásicos como el de Isidoro, que menciona a Hibernia como "insula scotorum" y aclara que los nombres de Scotia e Hibernia se refieren al mismo lugar, "Scotia eadem et Hibernia, proxima a Britanniae insula". Como resulta evidente que la Escocia actual no es una isla, Hibernia o Escocia tenía que haber sido Irlanda, es la conclusión a la que llegan varios autores barajando una y otra vez las mismas fuentes. Así según ellos, San Kilianus, Scotus de Hibernia, y otros muchos escotos, eran irlandeses. Tal fue la aceptación de esta equivalencia que las versiones de la historia que nos han llegado están plagadas de interpolaciones que sustituyen directamente cualquier mención a Scotia o a Hibernia por Irlanda. Por ejemplo en los versos de Claudiano, s IV, se quiere ver una mención a Irlanda: "incaluit Pictorum sanguine Thule, Scotorum cumulos flevit glacialis Ierne, here the word Ierne confirms the fact that the inhabitants of Ireland were Scots", pero no se explica por qué "Irlanda" es helada ni qué hacen los pictos en Tule (Groenlandia).

Escocia Menor: este mapa de Mathew Paris, s. XIII, nos muestra a Escocia como doble, una parte es una isla, "ultra marina", unida a Anglia por un puente o itsmo, y la otra ocupa el norte de Anglia, entre el muro de Antonino y el mar, es la franja que se denomina "Regio scotorum cont' minorum", tras el "muro que antiguamente separaba a los escotos de los pictos". El muro inferior es el de Adriano y "separaba a los pictos de los anglos". Ahí, en esa franja, tenemos a la Scotia Minor, y a la mayor como isla, dato que nos confirma otro autor: "Qualiter Britones arctati a Scottis et Pictis pro Romano miserint auxilio, et obtinuerint; et quale consilium Romani eis dederint, videlicet, ut inter duo maria murum per millia passuum plurima trans insulam instruerent, a mari Scotiae usque ad mare Hiberniae" (Gildas) = los britones, acosados por los escotos y pictos, pidieron auxilio a los romanos, que les aconsejaron construir un muro tras la isla [de Escocia], desde el mar de Escocia al mar de Hibernia. La isla Britannia, en consecuencia, no comprendía en la época la isla de Escocia Ultramarina.

La franja norte que ocupan los escotos menores en la isla Britannia (Anglia en la época de Mathew Paris, pues los antiguos britones ya habían sido invadidos por los anglos) tendrá que ser la zona que invadieron los escotos procedentes de la Escocia Ultramarina. "Britannia, post britones et pictos, tertiam scotorum natione in pictorum parte recepit" (Beda) = Britannia, después de los britones y los pictos, recibió a la nación de los escotos en la zona ocupada por los pictos. Así, esta invasión de escotos, los Dalriada o Dalreudini de Beda, procedentes de la Escocia Ultramarina se asentaron en el norte de Britannia en el territorio que antes era de los pictos, es decir, en la franja del mapa "regio scotorum cont' minorum".

En cuanto a Hibernia, la isla de los escotos, es bastante probable que haya sido Islandia, donde hubo eremitas escotos antes del poblamiento de la isla por los noruegos.

En muchos portulanos medievales Islandia figura como Hibernia, y la descripción de Hibernia, Ierne, que ofrece Estrabón encaja con ella, no con Irlanda: se sitúa al norte de Britannia y su clima es extremadamente frío y riguroso, más allá es imposible habitar. Los barcos de los hiberneses estaban hechos con pieles, costumbre que se explica en un país poco o nada arbolado; los islandeses, y los habitantes de Groenlandia, construían hasta no hace mucho sus barcos con pieles de focas.

Por otra parte, en el Libro del conoscimiento de todos los reinos.... (s. XIV) se mencionan dos Ibernias, Irlanda e Islandia y se nos dice que la bandera de esta última era igual que la de Noruega. En otros textos el rey de Noruega Olaf se describe como "Hibernensium multarumque insularum rex paganus Anlafus, a socero suo rege scottorum Constantino...", y en otras como "rex Norwegiae Anlafus...", pareciendo verosímil que Olaf se haya querido caracterizar como rey de Islandia y Noruega, que lo fue, antes que como rey de Irlanda y Noruega.

En definitiva, es posible que los fineses o lapones (saami) hayan sido en principio los que poblaron Groenlandia, Islandia, las Faroes, Escocia e Irlanda. Un poblamiento desde el norte que entre otras costumbres trajo consigo los barcos de piel y las leyendas sobre las selkies (sirenas o focas). Un poblamiento que quedó diluido por las sucesivas invasiones. Pokorny ya había sugerido que los Fir Bolg, la raza que habitaba Irlanda antes de la llegada de la Tuatha De Danann era "el pueblo de los barcos de piel".

La descripción de uno de estos barcos de piel fineses puede leerse en la Descripción de Brand de las Orkney, donde el autor relata que se avistan a menudo y se asombra de cómo un hombre solo en esta pequeña piragua puede hacer indemne un recorrido tan largo atravesando las olas. Comenta también que uno se exhibe como rareza en el hall de Medicina de Edimburgo, así que no eran muy corrientes en las islas británicas.

