jueves, 17 de agosto de 2017

Arqueotoponimia. 10º aniversario

I did not, however, commit suicide, because I wished to know more of mathematics

Me encanta mi trabajo, y me refiero a lo que hago para el blog cuando salgo de mi tediosa, embrutecedora e interminable jornada laboral: leer, viajar, asistir a conferencias, visitar exposiciones, meditar y escribir estas notas peregrinas sobre nimiedades trascendentes, intentando aproximarme a pequeños enigmas folklórico-toponímicos siempre desde un nuevo punto de vista, formulando en ocasiones propuestas arriesgadas o incontrastables. La creación es así o no es.

Para celebrar que en noviembre se cumplirán 10 años de la existencia de este blog, y que ahora mismo ya hemos superado las 250.000 visitas, he pensado en realizar una especie de avance de lo que nos deparará la próxima temporada, que será sin duda deudora de mi último viaje a Irlanda, al corazón del Ulster, con mis buenos amigos Susana y Anxo, a los que debo tantísimas oportunidades de visitar destinos de interés arqueológico que puedo decir sin exagerar que el blog no existiría si no fuera por ellos, o por lo menos sería muy muy diferente.


Bullaun de Santa Brígida. Brigid's Stones, Killinigah, Cavan. Se trata del único bullaun que conserva las piedras originales que servían para cursar maldiciones si se desplazaban en sentido antihorario (sunwise). Mostraremos que existe uno en el Cromeleque dos Almendres en Portugal, pero sin las piedras móviles.


Petroglifos de Reyfad, Belcoo. Incuestionable conexión cultural entre las Islas Británicas y Galicia por lo menos desde el Neolítico. Desde los petroglifos de Belcoo, situados en la ladera de una montaña demarcando los condados de Fermanagh y Cavan, se divisa la gran masa acuática del lago Macnean, donde el español Francisco Cuéllar, uno de los supervivientes del naufragio en la costa de Sligo de un barco perteneciente a la Armada Invencible, convivió con el clan celta de los MacClancy en su crannog de Inis Caoin (Inishkeen) hace más de 400 años.


Holywell de San Columbano en Gleann Cholm Cille; es la única fuente santa que ocupa la morrena de un glaciar confundida con un cairn. Intentaremos probar la conexión atlántica entre el hagiotopónimo irlandés Glemcolmcille y el de la isla de Santa Comba (Columba) en Ferrol.

Y tal vez aprovechemos alguna ocasión para extendernos en este "Pie Quemado", uno de los muchos casos de deturpación de la toponimia gaélica por los colonos ingleses.



Pero el hallazgo más significativo será el de la sepultura de Marino, descubierta por mi amiga Susana. Con ese nombre, y en el antiguo cementerio de un pueblecito del norte de Irlanda cercano a Kinnagoe Bay, sólo puede probar el folkore local, del cual fuimos testigos, que asegura que los Black Irish son los descendientes de los supervivientes del naugrafio de la Trinidad Valencera en 1588.


Rúa da Sinagoga



A Cidade Vella da Coruña garda vestixios dunha antiga xudería polo menos no nome dunha das súas rúas, é a Rúa da Sinagoga. Rosalía de Castro tíña situado o templo no número catro da rúa, onde ela mesma viu a cisterna de auga traballada na rocha viva que aínda se conservaba daquela.



Amais do microtopónimo, hai documentación abonda para non dubidar da presenza dos xudeus establecidos na Cidade, como o que fala dun tal “don David de Donas, judío de A Coruña” (año 1415). As tres laudas sepulcrais hebreas datadas na Idade Media que apareceron na zona da Palloza, e que se conservan no Museo Arqueolóxico Nacional, tamén evidencian o establecemento dunha importante comunidade xudea na Cidade.