Pero los clásicos no son nunca sencillos y a menudo no causan más que problemas de difícil solución. Hibernia también se confundió en los textos con Bernicia, una región de Escocia no muy bien identificada: "Girg mac Dungal xii annis regnavit et mortuus est in Dundurn et sepultus est in Iona insula. Hic subjugavit sibi totam Yberniam et fere totam Angliam" / "sibi totam Berniciam et fere Angliam". En otros textos leemos que Scota, hija de Pharaon, dio nombre al pueblo escoto, pero si comprobamos las variantes del nombre del rey, Pharas, Pharoes o Pharois, podremos concluir con cierta seguridad que la leyenda conecta a este pueblo no con ningún faraón egipcio, sino con las islas Faroes, a medio camino entre Islandia y Escocia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Finisterre: Promontorio Sacro

A pesar de que hay consenso en reducir el Promontorio Sacro al Cabo San Vicente en Portugal, creo que hay indicios más que suficientes para proponer su ubicación en el Finisterre gallego, que había sido el "caput Europa" en la concepción geográfica antigua.

  • En la Periegesis de Prisciano se sitúan las islas del estaño sobre él, por tanto no puede ser el Cabo San Vicente, frente al cual no hay isla alguna, con estaño o sin él: "sed summam contra Sacram cognomine, dicunt quam caput Europae, sunt stanni pondere plenae Hesperides".

La imagen es un sector de un mapamundi anglosajón (Cotton) del siglo X que acompañaba al texto de la Periegesis de Prisciano. En él se observa la situación de las islas del estaño o Hespérides sobre el espolón donde se lee Brigantia, abajo a la derecha figura una representación de las columnas de Hércules. Ese cabo sólo puede ser Finisterre (clic sobre la imagen para ampliarla).

  • Artemidoro medía en 3932 estadios la distancia entre Cádiz y el Promontorio Sacro, lo que sitúa al Promontorio muy por encima de Lisboa: "A Gadibus praeter Sacrum Promontorium, et Artabrorum Portum, stadia sunt 3932". Localizando como próximo al Promontorio el puerto Ártabro, que, como Brigantia, nunca estuvo en la zona del Algarve, sino en Galicia.
  • Según Piteas entre Cádiz y el Promontorio Sacro había cinco días de navegación, que parece excesivo si se trata de llegar al Cabo San Vicente: "A Gadibus usque ad Sacrum Promontorium quinque dierum navigatione esse".
  • Se argumenta que el topónimo Sagres (Cabo San Vicente) es continuador de Sacrum, pero la característica de ser "caput Europa", extremo o fin del continente, ha estado ligada siempre al Cabo Finisterre gallego, como queda reflejado en su nombre. Y este factor se mantuvo muy presente para los navegantes de todos los tiempos:"parti de la isla de Ibernia en una nao et andude tanto por el mar de poniente fasta que aporte a la Cabeça de la fin de la tierra occidental Pontevedra en la provincia de Gallizia" (Libro del conoscimiento de todos los reinos y tierras y señorios..., s. XIV, ed. Jiménez de la Espada). Dice Estrabón (pg. 427-9): "non Europae modo, sed universae habitatae terrae, punctum est omnium maxime ad occasum situm", no sólo es el el extremo de Europa, sino también el punto situado más al ocaso de toda la tierra.
  • Según relatan varios clásicos el Promontorio era un lugar desde donde se observaba hundirse el sol en el mar con un ruido estremecedor, tenía forma de barco y había unas piedras (1) que podían moverse y después volvían a su posición. Estos tres hechos se localizan en el Finisterre gallego, en Muxía. Un viajero en 1466 (2) lo denomina Finstern stern y aseguraba que la estrella vespertina se hundía profundamente en el mar, y que la Virgen y su hijo llegaron en una barca que se convirtió en la montaña. Hoy pueden observarse todavía los restos de la barca de piedra: la pedra de abalar (móvil) es la barca, al abalarla provoca el ruido que posiblemente fue el que escucharon los diversos testigos, la pedra dos cadrís es la vela, y una tercera el timón.
Pedra dos cadrís. (C) José Luis Galovart, Muxía. Nuestra Señora da Barca.

  • Según Plinio los lusitanos habitaban desde el Guadiana al Promontorio Sacro: "ab Ana ad Sacrum, Lusitani"; si se situase en el Cabo San Vicente el resultado sería un espacio muy exiguo para una etnia que sabemos que se extendía ocupando también parte de la antigua Gallaecia.
  • La identificación con el cabo del Algarve sería posterior, resultado de una confusión entre los dos extremos occidentales de la península.

Sector del mapa de Vesconte (s. XIV), donde se representa la misma configuración de las islas sobre Galicia.

(1) Véase el topónimo Piedras Santas en el Mapa de Finisterre del IGN, realizado en 1879 por Díaz Moreu.
(2) Cita completa de la visita de Rozmital (1465-67): "A Divo Jacobo ad Stellam obscuram quatuordecim milliarium via est, sed parvorum, quae medio die confici possunt. Verum ille locus aliter ab indigenis appellatur nempe Finis terrae. Eum locum petentibus, medio ferme viae, navis cum remis, rudentibus, et alio navali apparatu in saxum durata, stans in littore conspicitur. Ita perhibent, ea navi vectum esse Deum cum matre sua, ex qua egressos montem illum, qui stella obscura dicitur, ascendisse, ibique templum Deiparae virgini sacrum fundavisse, quod ad hunc diem exstat. Sub eo templo est pagus amplus, qui vocatur Finis terrae, nam ultra eum nihil aliud est, quam aquae et pelagus, cujus terminos nemo novit, praeter ipsum Deum".

miércoles, 18 de marzo de 2009

100 = 12

El topónimo Contrebia (Hispania) ha sido explicado como equivalente del galés cantref, que Giraldus Cambrensis glosaba así: "Cantaredus autem, id est cantref, a Cant quod est centum et Tref villa composito vocabulo" (Cantredus, es decir cantref, vocablo compuesto de Cant que es cien y tref que es villa). Cien villas, una confederación (v. Historia de España Antigua, Blázquez).

Pero los testimonios más antiguos no presentan -f y sí aparecen en cambio con oclusiva dental: cantred, cantreda o cantareda, muchas veces acompañados por la palabra hundred. Hundred y cantred son variantes de un numeral que se utilizaba como medida para lotes de tierras en los repartos. La cifra que corresponde al hundred actual es 100, sin embargo antiguamente era 12, reflejando un sistema duodecimal: "In Alstoe wapentake there are two hundreds [divisiones]. In each there are 12 carucates [unidades arables o parcelas]. In Martinsley wapentake there is one hundred in which there are 12 carucates" (The Domesday Geography of Midland England, Henry Clifford Darby).

Parece ser que este sistema duodecimal era de origen frisio (The Frisians in East Anglia, Caspar Homans), a pesar de que, por ejemplo, en Galicia no hubo frisios y la ducia sigue siendo muy útil todavía para comprar huevos.

Contrebia, en cambio, sí está formado por TREB-, "tribu", viene a ser el equivalente celta peninsular del latín contributa, también formado por la partícula CUM y la misma raíz indoeuropea TREB-, "habitar".

Entre los resultados del topónimo arcaico (CON)-trebia podríamos encontrar soluciones modernas con lenición de -b- intervocálica, situación que produciría un triptongo -treia:

- que o bien se simplifica, -trea / -tria
- o bien se evita introduciendo una consonante que provoca un hiato, *-tregia > -trega.

Así, cabría interpretar como compuestos con TREBA o TREBIA los topónimos Triacastela o Trabada (antiguamente Triauada < *TREABATA, "habitada"), mejor que con el numeral tria, "tres", pues no deja de resultar un tanto extraña la existencia en un mismo punto de tres castillos o tres vados. Otros topónimos susceptibles de explicarse en el mismo sentido: Castro Contrigo (< *CONTREGA, masculinizado para concordadar con el masculino castro), Tegra (castro de Santa "Tecla", Pontevedra)... Véanse en esta misma línea las consideraciones de Urgorri Casado en Los nombres antiguos de Betanzos y los orígenes de la ciudad, Anuario Brigantino, 1982, pg. 67-8.

viernes, 13 de marzo de 2009

La mesa del rey Arturo

Como casi todo el mundo sabe, la palabra bretona daol, "mesa, altar", integra el compuesto daol-men > dolmen, que no significa otra cosa que mesa de piedra, o altar de piedra, por el parecido formal entre un dolmen y una mesa o altar, principalmente por la losa de cobertura, que ejercería en esta comparación la función de encimera.

En fin, muchos dólmenes se llaman mesas, en la Bretaña francesa tenemos la famosa Table des Marchands (en francés, Mesa de los Mercaderes) en la zona del Morbihan, de donde era, según creo, San Carantoc.

Table des Marchands a principios del siglo pasado.

En uno de los relatos de la vida de este santo se nos cuenta que regresó a su patria y de allí fue hacia Gales, pero perdió su altar en el mar (en aquella época los santos del occidente atlántico solían desplazarse por mar sobre barcas de piedra, sus altares, a modo de tablas de surf !!, véase por ejemplo la llegada del cuerpo del apóstol Santiago, también en barca de piedra; o el caso de San Patricio, que se dirigió hacia la costa bretona sobre su altar: "super altare suum Cornubiam appulit"). En esta patria, sin que quede muy claro si el autor se refiere a la de Carantoc o a Gales, Carantoc se encuentra con Arturo y le pregunta si ha visto su altar, Arturo antes de responderle le pone como condición que mate a una serpiente. Resuelto el asunto, Arturo le muestra dónde estaba el altar, que el propio Arturo había intentado transformar en mesa sin éxito, pues todo lo que ponía sobre ella era arrojado a gran distancia: "Et acceptum altare quod cogitaveret Arthur in mensam facere, sed quotquot apponebatur super illam, jactabatur in longinquo".