Unha lenda recollida por Antonio Aradilla Agudo fornece un estreito vínculo entre a sinagoga e a bela igrexa románica de Santa María do Campo extramuros da mesma Cidade Vella: da cisterna da sinagoga partía un longo túnel polo que os xudeus chegaban ata a igrexa de Santa María para roubar as hostias consagradas e empregalas nos seus feitizos. É a explicación popular da escena representada no tímpano que adorna a portada norte da Colexiata, e que se cadra tenta figurar o martirio de Santa Catalina, ou quen sabe se a intención non foi escenificar o roubo das sagradas formas, isas rodas riscadas cunha cruz, polo xudeu que asoma por un oco no teito e tenta acadar unha delas cunha especie de pau.
 

martes, 25 de julio de 2017

La barca de piedra de San Andrés de Teixido

Dudo mucho que San Andrés en su recorrido atlántico haya embarrancado en las islas Gaveiras (Gaveira de Terra e Gaveira de Fora), principalmente porque su santuario no se sitúa frente a ellas; no cumplen la condición de contigüidad al santuario, ni guardan la debida proporción con la embarcación, por lo que me parece una invención reciente la identificación de una de ellas con la barca de piedra que, según la tradición, utilizó el santo para alcanzar nuestras costas.

Hace casi 100 años un autor tan minucioso en sus descripciones como Don Federico Maciñeira, que conocía muy bien la zona, no fue capaz de situar con precisión la embarcación pétrea que la devoción popular atribuía a San Andrés, limitándose a informarnos de que, según la conseja tradicional "determinado peñasco de esta bravía ribera, es la barca que milagrosamente condujo a San Andrés a la sublime costa del Ortegal" (San Andrés de Teixido. Historia, leyendas y tradiciones).

Taboada Chivite en 1965, en su discurso de entrada en la Real Academia Galega, tampoco menciona As Gaveiras, ni islote alguno, y se limita a decir que "San Andrés de Teixido chegou en barca de pedra que se amosa naquela ribeira".

Otro autor en 1978, en un artículo publicado en la revista Cuadernos para el diálogo, nos cuenta su viaje a Teixido, donde "más abajo [de la fuente de los tres caños] da el viajero con la llamada barca do santo, roca que bate en la mar", en lo que parece una clara referencia a la bajada hacia O Peirao y tal vez a una de las rocas denominadas A dos Putos.

Fraguas Fraguas, en una comunicación de 1997 al Simposio Internacional de Antropoloxía Mariñeira, habla de que en el mar de Teixido "hai preto unha pedra que os romeiros van ver e coñecen co nome de Barco de San Andrés".

Sólo encuentro en las relativamente recientes aportaciones de Hualde Pascual ("Algunas leyendas liticas y el culto a las piedras en La Coruña", 1992) y de Alonso Romero la identificación de la barca con "una roca en Punta Gaveira, conocida precisamente con el nombre de barca de San Andrés" ("La barca de piedra de San Juan de la Misarela", CEG, V. XXXIX, 1991).

Como se ve por la seleccion de textos anterior, la ubicación y la morfología de la barca de piedra de San Andrés no son claras, y me temo que la devoción popular ha acabado, por consenso, identificándola con la isla de Gaveira de Fora.

Y sin embargo, en la bajada mencionada hacia O Peirao, más abajo de la fuente de los tres caños, y pasado el campo donde cuelgan los pañuelos en alambradas, se encuentra una piedra modesta con aspecto de pequeña embarcación volcada con la quilla hacia arriba, su superficie completamente riscada por alguna actividad antrópica, y dos ondulaciones naturales que podrían figurársenos la decoración de una proa. ¿Habremos dado con la barca del santo?


Lamentablemente no, pero nos vamos acercando y confirmando la ubicación que ofrecía en el 78 el viajero de Cuadernos para el diálogo; según me informa amablemente Juan M. Tojeiro, su padre, nacido a 4 km de San Andrés, siempre le dijo que la barca de San Andrés era una piedra pequeña en la que se ven romper las olas, nada que ver con la idea reciente de identificarla con las Gaveiras. Ahora queda claro para qué usaba el Santo la escalera cuya figura de miga de pan se vende en las tiendas de Teixido, para subir desde O Peirao donde le dejó la barca hasta el santuario. 