Esta pequeña leyenda tan sintética parece concentrar la clave que explica la cualidad de la mesa de Arturo como reminiscencia de costumbres paganas, no cristianas; la mesa del rey era de piedra... en definitiva, un megalito, muchos de los cuales se han construido en Bretaña reutilizando estelas anteriores: en la fotografía la losa de cobertura de la Table des Marchands aparece cortada, hace relativamente poco se descubrió la parte que le falta reutilizada en otro megalito próximo, Gavrinis. Las dos juntas habrían formado un monolito de unos 14 m mucho más antiguo que los dólmenes. La leyenda también es coherente con los dos periodos megalíticos bretones, un primer periodo de grandes estelas, y un segundo periodo de dólmenes en los que se reutilizan a menudo fragmentos o estelas completas en su construcción.

¿Cómo era el altar de Carantoc? era excelso y nadie comprendía su aspecto, "nemo intelligebat colorem" (Lives of Cambro British Saints, William Jenkins Rees y Thomas Wakeman). Parece una descripción bastante extraña para un altar, a no ser que su aspecto fuese algo así:

Varias interpretaciones de la estela megalítica unida de Table des Marchands-Gavrinis, según ilustración de Cassen y Vaquero Lastres: El deseo pasmado.

Estos dos autores, Cassen y Vaquero Lastres, sostienen que el primer diseño de la estela es un cetáceo, concretamente un cachalote. De ser así, este hecho podría haber originado la creencia en navegaciones occidentales sobre altares de piedra como éste, y sobre ballenas (Viaje de San Brandán).

Por otra parte, y ya para finalizar, creo que convendría separar bien esta leyenda sobre la mesa de piedra de lo que era la Tabla Redonda supuestamente inventada por Arturo. La Tabula Rotunda o hastiludium era un lugar circular y vallado donde se celebraban los torneos, su etimología es, pues, la misma que la del español tablado (para justas o torneos), el latín tabula. La versión "Mensa Rotunda" no deja de ser una sustitución errónea que nos transforma a Arturo y a sus caballeros en comensales.

Aquí también teníamos nuestras tablas, pero no sé si eran redondas: "
Este rrey don Alonso de Castilla, como quier que en aquel tienpo estuuiese sin guerra, sienpre cataua como se trabajase en offiçio de caualleria faziendo torneos e poniendo tablas e justando, e quando esto no fazie algo, corrie monte; e por esto, e porque los caualleros no perdiesen de vsar armas e otrosi estuuiesen aperçebidos para la guerra quando menester les fuese" (Gran Crónica de Alfonso XI, s. XIV).

lunes, 9 de marzo de 2009

Parecidos razonables

Una de las series toponímicas que más fascinación ejerce sobre los profesionales, aficionados y legos en la materia etimológica es la integrada por el grupo de topónimos en -obre: Sillobre, Barallobre, Bañobre, Callobre, Illobre, Tiobre...

Han sido estudiados por diversos autores, desde Menéndez Pidal, que consideraba -obre un simple sufijo adjunto a un nombre de posesor, hasta Moralejo Lasso, que proporcionó la hipótesis que se viene aceptando en la actualidad (-bre, no -obre, como variante de briga, "fortaleza"), pasando por un largo etcétera de expertos, como por ejemplo Longnon, que prefería ver en ellos un elemento hidronímico *wober, "arroyo", que se conservaría en el bretón gouer.

Lo más curiosos de esta serie es su altísima concentración en el norte de la provincia de A Coruña, y es esta presencia masiva la que ha motivado propuestas de corte étnico; -bre podría ser una variante propia del pueblo ártabro, que se supone que estaba establecido por la zona en cuestión.

En el cartulario de Redon (Bretaña) aparecen los siguientes nombres propios:

Haelwobri / Haelowiri
Catwobri
Breselwobri
Maenwobri
Drewobri

Y precisamente la zona norte de la provincia de A Coruña está próxima a la sede de los britones de Mailoc; no sería extraño que nuestros topónimos y los bretones fuesen del mismo tipo, antropónimos compuestos (bitemáticos) con un segundo elemento wobri / obre, que, si hacemos caso a las glosas oxonienses: guobri = gravis.

viernes, 6 de marzo de 2009

Toponimia derivada del latín cathedra

En una glosa del siglo XII el nombre del monte llamado Kaerarthur o Kairarthur equivale, según Giraldus Cambrensis, a "cathedra Arthuri", esto es, la silla de Arturo. Pero... no tendría que ser así porque, según se cree, kaer o caer es un término prerromano que en galés significa "ciudad", no "silla". De hecho, en algún texto se corrige al mismísimo Giraldus y se restituye lo glosado como "Cadair Arthur", que es como se dice en galés "silla", procedente, esta vez sí hay acuerdo, del latín cathedra. Aunque en los siglos XII-XIII era kadeir (Kadeir Taliesin = silla o sitio de Taliesín), mucho más próximo al gallego-portugués cadeira que la forma actual.

Como no creo que Giraldus estuviese equivocado veamos cómo se puede solucionar el problema de las sillas y las ciudades. En un diccionario de irlandés podemos ver que cathair tiene dos valores relacionados, silla y trono o sede real (capital), los mismos que el latín cathedra, que además de silla tuvo el significado de sede religiosa.

En las lenguas celtas y romances encontramos términos evolucionados con una u otra especialización y procedentes, según creo, los dos, del latín cathedra:
  • silla: kadeir / cadair (galés), cadeira (gallego-portugués), kaer / kair (galés de Giraldus), chaire (francés) --> chair (inglés).
  • sede religiosa o política, ciudad: cathedra (año 569, "Cathedram Bracarensem"), caer (galés), cathair (irlandés), chaer (bretón del siglo IX: "Plebs Chaer"), ker- / kar- (bretón actual).
Esto explica la coordinación en líneas distintas de cathair con cell (iglesia, del latín cella) en los siguientes versos de la Profecía de Berchán (s. XI-XII) :

"Ní bía cell na cathair cáidh
ní bía dúnadh ná ríghráith"

No quedará iglesia ni cátedra
ni fortaleza ni ciudad real

Cathair tuvo, por tanto, un primer significado equivalente a "sede religiosa" probablemente de un monasterio, de acuerdo con la primitiva división eclesiástica. Posteriormente adquiriría el significado de simple ciudad.

Sillas o sedes, asientos del poder religioso o político, no será muy difícil decidirse en los textos por uno u otro significado. Además, como orónimo, habrá que contar con el caso del Kaerarthur de Giraldus y otros muchos como Serra da Cadeira (Lugo), motivados por el rasgo semántico "elevado, prominente" presente en el étimo cathedra.

sábado, 28 de febrero de 2009

El macrotopónimo Europa y los Picos de Europa

Todos los estudiosos de la toponimia que han tocado el tema del origen del topónimo Picos de Europa (Cordillera Cantábrica), coinciden en que es un nombre relativamente reciente: parece que se documenta por primera vez en un texto del humanista italiano del s. XVI Lucio Marineo Sículo ("rupes Europae"), y según el Padre Carvallo (1613) el orónimo vendría motivado por el macrotopónimo Europa, ya que los navegantes que se acercaban al continente europeo desde América avistarían en primer lugar como referencia los picos más elevados de esta cordillera.

Un resumen del estado de la cuestión está disponible en la entrada Los Picos d'Europa, de la web Toponimia Asturiana.

La primera mención, sin embargo, no es la de Marineo Sículo, sino como mínimo la que figura en la Crónica de 1344, de autor anónimo, cuando describe la batalla entre moros y cristianos dirigidos por Pelayo. Esta fecha, en una época en que todavía no se había "descubierto" el continente americano, no invalida la hipótesis del nombre impuesto por navegantes, pero la restringe a periplos procedentes del atlántico europeo, o tal vez, como muy lejos, de los caladeros de Terranova:

"Los moros que de ally pudieron fuyr & escapar qujsieron se alçar al monte de vseña & venjeron otros xpistianos que dexara el Rey en la Cueua contra ellos & mataron dellos muchos & los que ende pudieron escapar A europa que es enla Ribera del Rio deua & acogieron se ala sierra
& subieron ençima del monte & el monte cayo conellos ayuso en baxo del Rio & murieron alli todos enel agua" (Fuente: CORDE).

viernes, 27 de febrero de 2009

O Romaño

O Romaño y A Ponte Romaño son dos lugares de Santiago de Compostela inmediatos al río Sarela. Aunque a primera vista parece un topónimo motivado por la existencia en el pasado de un camino y un puente de factura romana, si así fuese no debería presentar esa nasal palatal, pues el étimo latino romanu habría proporcionado resultados como Romao o Román, sin palatalización.

Partimos entonces de una base *Romanio, que justifica la nasal palatal, y de la contigüidad al río Sarela, para proponer que el topónimo en realidad es de origen hidronímico, y que se debe a la fusión de la frase "riuu Umanio".

La base hidronímica *UM-, prerromana y paleoeuropea, está presente por toda la zona del Atlántico: río Ume en Suecia, Urumea (Navarra-País Vasco, antepuesto un primer elemento euskera ur, "agua"), Jungumia o Hungumia (Asturias, compuesto con un primer elemento Jung- o Hung-, procedente de la forma apocopada de fonte, fon, con aspiración de f- inicial y pronunciación velar de la nasal final), Umia (Galicia), Omaña (León).

La base, con distintos sufijos, se atestigua desde muy pronto en la epigrafía peninsular y en textos medievales todavía conserva valor de nombre común con el significado "río":

-Salvs Vmeritana, inscripción del s. I sobre una pátera encontrada en Otañes (Cantabria). Se trata de una dedicatoria a la ninfa de una fuente de aguas curativas.
-"de uado de Medalos per arrogium [...] deinde in omano qui discurret de Uerduzedo, et ubi ipse omano in alio omano intrat" (Celanova, año 952).

El sufijo que nos interesa es el que provocaría la palatalización de la nasal, y se documenta en resultados como el actual Omaña: Omania / Umania en el s. IX.

Así, es verosímil que el antiguo nombre del Sarela haya sido simplemente Umanio, "río", forma que habría quedado fosilizada en el actual compuesto O Romaño, topónimo tautológico o redundante en el que se antepone la forma ro- < riuu, como en otros casos (Romelle < Riomelli, 1093).

miércoles, 18 de febrero de 2009

Oscos

Basándose en la mención de 972 como "territorio Oscos" García Arias se manifiesta partidario de la idea de Dámaso Alonso que atribuye el topónimo a un supuesto término prerromano *ozka, "paso entre peñas". Para estos autores la mención de 1155 como "Lauiaro, in terram quas uocitant Auscos" sería entonces una latinización erudita, no etimológica.