Meizoso

Según apunta acertadamente el profesor Porto Dapena en su Diccionario toponímico do concello e ría de Cedeira, no es posible sostener la hipótesis del profesor Abelardo Moralejo para el topónimo Meizoso (Narón y Cedeira), que lo vincula con el topónimo Mainzoso (Valdoviño), derivado de maínzo, "maíz", pues este cereal importado de América no se conocía en Europa cuando el topónimo Meizoso estaba plenamente consolidado y aparecía en la documentación medieval del monasterio de Caaveiro entre los siglos VIII y X como Meizoso o Malicioso, indistintamente. El profesor Porto Dapena localiza también un regato Maizoso, afluente del Mandeo, en Paderne.

Para este investigador los nombres de lugar Meizoso y el del regato Maizoso provendrían del adjetivo latino malitiosus, -a, -um, aplicado a terrenos "con malas herbas ou arbustos salvaxes", siendo por lo tanto un derivado de malitia > maleza.

A pesar de ésta más que probable formulación del origen de Meizoso, el hecho de que el topónimo sea también hidrónimo, y que como tal aparezca en la documentación medieval de Xunqueira de Espadanedo ("rivulum de Barreiro, ac deinde quo modo intrat in Maliciosum et postea redit ad rivulum de Candaa", año 1174) nos lleva a plantear la posibilidad de que estemos ante uno de los resultados de la frase latina "Valle Uitiosu" (= valle frondoso), que origina el topónimo portugués Vale Viçoso, pues es relativamente frecuente la transformación del sustantivo apocopado val en mal: Valtravieso / Maltravieso (Extremadura), procedentes ambos de "Valle Traversu". La evolución de Valle Uitiosu a Meizoso partiría, pues, de una tempranísima forma apocopada Val --> Mal, que permitiría, una vez neutralizada por posición la geminada -ll-, su posterior evolución siguiendo la pauta de la -l- simple en gallego, que, como es sabido, acaba por desaparecer en posición intervocálica: Valle Uitiosu > *Ma(l)uicioso > *Ma(u)icioso > Maizoso / Meizoso. En este caso, la wau en posición intervocálica también caería, como en gaiola, "jaula" < caveola, pero sin embargo se conserva en la evolución de uitiosu a vizoso, "vigoroso".

domingo, 16 de julio de 2017

Muelle

Ni Xosé Luís García Arias ni Xulio Concepción aciertan con la etimología de los topónimos asturianos Piedramuelle y Penas Molles al atribuirles su origen en el latín mollis, "blando, suave", la cual, por otra parte, es la misma que defiende la tradición para el castellano muelle, "resorte helicoidal o espiral".

Lo más probable es que estos topónimos sean el resultado de la evolución de la frase latina "petras mobiles", de frecuente aparición en los textos medievales que trataban del establecimiento de los límites territoriales, siendo estas piedras móviles las pedras abaladoiras o caballeras, que funcionan como muelles o resortes, de ahí que también propongamos, de paso, la etimología del sustantivo muelle en su acepción de "resorte" a partir del latín mobilem. Resulta bastante obvio que los muelles son muelles porque son mecanismos que producen movimiento, no porque sean blandos.


miércoles, 12 de julio de 2017

Coto do Rei - King's Quoit

Dolmen del King's Quoit, Manorbier, Gales.

Mámoa del Coto do Rei, Fene, Galicia.

Básicamente los sustantivos coto y quoit son equivalentes, como habíamos visto en la entrada Petón y Cueto / Coto. La coexistencia en la toponimia de Galicia de las formas petón y coto refuerza la tesis de la preexistencia de un sustrato celta o céltico indígena (celta P-) sobre el que se superpuso tardiamente otra lengua céltica (celta KW-). En estas fotografías se observa que el topónimo quoit / coto, que designa una elevación, se ha usado para designar en ambos casos un túmulo megalítico asociado con un enterramiento real desde el que se divisa el mar.

La fortuna que han corrido ambos enclaves es desigual, observándose en el caso gallego la desaparición total de la cámara megalítica por expolio, así como una descuidada colocación de un cartel informativo explicativo de las vistas sobre el túmulo, que todavía conserva parte de la coraza de piedra. No obstante, el paralelismo no deja de resultar sugerente.