Pero un rastreo de formas arcaicas nos lleva a encontrar en 916 "Ibias ambas, Ausegos" y en 955 "Ibias ambas, Ausecos" en el testamento del rey Ordoño y en la confirmación del mismo por Ordoño III. Lo que parece apuntar a un grupo etimológico au que integra la raíz hidronímica aus-, "drenar", a la cual se le ha adjuntado el sufijo átono -eco / -ego.

Áus(e)cos > Oscos.

La raíz hidronímica aus- la recoge Villar (1) con cierta incidencia en Italia y Europa Occidental: Ausoba (río de Irlanda), Auser (río de Etruria), Ausa (río en Aquileia), "fluvio Ausonae" (año 631, Limousin), Ausava (el Oos, entre Trier y Colonia), Ausava (Oose, afluente del Kyll, al noroeste de Prüm). A lo cual cabría añadir el etnónimo aquitano Ausci, que tal vez presente síncopa de la vocal postónica desde una forma originaria *Áusici.

(1) Indoeuropeos y no indoeuropeos en la Hispania Prerromana, Universidad de Salamanca, 2000, pg 331.

martes, 6 de enero de 2009

La gheada gallega

Desde los estudios de JL Pensado se acepta que la gheada es un fenómeno que se produce por contacto de lenguas. Muy brevemente: primero el sistema fonológico del castellano reconvierte el sonido fricativo palatal sordo en la actual jota, fricativo velar sordo, y el sistema fonológico del gallego, que carecía de este sonido, intenta adoptarlo por presión (lingüística, política); es entonces cuando teóricamente se comienzan a oír pronunciaciones como ghato en lugar de gato, aproximadamente a finales del XVIII según testimonia el padre Sobreira. Si los gallegos intercambian sin ton ni son los sonidos gue y je, dice Sobreira que andaba entonces por Santiago, es "por mezcla del castellano". Y Pensado se acoge a esta opinión para elaborar la suya "esta afirmación confirma la idea de la modernidad de la geada y de su nacimiento por presión del castellano" (Opúsculos lingüísticos gallegos del siglo XVIII, pg 71). Según esto la gheada no puede ser anterior a la existencia de la jota castellana, y según esto, además, la gheada consiste en una adopción equivocada, pues el nuevo sonido jota se adopta como variante alofónica del sonido /g/.

Sin embargo mucho antes del siglo XVIII tenemos testimonios de gheada en gallego, 500 años antes:

-Aranja (Aranga)
-Jundisalvo (Gundisalvo), Ghonsalo como diríamos ahora

Figuran en el Tumbo de Monfero en un documento de 1136. Se podrá argumentar que la grafía j tiene aquí una lectura de yod, pero esa lectura es del todo imposible porque el escriba no habría querido escribir nada parecido a Aranya o Yundisalvo, dos nombres demasiado bien conocidos como para que no supiese cómo sonaban. Y tampoco j es grafía que se use nunca para grafiar un sonido oclusivo velar sonoro; así que tampoco es posible defender una lectura de Aranja y Jundisalvo como si sonasen Aranga y Gundisalvo. ¿Qué nos queda? que haya utilizado j para grafiar otro sonido directamente relacionado con el sonido etimológico de Aranga y Gundisalvo pero que no era la variante alofónica "normal", si lo fuese habría usado la grafía habitual g. Parece razonable pensar, en vista de que el gallego tiene dos variantes alofónicas para el fonema oclusivo velar sonoro, una oclusiva [g] y otra aspirada [gh], que estos dos casos sean un temprano testimonio del alófono [gh]. Iguales al "prolojos" de 1697 que había localizado Santamarina en un romance de Correa Mendoza y que Pensado rechaza, justificando la grafía como de una prepalatal fricativa sorda, ¿próloxos, Aranxa, Xundisalvo? tampoco.

El documento, disponible en la base de datos del CODOLGA, contiene otros aspectos de interés que podrían estudiarse con un nuevo enfoque si se acepta la existencia de una temprana aspiración faríngea:

-dono Seereo, alias Segeredo

En lugar de considerar que la pérdida de -g- intervocálica se produjo por un reajuste en cadena del sistema de oclusivas, este doblete podría indicar que la oclusiva de Segeredo tuvo una pronunciación aspirada *Segheredo previa a su desaparición favorecida por la identidad de las vocales que la precedían y la seguían. No es esta una idea original, pues entronca con lo expuesto por Antón Santamarina, uno de los escasos autores que defiende el origen autóctono de la gheada gallega basándola precisamente en una lenición o aspiración del sonido -g-.

La gheada gallega es, me parece que ha quedado bastante aclarado con estos testimonios, un fenómeno autóctono datable cuando menos en el siglo XII. Las consideraciones que se han hecho hasta ahora sobre el alófono [gh] han llevado a proscribirlo de la norma, debido a que se consideraba una pronunciación incorrecta, vulgar, propia de un registro "inculto", motivada por la presión de un sistema fonológico foráneo. Obviado este criterio de fundamento sociopolítico habrá que reconsiderar su inclusión en la norma lingüística.

Otras formas de abordar la documentación temprana de la gheada y problemas relacionados:

1. Igoure (año 1203, Tumbo de Sobrado): es el actual Ixobre (Ares). El resultado actual con fricativa palatal puede ser una ultracorrección de la pronunciación de Igobre con gheada [ighobre] sentida como castellanismo y reconducida, mal reconducida, a Ixobre en virtud de dobletes equivalentes en las dos lenguas como rojo / roxo, juego / xogo. Esta es la explicación que se viene dando habitualmente (JL Pensado, para samuxeiro, pg 102). Pero también Ixobre puede ser una evolución natural dentro de un sistema fonológico con gheada si la pronunciación aspirada velar Ighobre [gh] procedente de Igobre [g] se confundió con la pronunciación fricativa velar procedente de grupos g+yod, este proceso parece atestiguarse a la inversa con documentación como

Ragiohy (año 1025, Santiago) > Raxoy
Ragoy (1020, Samos). Se trata de un caso de gueísmo sólo explicable si tras él subyace una pronunciación Raghoy, y ésta es indicio de que el grupo etimológico g+yod se había confundido con una pronunciación aspirada velar, por lo menos en algunos casos.

2. El proceso anterior de velarización de grupos g+yod, derivado de la gheada, es similar al que sucedió en otras partes de la península: "en la regiones donde se conservaba [h] aspirada procedente de /f-/ latina y de aspiradas árabes, la fricativa velar resultante de g o j y x, se hizo también aspirada, confundiéndose con aquella" (Lapesa, Historia de la lengua española, punto 92.7). Aquí no teníamos [h] aspirada conservada, pero teníamos [gh], y con él se confundieron los resultados procedentes de grupos g+yod y asimilados. Así Ghurgho, seigho, Ghoane... pueden ser tan patrimoniales como Xurxo, seixo o Seoane, son una evolución que necesariamente se ha producido en zona de gheada y sólo existen en ella, en la mitad occidental de Galicia, en concreto son muy abundantes en Ferrol donde nunca se dijo "carretera de Seoane" sino "de Joane". Suponiendo que Seoane hubiese sido un término cuya fonética se castellanizó en Joane, como se viene afirmando, ¿cómo supieron que remitía a Ioanne y que tenía que castellanizarse con jota? o ¿por qué estas supuestas interferencias castellanas Jurjo, seijo, Joane, sólo se dieron en grupos etimológicos g+yod y no en todos los demás casos donde el castellano usaba la fricativa velar, por ejemplo hijo --> *fijo?

3. Del choque entre los dos tipos de gheada del gallego, con velarización de grupos g+yod y sin ella, provienen los casos de gueísmo: un hablante que desconozca la velarización de grupos g+yod pensará que una pronunciación Jurjo es simple gheada que remite a *Gurgo. Tal vez este "casal de Gurgu" (1160, Lugo) sea uno de estos casos. En otro documento de Sobrado (año 1221): "quomodo intrat in aqua de Guimundi qui strema du Igrigario, et inde ad fonte de Porta Maior", el étimo es ecclesiarium, con grupo s+yod que genera un sonido palatal que se velariza equiparándose con gh, de ahí que luego se restituya con gueada.

BIBLIOGRAFÍA

Recalde, Montse: The castilianist theory of the origin of the gheada revisited, Estudios de sociolingüística 3(2) 2002 y 4(1) 2003

lunes, 5 de enero de 2009

Erriberri = Olite

La merindad de Olite (Navarra) existe como tal desde 1407, y Olite es su cabeza

"se eleva en una estensa y deliciosa llanura regada por el Zidacos, y que produce en abundancia vino, legumbres, frutas y aceite, forma el linde entre el pais montuoso de Navarra y la llanura á la que se da el nombre de la Ribera" (Recuerdos de un viage por España, pg 532).

No sólo Olite se sitúa en el límite de la Ribera navarra, también los pueblos que se integraron en su merindad formaban antes parte de la merindad de la Ribera.

Así pues, el nombre Erriberri aplicado a Olite, cuya única mención data del siglo XVI, es posiblemente una variante deturpada del topónimo Ribera o Erribera, tanto por la situación de la villa en la Ribera navarra, como por haber sustituido la merindad de Olite, en parte, a la antigua merindad de la Ribera.

La mención la hace Garibay: "esta villa de Olite en la lengua Cantabra, que era la mesma que estos Vascones hablauan, es aun oy dia llamada Erriuerri, que significa tierra nueua, como lo era esta por ellos edificada". Afirmación que parece una manipulación erudita de un posible erribera interpetado por el euskera herri + berri (tierra nueva).

Ribera / erribera, "ribera, tierra baja", con prótesis vocálica ante vibrante múltiple, propia del euskera, como en el doblete Rioja / Errioxa.

La etimología de ribera / erribera / ribeira / riviere... parece ser el latín *riparia, derivado de ripa, "orilla". De todas formas, tampoco sería extraño un compuesto prerromano del hidrónimo REU, "río" + BAREA, "vera, orilla", términos bastante bien atestiguados en la epigrafía y en la hidronimia peninsular. Algunas formas documentadas como Ryo Vairam (1122), Rio Veiram (1258), Rivo Veyram (1371) para el actual Ribeirão (Portugal, v. Almeida Fernandes) apoyan esta línea de investigación.

sábado, 3 de enero de 2009

La Ría de Pontedeume


Este bonito mapa va dedicado a mis amigos eumeses. Se trata de una carta naútica de la última mitad del siglo XVIII y en ella se puede observar que la actual Ría de Ares formada por el Eume recibía el nombre, como era previsible, de Ría de Puente Deume. Se encuentra en la cartoteca digital de la BNE.

La misma denominación recibe en otro mapa de la misma época de Antonio Mendoza Sandoval: Ría de Puente de Ume.

El dilema sobre el nombre de las rías es un tanto peliagudo, sobre todo cuando separan comunidades autónomas distintas, que no es el caso. Aquí la Xunta de Galicia lo tiene claro: "O Eume, con 76 km. de lonxitude, nace na serra do Xistral e desemboca na ría de Ares, formando a ría de Pontedeume" (Parque Natural das Fragas do Eume, Consellería de Medio Ambiente).

Hay varias tendencias, en la actualidad parece que predomina una designación que toma como base el nombre del puerto más importante de la ría, pero por ejemplo en el caso de la Ría de Betanzos se mantiene su nombre por tradición, porque el puerto de Betanzos ya no es operativo desde hace mucho por problemas de calado.

Antiguamente la Ría de Pontedeume se denominaba "mare de Eume":

-"villa in valle Centronia, nomen Ayon, iuxta monte Breemo, rippa mare de Eume" (año 1107, Tumbo de Caaveiro).

Talasonimia gallega

Xosé Lois Vilar es un pionero en el estudio de la talasonimia gallega, una interesante disciplina que estudia los nombres del mar y de los accidentes costeros. Estamos acostumbrados a que en el estudio de la toponimia se examinen nombres de lugar en tierra firme e hidrónimos, pero casi nunca se cae en la cuenta de que la masa marítima litoral también recibe nombres, y esto se debe a que los pescadores necesitan identificar sus caladeros y los lugares que transitan para llegar a ellos.

Ahora Xosé Lois acaba de publicar un libro, Talasonimia da costa sur de Galicia, que amplía su anterior estudio disponible en línea Toponimia marítima e fluvial dende o Miño a Panxón, publicado en Ardentía, nº 3.

Además de la recopilación y estudio de los nombres resulta muy interesante el apartado sobre las "libretas de marcas" donde los marineros anotaban sus caladeros. En alta mar y sin GPS, los puntos de pesca se localizaban tomando como referencia hitos de la costa (sea marks) desde los cuales se trazaban líneas imaginarias que al converger en alta mar ubicaban el lugar exacto donde se encontraba el caladero.

Los nombres que reciben estas porciones individualizadas de masa marítima están motivados por varios factores, uno de ellos es, por supuesto, el producto que se obtiene en ellos. Por ejemplo, podemos encontrarnos con un caladero denominado O Robaliceiro, donde se podrán pescar robalizas.

En documentos gallegos muy antiguos ya se registra esta tendencia a denominar los caladeros (mares) por el tipo de pesca que abundaba en ellos. El talasónimo Mar de Langosteira, en Finisterre, figura en un texto de 1135 como "mare de arena de Locustaria"*, siendo "locusta" la forma antigua de denominar a la langosta, como se ve en este otro caso:

-"non comparent piscatum nec carnem nec mariscum neque pulpos neque locustas neque lampredas" (año 1133. Fuente: CODOLGA).

El siguiente grabado tomado de la Historia de gentibus septentrionalibus (1555), de Olaus Magnus, ilustra el uso de las marcas de navegación en las costas europeas, concretamente suecas. En él se ven dos kummeli o marcas de navegación que se han dibujado con forma humana, entre ellos y en el mar figura lo que podría ser un caladero, ese pequeño islote rodeado de cabezas de peces que emergen del mar:



*Arenal de Lagosteira, en el mapa de Fontán de 1845.

Insua

Vista aérea del campamento romano de Ciadella (Sobrado, Lugo).

En el interior de Galicia hay muchos topónimos Insua (del latín insula, "isla"), en algunos casos se pueden justificar por la situación del terreno en un meandro del río, casi circunvalado por el cauce fluvial, pero en otros no se produce esta configuración aislada: es el caso de Insua en Ciadella (Sobrado, A Coruña).

Los romanos aplicaban el nombre de ínsulas a las porciones de tierra que se formaban al establecer una parcelación siguiendo los dos ejes de coordenadas, el cardo y el decumano. Las ínsulas podían ser rurales o urbanas, en este caso equivalentes a nuestras manzanas de edificios.

Adjunta al eje este-oeste del campamento romano establecido en Ciadella se sitúa Insua, a muy pocos metros del establecimiento, por ello parece verosímil que el topónimo sea vestigio de una centuriación o división del terreno llevada a cabo para asignar lotes entre los veteranos de la Cohors I Celtiberorum, que era la que tuvo su base militar allí según Caamaño Gesto, en vista de la gran cantidad de tegulas encontradas con marcas como COH I C, C P C, C I C.